Cada 29 de octubre se conmemora el Día Mundial del Accidente Cerebrovascular (ACV), una fecha que busca sensibilizar sobre una de las principales causas de muerte y discapacidad en el mundo.
La iniciativa promueve la prevención, el reconocimiento oportuno de los síntomas y el acceso rápido a tratamientos médicos ante esta emergencia.
En este contexto, la Dirección de Salud de Santiago reforzó el llamado a conocer las señales de alerta de esta enfermedad, que ocurre cuando se interrumpe el flujo sanguíneo hacia una zona del cerebro o se rompe un vaso sanguíneo.
Existen dos tipos principales: el ACV isquémico, provocado por una obstrucción, y el hemorrágico, originado por una ruptura vascular.
ACV: cifras que reflejan su impacto
El subdirector de Gestión Sanitaria de la DISAL, Dr. Blas Alid, advirtió sobre la gravedad de esta emergencia médica.
“Se estima que una de cada cuatro personas fallece dentro del primer mes de ocurrido este evento y tres de cada diez antes de completar los seis meses. Por eso es fundamental reconocer sus síntomas y actuar rápidamente”, explicó.
En Chile, la Encuesta Nacional de Salud 2009-2010 estimó una prevalencia de accidente cerebrovascular de 2,2%, cifra que aumentó a 2,6% en la medición de 2016-2017.
Asimismo, un estudio poblacional realizado en la Región del Maule y publicado en 2024 estimó una incidencia de 121 nuevos casos por cada 100 mil habitantes al año.
A nivel comunal, antecedentes de egresos hospitalarios del DEIS correspondientes a 2025 y analizados por la DISAL indican una letalidad hospitalaria de 11,1% entre pacientes residentes de Santiago hospitalizados por esta causa.
¿Cómo reconocer un ACV?
Los síntomas de un accidente cerebrovascular habitualmente aparecen de manera repentina. Para facilitar su identificación, los equipos de salud promueven el uso de la palabra RÁPIDO.
R – Rostro: observar si un lado de la cara está caído o torcido al pedirle a la persona que sonría.
A – Alteración del equilibrio: identificar mareos repentinos, dificultad para caminar o pérdida brusca de coordinación.
P – Pérdida de fuerza: solicitar que levante ambos brazos y verificar si uno cae o presenta debilidad.
I – Impedimento visual: detectar pérdida repentina de visión o visión borrosa en uno o ambos ojos.
D – Dificultad para hablar: reconocer problemas para pronunciar palabras, expresarse o comprender lo que se dice.
O – Obtener ayuda: llamar inmediatamente al 131 del SAMU o acudir a un servicio de urgencia hospitalario.
Al respecto, Blas Alid enfatizó que la aparición repentina de cualquiera de estas manifestaciones constituye una señal de alerta.
“Lo más importante es reconocer que los síntomas neurológicos ocurren de manera abrupta. Si observamos que una persona presenta el rostro caído, pérdida de fuerza, dificultades para hablar, problemas visuales o de equilibrio, debemos buscar atención médica de inmediato. Recuerde, tiempo es cerebro”, señaló.
Prevención y atención oportuna
Junto con reconocer los síntomas, la Dirección de Salud de Santiago recordó la importancia de mantener controles preventivos periódicos, especialmente en personas con hipertensión arterial, diabetes y colesterol elevado.
Evitar el tabaquismo, realizar actividad física y mantener una alimentación saludable también contribuyen a disminuir el riesgo de sufrir un ACV.
Desde la DISAL reiteraron que, ante cualquier sospecha, no se debe esperar a que los síntomas desaparezcan. Es fundamental registrar la hora en que comenzaron y solicitar asistencia médica inmediata.
También se recomienda evitar administrar alimentos, líquidos o medicamentos mientras llega la ayuda especializada.
Incluso cuando las señales desaparecen espontáneamente, se requiere una evaluación urgente, ya que pueden corresponder a un evento que necesita atención médica.
La principal recomendación es actuar sin demora: cada minuto cuenta para proteger el cerebro, salvar vidas y reducir las posibles secuelas de esta enfermedad.