El Tribunal de Juicio Oral en lo Penal de Chillán condenó a presidio perpetuo más otros 15 años de presidio a un teólogo adventista de 64 años por los delitos reiterados de violación y abuso sexual, junto con producción y almacenamiento de material pornográfico infantil.
Según informaron las autoridades, el hombre que además se desempeñaba como profesor particular violó a su hijastra desde los 8 hasta los 19 años. Además, contactaba a otros hombres para que hicieran lo mismo y producía material. Tras revisar las imágenes y videos, personal de la PDI identificó a 13 hombres involucrados más, dando un total de 14 imputados por el crimen.
9 involucrados condenados previamente
La pena impuesta para cada uno de los sujetos involucrados varía dependiendo de su nivel de participación en cada uno de los delitos. El fiscal Richard Urra indicó a Meganoticias que “a otros dos imputados (se les condenó a) penas que superan los 20 años, un cuarto imputado a penas superiores a 10 años, y un quinto imputado a penas de 8 años”.
“Hoy se dio la lectura de solamente cinco acusados en el juicio oral, pero anteriormente nueve ya habían sido condenados, siendo el total de 14“, agregó.
Incapacidad psicológica para oponer resistencia
El trabajo de la Brigada de Delitos Sexuales (Brisex) de la PDI detectó más de 16 mil imágenes y 134 videos de connotación sexual. Lo anterior sumado a 600 conversaciones por redes sociales y más de 60 días de interceptaciones telefónicas.
Junto a lo anterior, indicó que “la víctima estaba incapacitada para oponer resistencia, pero ésta no era una incapacidad física, sino que psicológica”.
“La teoría que planteamos es que el imputado principal, al llegar a temprana edad a la vida de la víctima, cuando ella tenía 8 años, la empieza a programar para que entendiese que las conductas a las cuales fue expuesta eran normales y fue así que logró aprovecharse, tanto él como los otros condenados”, explicó.
Finalmente, es necesario destacar que dentro de los 9 condenados en procedimientos abreviados por el caso también está la progenitora de la víctima.