La Fiscalía Regional Metropolitana Sur consiguió la prisión preventiva de 14 imputados tras desarticular una de las mayores redes de lavado de activos vinculadas al Tren de Aragua en Chile. El avance judicial se produjo en el marco de la Operación Tokio, investigación que permitió exponer el funcionamiento de una estructura criminal acusada de movilizar millonarios recursos provenientes de diversas actividades ilícitas.
Durante la audiencia de formalización, el Fiscal Regional Metropolitano Sur, Héctor Barros, junto a los fiscales Milibor Bugueño, jefe del Sistema de Análisis Criminal y Focos Investigativos (SAC), y Luis Barraza, detallaron ante el Juzgado de Garantía los antecedentes recopilados durante la investigación.
Según expuso el Ministerio Público, la organización denominada “Los Shelby” habría lavado cerca de 75 mil millones de pesos, recursos obtenidos principalmente mediante extorsiones, contrabando, tráfico de drogas, trata de personas y otros delitos asociados al crimen organizado.
Millonaria red de lavado de activos
La Operación Tokio permitió formalizar a 17 imputados por distintos ilícitos relacionados con la estructura financiera de la organización criminal.
Entre los cargos acreditados por la Fiscalía figuran delitos de asociación criminal, extorsión, contrabando, asociación ilícita para el lavado de activos, lavado de activos y tráfico de drogas en pequeñas cantidades.
De acuerdo con los antecedentes presentados, 8 personas fueron formalizadas por asociación criminal, mientras que 10 enfrentan cargos por asociación ilícita para el lavado de activos. Además, 16 imputados fueron formalizados por lavado de activos, considerado uno de los delitos centrales de la investigación.
Las diligencias también establecieron que la organización habría sacado de Chile cerca de 84 millones de dólares entre 2022 y 2026, utilizando mecanismos financieros diseñados para ocultar el origen ilícito de los fondos.
El rol del líder de la organización
La Fiscalía identificó como principal responsable de la estructura a un sujeto que actualmente se encontraría fuera del país.
Según los investigadores, este individuo administraba los recursos provenientes de extorsiones y contrabando, además de recibir dinero generado por actividades relacionadas con el tráfico de drogas y la trata de personas.
Los antecedentes indican que el imputado utilizó testaferros para crear empresas de fachada y facilitar la apertura de cuentas bancarias destinadas a blanquear los recursos obtenidos por la organización.
Con estos resultados, la Operación Tokio se consolida como uno de los mayores golpes investigativos contra la estructura financiera del crimen organizado transnacional en Chile. Las autoridades continúan desarrollando diligencias para ubicar a los integrantes que permanecen prófugos y profundizar el rastreo de activos vinculados a la organización.