El presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, anunció este domingo que un devastador ataque aéreo ruso dejó un balance de cuatro muertos y 44 heridos en todo el país.
El ataque, considerado el más intenso desde el inicio de la guerra, incluyó el despliegue de más de 800 drones y 13 misiles, los cuales alcanzaron zonas clave como Kiev, Odesa, Zaporizhzhia, Kremenchuk, Krivoiy Rih, Dnipropetrovsk y Sumy. En la capital, entre los fallecidos hubo una mujer y un bebé, y al menos 20 personas resultaron heridas. Además, por primera vez un misil impactó el edificio donde se reúne el gabinete de ministros.
En un mensaje en sus redes sociales, Zelenski expresó: “Estos asesinatos ahora, cuando la verdadera diplomacia podría haber comenzado hace mucho tiempo, son un crimen deliberado y una prolongación de la guerra”. También señaló haber coordinado con el presidente francés Emmanuel Macron “los próximos pasos y los contactos con los socios para garantizar una respuesta adecuada” al ataque.
El bombardeo marcó un punto de inflexión: fue el primer ataque directo al edificio del Gobierno de Kiev desde que comenzó el conflicto. En diferentes distritos, se reportaron incendios, edificios dañados y poblaciones evacuadas.
El gobierno ucraniano y aliados occidentales condenaron con dureza la agresión, pidiendo sanciones más duras y mayor apoyo militar a Kiev.
Las defensas aéreas ucranianas interceptaron la mayoría de los drones y misiles, pero la magnitud del ataque subrayó la escalada y el desafío vigente para proteger zonas civiles.