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Ausentismo laboral en invierno podría subir hasta 30% por enfermedades respiratorias

Ausentismo laboral en invierno podría subir hasta 30% por enfermedades respiratorias
Ausentismo laboral – Freepik

Aún no comienza el invierno, pero sus efectos ya se empiezan a sentir. En mayo, muchas personas llegan con cansancio acumulado, estrés y bajas defensas, sin saber que eso puede pasarles la cuenta en las próximas semanas.

El resultado es conocido: más resfríos, más contagios y un aumento en las licencias médicas que impacta tanto a los trabajadores como a las empresas. De hecho, durante los meses de invierno, las licencias por enfermedades respiratorias pueden aumentar entre un 20% y un 30% en comparación con períodos de menor circulación viral.

Factores como el estrés, el sedentarismo, la mala alimentación o déficits nutricionales —como la vitamina D— pueden afectar directamente las defensas del organismo, aumentando la vulnerabilidad frente a virus y enfermedades respiratorias típicas de esta época.

Por eso, los expertos coinciden en que el preinvierno es una oportunidad clave para anticiparse. “Hoy el problema no es solo el invierno, sino llegar mal preparados. Si no se toman medidas a tiempo, las personas enfrentan los meses más fríos en peores condiciones de salud, y eso se traduce en más licencias médicas y mayor ausentismo”, asegura Eduardo Bustorf, CEO de Besplus, empresa experta en el desarrollo e implementación de programas integrales de salud para empresas.

La prevención en el trabajo: el costo de llegar tarde

“Muchas empresas siguen reaccionando cuando el problema ya está encima: cuando llega la licencia, cuando el equipo ya está afectado. Pero en ese punto, el costo ya es mucho mayor”, advierte Eduardo Bustorf, vocero de Besplus. “Prevenir puede costar hasta tres veces menos que enfrentar una licencia médica cuando el problema ya está instalado. Muchas empresas siguen llegando tarde, y ahí no solo aumenta el gasto, también se resiente el equipo completo”.

En ese contexto, la prevención deja de ser un beneficio accesorio y pasa a ser una herramienta de gestión. Promover chequeos preventivos, identificar factores de riesgo y acompañar a los trabajadores antes del invierno permite no solo reducir el ausentismo, sino también mejorar las condiciones en que las personas enfrentan los meses más exigentes del año.

“No se trata de grandes cambios, sino de anticiparse. Un chequeo a tiempo o una intervención preventiva puede evitar que una persona enfrente una enfermedad más compleja o una licencia prolongada. Esa es la diferencia entre gestionar el problema o simplemente reaccionar a él”, señala.

Además, no todo el impacto es visible de inmediato. Muchas veces las personas siguen trabajando, pero con menor energía, más cansancio o dificultades de concentración, lo que también afecta el desempeño diario. “Ahí aparece el ‘presentismo’, que es cuando alguien está trabajando, pero no en su mejor condición. Y eso también tiene un costo para las organizaciones, aunque no siempre se mida”, explica.

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