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El 70% de la actividad lectora en Chile está en manos de los menores de 35 años

El 70% de la actividad lectora en Chile está en manos de los menores de 35 años
Libros – Freepik

De acuerdo con datos de Buscalibre, los jóvenes se han consolidado como el grupo que más lee en el país. Además, los menores de 35 años concentran el 70% de la actividad lectora total en Chile.

Al analizar las cifras por rango de edad, el segmento más activo es el de 25 a 34 años, que representa el 43% de los lectores. A este grupo le sigue el de 18 a 24 años, con un 27% de la participación.

Respecto a las preferencias literarias, la ficción de todo tipo predomina ampliamente en las elecciones de este público. Principalmente, los géneros de romance, fantasía y thriller o suspenso lideran la lista de lecturas, destacando una clara tendencia hacia historias que entretienen, emocionan y generan conversación.

Análisis

El fenómeno de la lectura en los jóvenes del país puede explicarse desde varias aristas. Para ello, Diario Usach conversó con Patricio Moya y Jorge Sánchez, académicos del Departamento de Lingüística y Literatura de la Universidad de Santiago.

Primero hay que situar los datos. Buscalibre, al ser una plataforma comercial, no representa una fotografía real y precisa sobre el hábito lector de los chilenos, pero coincide con dos de los factores que hacen que sean los jóvenes quienes sostienen la lectura en Chile.

El tramo de 25 a 34 años sí tiene una ventaja real: es la edad en que mejor se cruzan capacidad de compra, hábito digital y lectura como práctica social. Un estudio de NielsenIQ muestra que los compradores de libros de esa edad destacan particularmente por comentar libros online y asistir a clubes de lectura, combinando lectura y comunidad mejor que los grupos a ambos lados de esa franja”, puntualizan los académicos.

Moya también hizo énfasis en el mito o percepción de que los jóvenes ya no leen: “El prejuicio persiste porque seguimos comparando a los jóvenes con una idea muy estrecha de ‘leer’ en papel, en silencio, dentro de un canon escolar o universitario legitimado. Cuando un joven lee romance, fantasía, manga, novela gráfica o incluso escucha un audiolibro, buena parte del sentido común deja de reconocer eso como lectura”.

Uno de los aspectos más llamativos sobre las preferencias de lectura en jóvenes son los géneros predominantes: el romance y la fantasía. “Esto tiene un componente histórico, no es una moda pasajera: el romance y la fantasía son dos de las matrices narrativas más antiguas y persistentes de la cultura, con raíces que se remontan a la épica clásica y a la tradición medieval de amantes separados, pruebas y reencuentros”, comenta Sánchez.

Para Moya, estos géneros son atractivos para este rango etario porque combinan dos mecanismos potentes, como son el romance y la fantasía. “El romance ofrece intensidad afectiva, reconocimiento emocional y resolución de un conflicto íntimo; la fantasía suma construcción de mundo, aventura y posibilidad de transformación identitaria“, acota.

Moya también establece que “la investigación psicológica sobre ficción muestra que la transportación narrativa y la implicación emocional se asocian con mayor empatía e involucramiento lector, lo que vuelve a estos géneros particularmente ‘comentables’ y virales”, siguiendo con la tónica de que el lector joven suele socializar sus lecturas.

“Hoy el vínculo afectivo con una historia se desborda hacia otras prácticas comunitarias que funcionan casi como una extensión de la lectura. El fenómeno Vocaloid, por ejemplo, muestra cómo una comunidad puede apropiarse de personajes y universos narrativos para producir y recrear sus propias versiones”, afirma Jorge Sánchez, quien observa además que la relación entre lector y obra ha superado el medio del libro, y acota que los jóvenes adoptan e interactúan de un modo nuevo y particular con las obras de ficción.

“El vínculo afectivo con estas tramas puede llegar a expresiones colectivas tan intensas como la velatón realizada en distintas estaciones del Metro de Santiago por la muerte de Satoru Gojo, personaje de la serie Jujutsu Kaisen. En todos estos casos, el género —sea romance, fantasía o aventura— funciona como una matriz que la comunidad sigue habitando, comentando y reescribiendo mucho después de cerrado el libro o el capítulo”, finaliza Sánchez.

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