El consumo problemático de alcohol y drogas en mujeres jóvenes ha registrado un alza significativa en Chile, superando incluso a los hombres en algunos indicadores, según datos recientes de Servicio Nacional para la Prevención y Rehabilitación del Consumo de Drogas y Alcohol.
En población escolar, un 32,5% de las mujeres declara consumo de alcohol en el último mes, superando a los hombres, mientras que en educación superior la embriaguez alcanza al 60,5% entre quienes consumen.
A esto se suma el aumento en el uso de tranquilizantes sin receta, lo que refleja un patrón de consumo intensivo que se extiende a distintos grupos etarios.
Factores detrás del fenómeno
Expertos vinculan este escenario a problemas de salud mental, menor percepción de riesgo y presión social, en un contexto donde el consumo se normaliza y se integra a la vida cotidiana.
El doctor Matías Ibáñez advirtió que muchas veces el consumo funciona como una forma de enfrentar ansiedad o depresión, aunque sus efectos terminan siendo más perjudiciales.
Uno de los mayores desafíos es que este tipo de consumo puede pasar desapercibido, especialmente cuando se concentra en fines de semana o espacios sociales, manteniendo una apariencia de normalidad. El estigma también juega un rol clave, ya que muchas mujeres retrasan la búsqueda de ayuda por temor al juicio social.
Señales de alerta
Entre los principales signos destacan la pérdida de memoria tras el consumo, cambios de conducta y consecuencias recurrentes en la vida personal o académica.
Especialistas insisten en la importancia de detectar a tiempo estas señales y abordar el problema de forma integral.