Venezuela dio inicio oficial a las fiestas navideñas este 1 de octubre. En un masivo acto en la Plaza Bolívar de Caracas, con música, luces y pirotecnia, el chavismo celebró lo que llamó el “derecho a la felicidad” del pueblo.
La alcaldesa Carmen Meléndez encabezó el encendido junto a otras autoridades, mientras Nicolás Maduro, a distancia, proclamaba que “Venezuela huele a Navidad”.
La anticipación de la festividad se enmarca en un complejo contexto político y militar: Estados Unidos mantiene un despliegue naval en el Caribe, medida que Caracas denuncia como una amenaza directa a su soberanía.
Además del acto central en la capital, hubo celebraciones paralelas en barrios como Petare y en Maracaibo, estado Zulia, donde miles de personas participaron en conciertos y actividades comunitarias organizadas por el gobierno.
Para muchos asistentes, adelantar la Navidad es una forma de escapar de la tensión política y las dificultades económicas.
“Queremos que los venezolanos tengan esperanza y no miedo”, dijo Diana Romero, activista comunitaria. Mientras tanto, el Ejecutivo refuerza el discurso de unidad popular y militar frente a lo que considera presiones externas.