El mercado laboral volvió a mostrar cifras negativas. El Instituto Nacional de Estadísticas (INE) reveló que la tasa de desocupación llegó a 9,8% en el trimestre julio-septiembre de 2026, 1,3 puntos porcentuales más que hace un año. En el mismo período, la cantidad de personas ocupadas cayó 1,1%, mientras los desocupados aumentaron 15,3%.
Entre las mujeres, el indicador alcanzó 10,5%, frente al 9,3% registrado por los hombres. Además, el número de desocupadas creció 16,7% en doce meses, en un escenario que vuelve a tensionar su situación dentro del mercado del trabajo.
Maximiliano Villalobos, investigador del Centro de Estudios Financieros de la Escuela de Negocios ESE de la Universidad de los Andes (Uandes), destaca que el registro nacional es el más alto desde marzo-mayo de 2021 y supera incluso el máximo prepandemia de la serie. “Alcanzar niveles similares a los observados durante la pandemia evidencia el complejo escenario que atraviesa el mercado laboral”.
Señales que van más allá del desempleo
La situación también se refleja en la composición de los puestos de trabajo. Villalobos advierte que los asalariados formales disminuyeron 2,5% en 12 meses, mientras aumentaron categorías como el trabajo por cuenta propia, familiar no remunerado y servicio doméstico, asociadas a una mayor informalidad y menor protección laboral. Los jóvenes de 15 a 34 años, además, concentran las principales incidencias negativas sobre la ocupación.
En el caso femenino, el economista pone atención en un cambio reciente. El aumento del desempleo se había concentrado principalmente en los hombres, pero ahora la tasa de las mujeres vuelve a subir después de varios trimestres de relativa estabilidad. “Aunque será necesario esperar los próximos registros para determinar si esta tendencia se consolida, el dato resulta preocupante precisamente por la estabilidad observada anteriormente”, señala.
Hacia adelante, Villalobos plantea que recuperar el crecimiento será necesario para impulsar la generación de empleos de calidad, pero no bastaría por sí solo para retornar a las tasas de 6%-7% observadas durante la primera mitad de la década pasada. Según explica, las estimaciones del Banco Central muestran que la tasa natural de desempleo ha aumentado de manera prácticamente sostenida durante la última década.
La persistencia de este escenario también puede dejar efectos de más largo plazo. El investigador menciona la pérdida de ingresos, los costos psicológicos y las dificultades para acumular experiencia laboral, especialmente entre los jóvenes, junto con el riesgo de mayores lagunas previsionales e informalidad. A ello se suma una mayor necesidad de protección social en un país que enfrenta un sostenido envejecimiento de su población.