Un estudio de la Universidad de Chile analizó cerca de 25.000 canciones para identificar qué factores pueden influir en su inclusión en listas editoriales de Spotify y en su capacidad para mantener la popularidad.
La investigación encontró que, además de la popularidad previa de los artistas, ciertos elementos de complejidad musical se relacionan con la presencia de canciones en las listas editoriales de la plataforma.
El trabajo Simply Streaming or Streaming What’s Simple? How Spotify’s Playlisting Choices Affect Song Performance fue desarrollado por Andrés Musalem, académico del Departamento de Ingeniería Industrial de la Universidad de Chile, junto a Ricardo Tralma y Michael Trusov.
Los investigadores construyeron una lista de más de 150 variables para analizar las canciones, considerando aspectos como melodía vocal, letra, armonía, ritmo, dinámica y frecuencias sonoras.
También incorporaron variables de contexto, entre ellas la popularidad previa del artista, el sello discográfico y el género musical.
Popularidad y complejidad musical
Uno de los principales hallazgos del estudio apunta a los factores que predicen la inclusión de una canción en las listas editoriales de Spotify.
La popularidad del artista o grupo musical sigue siendo el factor principal, pero los investigadores también encontraron que determinadas variables de complejidad musical tienen relevancia.
Entre ellas aparecen el uso de acordes disminuidos, que generan tensión armónica e inestabilidad, y la variabilidad de las frecuencias sonoras.
“Esto es interesante porque va en la dirección contraria a la hipótesis de que las plataformas estarían promoviendo música cada vez más simple”, explicó Musalem.
El académico señaló que el equipo puso especial énfasis en las variables de complejidad musical debido a investigaciones que planteaban que las canciones se estaban volviendo más simples en distintas dimensiones.
¿Cuánto dura el éxito de una canción?
El estudio también analizó la evolución de la popularidad de las canciones mediante un análisis de agrupamiento de series temporales.
Los investigadores identificaron distintos patrones de popularidad entre las cerca de 25.000 canciones analizadas.
Según Musalem, más del 90% sigue un patrón de decaimiento rápido, similar al comportamiento de una película en taquilla.
En contraste, solo un 7,7% logra mantener un éxito sostenido en el tiempo.
Al analizar las características de este último grupo, los investigadores encontraron nuevamente que los acordes disminuidos aparecen como un predictor relevante.
Los resultados entregan nuevos antecedentes sobre la relación entre las plataformas digitales, las características musicales y el éxito de las canciones.
El papel de Spotify en la música
La llegada de plataformas como Spotify, Apple Music y YouTube Music modificó la manera de hacer, distribuir y promocionar música.
Según el estudio, estas plataformas también asumieron un papel de promoción mediante sus listas de reproducción, algunas de ellas con millones de seguidores.
Musalem explicó que el streaming ha permitido que las personas escuchen más música, descubran nuevos artistas y tengan una mayor variedad de consumo.
Al mismo tiempo, el investigador sostuvo que artistas, compositores y productores están adaptando la estructura de sus canciones para captar la atención de los oyentes.
En este escenario, las plataformas también adquirieron parte del rol que anteriormente cumplían la radio y los sellos discográficos al decidir qué música se recomienda masivamente.
Un estudio previo citado por la investigación estimó que la inclusión de una canción en Today’s Top Hits, una de las listas editoriales más populares de Spotify, puede generar cerca de 20 millones de reproducciones adicionales durante su permanencia en ella.
Así, pese a la enorme cantidad de música disponible, la visibilidad de una canción también depende de las decisiones de selección y promoción de las plataformas.
“Las decisiones algorítmicas y editoriales de estas plataformas tienen consecuencias reales sobre qué música prospera y cuál no”, concluyó Musalem.