Este viernes, el Instituto Nacional de Estadísticas (INE) reportó que el Índice de Precios al Consumidor (IPC) de febrero registró una variación mensual de 0,4%, lo que representa una disminución en comparación con el 1,1% de enero, cuando el alza fue impulsada por el aumento en las tarifas eléctricas.
Con esta variación, la inflación acumulada en doce meses descendió a 4,7%, respecto al 4,9% alcanzado en enero de 2025, lo que refleja una moderación en la inflación anual y se encuentra dentro de las expectativas de los analistas.
Según el INE, diez de las trece divisiones de la canasta del IPC tuvieron impactos positivos en la variación mensual del índice, mientras que dos divisiones mostraron impactos negativos y una no presentó variación. Las divisiones con mayores aumentos en sus precios fueron transporte (1,0%), que contribuyó con 0,134 puntos porcentuales, y vivienda y servicios básicos (0,5%), con una contribución de 0,088 puntos.
Por otro lado, la división de equipamiento y mantención del hogar registró una caída mensual de -0,2%, destacando una disminución en los precios de productos como muebles y bolsas plásticas.
El Departamento de Estudios de Coopeuch señaló que la inflación de febrero estuvo alineada con las previsiones y destacó que la inflación continúa siendo impulsada por la parte volátil de la canasta. “La velocidad del IPC sin los productos más volátiles sigue retrocediendo, acercándose al nivel coherente con la meta del 3%”, indicó.
También se destacó que la inflación de febrero fue influenciada por el alza de productos muy sensibles al tipo de cambio, como gasolina, gas licuado y cigarrillos, aunque este fenómeno podría revertirse con la reciente apreciación del peso chileno.
Carlos Smith, docente del CIES-UDD, explicó que la caída en la división de equipamiento y mantención del hogar se debió a una menor demanda en productos como muebles para el living y bolsas plásticas, mientras que el transporte aéreo experimentó una caída de 14,4%. Además, los gastos comunes disminuyeron un 2,1% debido a una mayor eficiencia en el consumo, especialmente tras los altos aumentos en electricidad.
Smith también comentó que, aunque los alimentos aumentaron un 0,1%, hubo una disminución en los precios de muchas frutas y verduras, lo que contribuyó a que el indicador no registrara un aumento más significativo.
En cuanto al impacto para el bolsillo de los chilenos, el académico explicó que una inflación más baja significa que el dinero pierde menos valor, lo que mejora el bienestar de las personas al permitirles acceder a mejores bienes y servicios a menor costo. “Es una buena noticia que la inflación se esté alejando del 5% y converja hacia la meta del 3%, lo que es positivo para los próximos 18-24 meses”, concluyó Smith.