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Reforestación de las zonas afectadas por los incendios recién comenzará a notarse en 2018

Reforestación de las zonas afectadas por los incendios recién comenzará a notarse en 2018

incendiosNo se repondrá todo lo que había previo al fuego, sino que se aprovechará lo ocurrido para mejorar las condiciones de producción y protección.

Este año será imposible reponer completamente las más de 357 mil hectáreas de bosque quemado por la tormenta de fuego que afectó la zona entre O’Higgins y Biobío entre enero y febrero, por lo tanto la prioridad es proteger los suelos debilitados.

Así lo reconoce el ingeniero forestal Iván Chacón, académico de la Universidad de Talca y miembro del Consejo de Política Forestal, que reúne a representantes públicos, privados y de la academia.

Conaf encabeza el plan nacional de restauración ecológica, el que no solo implica acciones de reforestación de plantaciones exóticas, sino también la recuperación del ecosistema del bosque nativo dañado y de las comunidades locales afectadas.

“Deberíamos comenzar a trabajar pronto con algunos programas piloto para aumentar la superficie, especialmente de bosque nativo, en algunas comunidades de la Séptima Región”, indica Rodrigo Herrera, del equipo de restauración forestal.

Entre las áreas prioritarias destacan las comunas de Pumanque y Vichuquén.

Según Chacón, este año se logrará replantar muy poco, especialmente en el caso de los pequeños propietarios, que constituyen 50% de la superficie afectada.

El problema de fondo, a su juicio, es que no hay suficientes plantas disponibles en los criaderos fiscales para hacer una pronta reposición del pino y menos de los árboles nativos, porque cuesta más formarlos. “No estábamos preparados para lo que ocurrió”.

Antes de las lluvias

Se espera que Conaf refuerce sus viveros y también lo hagan los privados una vez que estén disponibles los fondos para restaurar zonas afectadas. “Primero hay que recolectar semillas, después hacer brotar las plantas. Todo esto comenzará en forma fuerte recién el próximo año”, precisa.

Lo que debe alcanzar a hacerse, ojalá antes de las grandes lluvias, son las medidas físicas de control de la erosión.

Básicamente hay que construir zanjas de infiltración, es decir contenciones para impedir que la lluvia se lleve el material. En algunos lugares con daño muy grave, como las quebradas, será necesario construir diques.

En las grandes empresas forestales hay más avance. Tanto Arauco como CMPC ya trabajan en la construcción de zanjas de infiltración, diques y otras acciones preventivas, especialmente en los sectores con mayor pendiente.

“Se restaurará con plantaciones las áreas donde el suelo tiene vocación forestal (es decir, ya ha habido plantaciones en el pasado), mientras que se restaurará con bosque nativo donde este fue afectado”, dice Iván Chamorro, gerente de asuntos públicos de Arauco, donde se quemaron en total 100 mil hectáreas, de las cuales 17 mil fueron de bosque nativo.

En el caso de CMPC, fueron 25 mil hectáreas, de las cuales seis mil corresponden principalmente a bosque nativo, quebradas y áreas de alto valor de conservación, explica Augusto Robert, gerente de Asuntos Públicos y Sostenibilidad de la compañía.

“Más que pequeños esfuerzos de restauración disgregados, lo que estamos buscando es ir generando grandes espacios territoriales donde se pueda concebir una restauración de vegetación nativa valiosa desde el punto de los servicios ecosistémicos (provisión de agua, biodiversidad, turismo, corredores de biodiversidad) que ese paño otorga”, dice Chamorro.

La idea de fondo de ambas compañías es aprovechar la coyuntura actual para reforestar de manera distinta a como lo han hecho hasta ahora. En Arauco planean desarrollar una red de cortafuegos y generar plantaciones de menor densidad. Ya están trabajando en el tema con comunas como Coelemu, Maule, Vichuquén, Hualeñé, Empedrado, Florida, Penco y Tomé.

En CMPC, una de las primeras medidas que adoptaron en enero fue aumentar la producción de plantas nativas en sus viveros desde 250 mil a 500 mil. “Nuestro compromiso es entregarlas a predios de pequeños propietarios para iniciar un programa de plantación focalizado en las cuencas productoras de agua de la Región del Maule”, indica Robert.

Fuente: El Mercurio

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