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Tornado en Chile: experto explica qué hacer en un colegio y advierte sobre el principal error

Tornado en Chile: experto explica qué hacer en un colegio y advierte sobre el principal error
Tornado – Cedida

A una semana de la aparición de un tornado en Requínoa, Región de O’Higgins, la preparación frente a estos fenómenos comienza a incorporarse en comunidades escolares.

El Colegio Mayor Peñalolén difundió un video donde Michel De L’Herbe, experto en gestión de emergencias, explica cómo actuar ante un tornado durante una jornada de clases.

El especialista advierte que la respuesta debe ser diferente a la utilizada frente a un sismo. En este caso, los estudiantes y funcionarios no deben dirigirse a patios o canchas.

“Ante un tornado no se sale, se entra y se busca refugio”, sostiene De L’Herbe, director de la consultora MGMT.

¿Dónde refugiarse durante un tornado?

Según el experto, estudiantes, profesores y funcionarios deben trasladarse de manera ordenada hacia zonas interiores previamente definidas, sin esperar a que el tornado sea visible.

“En Chile la anticipación posible es de minutos, y muchas veces el viento ya está haciendo daño antes de que el tornado se vea completo”, explica.

El refugio debe ubicarse preferentemente en un pasillo o una sala interior, idealmente en el primer piso, con muros a ambos lados y sin ventanas.

De L’Herbe también advierte sobre el riesgo de permanecer en recintos amplios o techados, como gimnasios o piscinas, debido a que las ráfagas pueden levantar o dañar las cubiertas.

Los vidrios también representan un peligro. Por ello, la prioridad debe ser alejarse de las ventanas y dirigirse al refugio.

Cerrar cortinas o persianas puede ayudar a contener fragmentos si un vidrio se rompe, pero solo debe realizarse antes de que llegue el viento fuerte y sin retrasar el traslado.

¿Qué hacer dentro del refugio?

Una vez en la zona de resguardo, el especialista recomienda arrodillarse frente a un muro interior, inclinarse hacia el suelo y cubrir la nuca con las manos y los antebrazos.

“La cabeza y el cuello son lo que hay que proteger primero, porque allí un golpe de un objeto o un trozo de vidrio puede ser grave”, explica.

En el caso de estudiantes en silla de ruedas, se recomienda frenar la silla en la zona de resguardo, inclinarse hacia adelante y proteger las mismas zonas con apoyo de un adulto previamente asignado.

Las instrucciones deben entregarse con calma, utilizando una voz clara y firme. Además, acercarse a una ventana para mirar o salir a grabar el fenómeno está prohibido.

Después del episodio, las personas deben permanecer en el refugio hasta recibir una indicación oficial de salida.

El experto advierte que una disminución repentina del ruido no significa necesariamente que el peligro terminó, debido a que puede producirse otra ráfaga o una segunda celda de tormenta.

La dirección del establecimiento o la persona designada en el plan de seguridad debe autorizar el retorno, luego de revisar las condiciones del entorno.

Posteriormente, se recomienda mantenerse lejos de cables caídos, vidrios y estructuras dañadas, además de evitar ingresar a salas que requieran una evaluación técnica.

De L’Herbe plantea incorporar protocolos específicos para tornados y vientos intensos dentro del Plan Integral de Seguridad Escolar.

Estos deberían considerar refugios previamente evaluados, funciones claras y una alarma diferente a la utilizada para evacuaciones, con el objetivo de evitar confundir las instrucciones de entrar y salir.

A los apoderados, el experto les recomienda no trasladarse al colegio durante el fenómeno. El retiro de los estudiantes debe realizarse una vez que haya pasado el peligro y el establecimiento entregue las instrucciones correspondientes.

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