En la antesala del cambio de gobierno, el ministro de Educación, Nicolás Cataldo, realizó un balance de la agenda educativa y abordó los desafíos que enfrentará el sistema en el próximo periodo. El secretario de Estado sostuvo que su experiencia en el cargo le ha llevado a priorizar decisiones concretas por sobre gestos simbólicos. En ese contexto, afirmó que “Por el rol que me ha tocado ejercer entiendo hoy que uno no está para simbolismos y tiene que ser pragmático”.
La autoridad indicó que, tras conocer a los equipos del futuro gobierno encabezado por José Antonio Kast, no percibe un ánimo de retroceso en educación. Asimismo, destacó como legado haber consolidado la educación pública como una política transversal del Estado.
Sistema de Admisión Escolar y liceos emblemáticos
Uno de los principales ejes del debate ha sido el Sistema de Admisión Escolar. En conversación con La Tercera, Cataldo reconoció que el diseño original del mecanismo tuvo limitaciones. En particular, admitió que no considerar la excelencia dentro de los criterios de diversidad educativa fue un error. Según explicó, las altas exigencias también deben formar parte del sistema.
Consultado por las críticas que vinculan el Sistema de Admisión Escolar con la situación de los liceos emblemáticos, el ministro descartó una relación directa. En esa línea, sostuvo: “Los liceos emblemáticos no tienen su crisis a partir del SAE, que operó en último lugar en esos liceos (…) mantienen capacidad de selección por rendimiento”.
Junyo a lo anterior, afirmó: “Diría que el problema principal ha estado en la violencia en ellos, que se arrastra hace mucho más tiempo. Reducir todo el debate al SAE es erróneo, no es preciso técnicamente ni da cuenta del problema. Suponer que eliminar el SAE va a resolver el problema de los emblemáticos va a generar una frustración tremenda en la sociedad”.
“Lo peor que podría suceder es eliminar un sistema bien evaluado”
El titular de la cartera también defendió el trabajo técnico realizado en torno al sistema. En ese sentido, señaló: “No comprendo la obsesión por los mea culpa, porque las circunstancias políticas e ideológicas son desde antes de gobernar nosotros. La ministra Cubillos se dedicó a boicotear el SAE, instalando la noción de la tómbola, que claramente no lo es. No es serio que un ministro hable así. Da lo mismo lo que se hubiese hecho en este período: el nuevo gobierno, dadas sus características, habría llegado con la misma agenda. Ahora, en el SAE sí se hizo algo: una mesa técnica que arrojó resultados, de la que fue parte la futura ministra”.
Además, apuntó: “Ella no estuvo de acuerdo con cómo se expresaron en indicaciones las recomendaciones de la mesa. Ella sí estuvo de acuerdo con el informe y, en rigor, el único aspecto que no se recogió exactamente fue establecer el 80% de selección por razones académicas en liceos de alta exigencia. Eso se cambió en el debate legislativo. Pero sí, creo que hay un error cuando se creó el SAE en no haber considerado la excelencia, que es más que el rendimiento académico, como parte de la diversidad educativa. Las altas exigencias deben ser parte de la diversidad educativa, no veo contradicción ideológica en que eso se exprese”
“La pregunta es cómo evitamos irnos de un extremo a otro. El próximo gobierno tiene la oportunidad, hoy hay un acuerdo disponible a votarse. Lo peor que podría suceder es eliminar un sistema bien evaluado, aunque no socialmente, pero sí desde el punto de vista técnico, y que cumple su objetivo. Ahora, si la voluntad es eliminar el SAE, ese es otro escenario”, declaró.
Violencia escolar y Aula Segura
En materia de convivencia, Cataldo reconoció que la política Aula Segura se ha utilizado con mayor frecuencia recientemente. No obstante, sostuvo que sus resultados han sido limitados. En ese sentido, indicó que “en este periodo” ha sido cuando más se ha aplicado, pero enfatizó que “no ha mejorado la convivencia ni ha controlado la violencia. El problem a es integral”.
El ministro profundizó en esa idea y agregó: “¿Sabe cuándo se ha aplicado más Aula Segura? En este periodo, y no ha mejorado la convivencia ni ha controlado la violencia. El problema es integral. Hay que combinar, cuando corresponda, sanciones duras, pero con enfoque formativo y resolución colaborativa de conflicto. Luego está el quién tiene las herramientas, y en los hechos de delitos el Mineduc no las tiene. Fui dirigente estudiantil y creo en el derecho a manifestarse cuando hay causas que lo justifican. Pero jamás se me habría ocurrido destruir la infraestructura o amenazar la vida de mis profesores. Eso es delito y no lo voy a aceptar ni tolerar, y no me siento ni más ni menos de izquierda por decirlo y condenarlo tajantemente”, afirmó.
Finalmente, el ministro reiteró que el desafío del próximo periodo será perfeccionar el Sistema de Admisión Escolar sin desmantelarlo, fortaleciendo tanto la diversidad educativa como la convivencia escolar.