Este viernes 6 de febrero se cumplen dos años del fallecimiento del expresidente Sebastián Piñera, ocurrido en un trágico accidente en el sur del país.
En ese contexto, el periodista y conductor Francisco Arriagada conversó en ‘La Mañana de Agricultura’ con Pedro Pablo Díaz, amigo personal del exmandatario, quien compartió reflexiones sobre su figura, su legado y su dimensión humana.
El recuerdo de Pedro Pablo Díaz
Consultado por lo que ha sentido en estas horas, Díaz respondió: “Uf, qué pregunta, una mezcla”. Relató que estaba descansando y mirando el mar cuando lo recordó: “miraba el mar, el infinito y lo recuerdo con tanto cariño, de repente me bajó un poco de pena, pero por no tenerlo físicamente”.
Añadió que logró recomponerse: “pero me recuperé porque este tiempo que ha pasado, ya son dos años, no ha servido los chilenos a ponerlo en su verdadera dimensión y a uno como amigo a reconocerlo con todas sus virtudes, con sus defectos, con su vulnerabilidad, con como lo que fue como ser humano”, remarcando que lo domina “fundamentalmente el recuerdo afectuoso, cariñoso”.
“El ruido baja, la maldad baja”: su legado político y vocación de servicio
En la conversación, Díaz abordó cómo cambió la percepción pública con el paso del tiempo. “La historia juzga a los presidentes por sus decisiones fundamentalmente, pero también por su carácter”, afirmó, y agregó: “Sebastián Piñera fue un presidente con carácter, fue un presidente de decisiones en momentos fáciles y momentos no tan fáciles, en momentos difíciles y extremadamente difíciles”.
Según dijo, tras dos años “su figura empieza a entrar ya empezó a entrar en la etapa en que el ruido baja, la maldad baja, el odio que se le tuvo en un minuto determinado desaparece”.
En esa línea, sostuvo: “los chilenos hoy día lo reconocen como un demócrata profundo, un hombre respetuoso de los derechos humanos, un hombre de acción, un chileno profundamente orgulloso de su país”.
Díaz también destacó el compromiso del exmandatario con el servicio público incluso fuera de La Moneda. “Como amigo yo puedo decir que nunca dejó de sentirse responsable de su patria, de Chile incluso cuando ya no estaba en La Moneda”, afirmó, y relató que “a última hora, en los últimos minutos antes de subirse al helicóptero ya estaba conversando con gente, estaban los incendios en Valparaíso y estaba ayudando, estaba sirviendo”.
Para el entrevistado, “esa vocación de servicio permanente es quizá su rasgo más definitorio”, agregando: “me impresiona cómo tuvo ese carácter de amar y servir, de amar a su patria, a lo suyo, soñar un Chile mejor, un mejor bienestar especialmente para gente humilde, la gente pobre”.
“De Arica a Punta Arenas”: fe, misas y la Virgen de Fátima
Otro eje importante fue la dimensión religiosa. Díaz afirmó: “un hombre muy religioso”, y contó un dato que lo emocionó: “hay más de 35 misas, de Arica a Punta Arenas”.
Incluso detalló: “hay misas en la catedral de Arica hoy día a las 6 de la tarde y en Punta Arenas a las seis y media”. Luego compartió una anécdota que calificó como “real”, vinculada a la visita de la imagen de la Virgen de Fátima al Palacio de La Moneda: “le dice bienvenida Virgen de Fátima, bienvenido al Palacio de La Moneda, a la casa de los chilenos”.
Después sumó su reflexión personal: “tiempo después él golpea las puertas del cielo y ciertamente que la Virgen de Fátima recién también tiene que haberle dicho bienvenido, tú me diste la bienvenida a mí, te doy yo la bienvenida a ti al reino”.