A escala global, la agricultura consume el 70% del agua dulce del planeta. Reducir el uso del recurso es un reto clave para la agricultura, lo que puede enfrentar a través de las buenas prácticas y la tecnología.
Según el enfoque agronómico, el uso eficiente del nitrógeno al fertilizar los cultivos permite mejorar la gestión del agua. El suministro balanceado de nutrientes reduce la pérdida por evaporación en el suelo. En cultivos extensivos, el impacto de una deficiencia severa de nitrógeno puede llevar a perder hasta 15 metros cúbicos de agua al día; mientras que la aplicación en cantidades óptimas reduce la pérdida a una tercera parte.
Otro punto importante a tomar en cuenta es la cantidad de agua que el agricultor ahorraría si aplicara una fertilización balanceada de nutrientes. Según nuestras mediciones, un suelo con bajos niveles de nitrógeno necesita alrededor de 600 litros para producir un kilo de granos. Uno fertilizado adecuadamente, solo necesita 380 litros.
Existe en el mercado una amplia variedad de fertilizantes basados en nitratos. A diferencia de los fertilizantes convencionales, los nitratos no producen volatilización de nitrógeno; por lo tanto, son altamente eficientes. Recientemente, la Unión Europea recomendó a los agricultores aplicar nitratos, no solo por su efecto positivo en la gestión del agua, sino porque emiten una cantidad considerablemente menor de emisiones de gases de efecto invernadero.
Las prácticas de manejo orientadas a reducir las pérdidas de nitrógeno y mantener la productividad agrícola deben optimizar el uso de nitrógeno y agua simultáneamente. La mejora de ambos elementos en la agricultura de forma sincronizada tiene más ventajas a nivel productivo y medioambiental que su mejora por separado. Ambos se obtienen con una adecuada fertilización mineral con micronutrientes.
Para hacer más eficiente el uso del agua se requerirá de la tecnología. Ya hay desarrolladas algunas herramientas y aplicaciones de precisión y monitorización, para ahorrar agua y que, además, pueden reducir notablemente los desperdicios.
Fuente: Revista del Campo