Luego que la Nunciatura Apostólica en Chile informara esta mañana que el papa Francisco aceptó la renuncia del obispo de Talca, Horacio Valenzuela (al igual que respecto a su par de Rancagua, Alejandro Goic) el religioso se despidió de la comunidad, y pidió perdón por el alcance de sus hechos, tanto por acción, como por omisión.
“Quisiera sincera y humildemente a todos pedirles que me puedan perdonar tantas deficiencias y limitaciones que el Señor conoce. Les pido también perdón a quienes causé algún sufrimiento y no traté bien; a quienes presté poca atención y no les di un buen testimonio de Cristo y su Evangelio; por todo lo que no concluí, por lo que no hice o hice mal, les pido su perdón y comprensión”, declaró Valenzuela, mediante un documento publicado en la web de la Conferencia Episcopal.
“En un gesto de comunión, de fe y de amor al Vicario de Cristo quisimos poner nuestro servicio pastoral en sus manos (del papa Francisco) para facilitarle la resolución de los problemas que se han prolongado causando tanto dolor. Nos ha animado la certeza de que nuestro Señor asiste al Sucesor de Pedro con la fuerza de su Espíritu Santo para guiar a la Iglesia que peregrina en la historia. Agradezco de corazón a nuestro querido Papa Francisco que nos ha recibido como un padre misericordioso que sabe a amar, animar y corregir”, explicó, respecto de los motivos de su renuncia.
“Las heridas que de una u otra manera, con palabras, obras y omisiones hemos provocado al cuerpo de Cristo que es la Iglesia la han debilitado. No pocos reciben con perplejidad las noticias que día a día muestran un dolor nuevo”, planteó.
“Quiero agradecer a Dios por estos veintidós años en que hemos tratado juntos de servir al Señor y anunciar la alegría del Evangelio en esta querida tierra maulina. Hemos compartido tantos gozos y dolores buscando hacer visible y cercano el rostro misericordioso de Dios. Son tantas las experiencias hermosas que hemos vivido con los hermanos sacerdotes, religiosas y religiosos, con los diáconos, los ministros enviados, sus familias, sus comunidades y fieles. He visto con emoción el heroísmo humilde de nuestros catequistas y misioneros que me dieron tanto ejemplo de fidelidad formando generaciones de cristianos”, indicó Valenzuela, a modo de balance tras su labor pastoral.
“Una gratitud especial guardo en el corazón para los hombres y mujeres del campo tan llenos de esa humanidad y bondad que les viene de la fe y cultivan junto con la tierra. Gracias por los más sencillos, enfermos y pobres que me reflejaron con tanta claridad la bondad de Dios. Gracias por tantos fieles colaboradores que gratuitamente ofrecen su tiempo sirviendo a la Iglesia en humildad y silencio”, complementó.
“Conservaré siempre en el corazón la celebración del 15 de agosto que cada año fue una clara manifestación de amor a la Madre del Señor que nos hizo sentir como una gran familia, dichosa de amar a Cristo y renovar el compromiso con su misión. A Ella le pido especialmente que les ayude a seguir cultivando el amor a Cristo y a su Iglesia. A ella le pido también que cubra con su amor de Madre a Monseñor Galo Fernández quien desde ahora acompañará a esta querida Iglesia en su caminar hacia Cristo”, planteó Valenzuela, en alusión a su sucesor.
“Les saludo con inmensa gratitud y pido al Señor les llene de bendiciones a todos. Les pido por favor que recen por mí”, finalizó.
Cabe recordar que a Horacio Valenzuela se le sindica como miembro del círculo íntimo de Fernando Karadima en la parroquia El Bosque, de Providencia, junto a los también obispos Juan Barros (ya renunciado), Tomislav Koljatic y Andrés Arteaga.