Forestales trabajan con sus invernaderos a máxima capacidad para replantar especies dañadas en las áreas que presentan dificultad en el proceso natural de crecimiento.
Recolectando semillas a mano en los bosques en los que la superficie resultó con mayores daños, avanza la reforestación en las zonas del Maule y Biobío más afectadas por los incendios de enero pasado. Un proceso que, concuerdan en la industria, podría tardar hasta tres años y que contempla llevar a cabo la mayor reforestación en la historia del país.
Reservas con bosque nativo como Los Ruiles, en la Región del Maule, o el parque Coyanmahuida, a 40 km de Concepción, en Biobío, resultaron seriamente afectados. Este último sufrió daños en cerca del 80% de su superficie. En el mejor de los escenarios -dicen en Forestal Arauco, propietaria del parque-, las especies afectadas podrían volver a crecer en forma natural en el lugar.
Sin embargo, debido a la gran superficie consumida por el fuego, se requiere asegurar la disponibilidad futura de olivillos, peumos, naranjillos y otras muchas especies nativas que alberga este relicto de bosque nativo.
Por ello, guardaparques han recolectado y enviado semillas al vivero Quivolgo, en Constitución, con el fin de que en un par de años sean devueltas a su lugar de origen y permitan complementar la recuperación del parque. Dicha área protegida alberga a 21 especies de aves, 17 de animales y al menos 34 vegetales.
El subgerente de Asuntos Públicos de Forestal Arauco, Juan Anzieta, explica que “se está aplicando un plan que se llama ‘de raíz’, el cual tiene cuatro ejes. Uno de ellos es reforestar y restaurar, lo que incluye 15 mil hectáreas de bosque nativo que se quemaron, y como parte del plan se trabaja en cubrir los suelos afectados lo más rápido posible, con énfasis en los sectores más expuestos a la erosión”.
En paralelo, Forestal Mininco concentra los esfuerzos en el vivero Carlos Douglas, ubicado en Yumbel. Ahí existen 45 especies nativas en producción y otras nueve amenazadas con desaparecer, como el michay rojo, adesmia, ruil, el queule y hualo.
En el vivero se están produciendo plantas que están siendo utilizadas para enriquecer áreas de protección y Áreas de Alto Valor de Conservación (AAVC) que posee la empresa -un 20% de su patrimonio son especies protegidas- ubicadas entre las regiones del Maule y La Araucanía.
Según Augusto Robert, gerente de Asuntos Públicos de Mininco, “decidimos duplicar el área plantada con ruiles y hualo, sumando alrededor de 800 hectáreas a las áreas protegidas”. A ello se añaden 500 mil plantas de bosque nativo que entregarán a terceros de zonas afectadas para recuperar el territorio consumido por el fuego.
En Conaf, en tanto, su director ejecutivo, Aarón Cavieres, sostiene que el plan de reforestación está en elaboración, al tiempo que se definen los beneficiarios.
“Es un plan que va más allá de la sola reforestación, dado que la Presidenta Bachelet solicitó a varios ministerios actuar de forma integrada en varias áreas, como la limpieza de terrenos, reforestación de plantaciones, restauración del bosque nativo y recuperación productiva de la industria secundaria de la madera, entre otras acciones”, comenta.
DAÑOS Entre O’Higgins, el Maule y Biobío hubo 469.997 hectáreas afectadas, de las cuales 62.126 corresponden a bosque nativo. El Maule fue la región más perjudicada.
5 a 7 años hay que esperar para que especies como el queule ( Gomorteca queule ) o el ruil ( Nothofagus alessandri ) crezcan 50 centímetros.
200 mil hectáreas fueron afectadas por los incendios en Maule, la región más comprometida.
Fuente: El Mercurio