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Biopreparados: manejo agroecológico para nutrir los cultivos de temporada

El área de extensión del Instituto de Investigaciones Agropecuarias (INIA) La Platina, desarrolla capacitaciones para pequeños agricultores, en la preparación de insumos orgánicos para nutrir los cultivos y el suelo durante el invierno.

Santiago, abril de 2022.- El Grupo de Transferencia Tecnológica (GTT), Agricultura Orgánica de Lampa, fue beneficiario de dos talleres para realizar fertilizantes y compuestos con sustancias naturales.

“Preparamos bokashi y ácido húmico, para que los agricultores tengan insumos para la temporada de invierno que se acerca, contribuyendo de esta manera, al desarrollo de una producción autosustentable. Con talleres prácticos, incentivamos el aprendizaje y la difusión de la experiencia entre productores”, señala Fabiola Sepúlveda, extensionista de INIA La Platina.

Por su parte, Benjamín García, agricultor de la comuna de Lampa, manifiesta que “estos preparados se hacen con elementos fáciles de conseguir y los cursos ayudan a mejorar los conocimientos para aplicarlos en el momento de cultivar los alimentos para el consumo”.

Los biopreparados son productos agroecológicos, obtenidos de restos de origen animal, mineral o vegetal, utilizados para disminuir enfermedades y/o plagas, o para nutrir y mejorar la calidad del suelo. 

De acuerdo al uso o alcance, se clasifican en bioestimulantes, biofertilizantes, biofunguicidas, bioinsecticidas o biorepelentes, existiendo variadas fórmulas para su obtención, las que deben ser  utilizadas de manera apropiada, evaluando la necesidad real de aplicación, ventajas y desventajas. 

Bokashi 

El bokashi, es un abono orgánico que se obtiene de la descomposición de residuos vegetales y animales, donde se emplean ciertos materiales que permiten acelerar el proceso, aportando los nutrientes necesarios para estimular el crecimiento y desarrollo de los cultivos. Su efecto es progresivo y acumulativo, mejorando poco a poco la fertilidad y vida del suelo, otorgando mayor retención de humedad y plantas sanas con mayor producción.

Ácido húmico

Es un fertilizante natural que  se puede preparar utilizando  guano de cabra, elemento muy activo de la materia orgánica en descomposición. 

El ácido húmico es una combinación de moléculas que resultan de dicha materia orgánica, que al ser utilizada en los cultivos de manera concentrada, entrega nutrientes que ayudan al crecimiento y calidad de las plantas.

El área de extensión de INIA La Platina, preocupada de las necesidades permanentes de los GTT de la Región Metropolitana, elabora planes de apoyo y capacitación de acuerdo a los intereses de cada grupo, como una contribución a la agricultura familiar campesina.

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Estudio concluye que producción de semillas transgénicas no impacta al negocio de la agricultura orgánica en Chile

Estudio elaborado por científicos chilenos indica que la industria de las semillas en Chile ha sido exitosa en la implementación voluntaria de una estricta estrategia de coexistencia entre distintas variedades de semillas pertenecientes a una misma especie, como ente las semillas transgénicas y las no transgénicas, basándose en la georreferenciación y la comunicación entre agricultores..

Un estudio elaborado por los científicos chilenos Miguel Ángel Sánchez y Hugo Campos, titulado “La coexistencia de la producción de semillas genéticamente modificadas y la agricultura orgánica en Chile” determinó que los agricultores orgánicos coexisten eficientemente con los productores de semillas transgénicas en Chile. Los autores concluyen que es poco probable que semillas transgénicas de maíz, canola y soja, las principales producidas en el país, tengan un impacto significativo sobre la producción orgánica en Chile, destinada principalmente a frutales. De hecho, hasta la fecha, de manera oficial no se ha informado, notificado ni confirmado ni un solo caso de impacto agronómico, de calidad o comercial entre ambas actividades agrícolas.

El Dr. Sánchez, quien es director ejecutivo de ChieBio, y el Dr. Campos, quien es Director de Investigación del Centro Internacional de la Papa en Perú, afirman en el estudio, publicado por la Revista “GM CROPS & FOOD”, que la implementación de estrategias de coexistencia son clave para garantizar el desarrollo de ambos modelos productivos.

Los expertos afirman que “estos enfoques de coexistencia son clave para salvaguardar la libertad de elección que se ofrece tanto a los agricultores como a los consumidores, para que puedan utilizar o adquirir productos según sus preferencias”. “La coexistencia no tiene que ver con la seguridad ambiental o sanitaria, ni con el rendimiento agronómico; más bien se relaciona con la producción de alimentos, la entrega de opciones a los agricultores, el respeto a las preferencias de los consumidores y el valor percibido de un producto, especialmente en el caso de los mercados de exportación”.

Entre las medidas que se destacan en el estudio están las barreras de polen, la rotación de cultivos, el control de plantas voluntarias, el aislamiento espacial y/o temporal, el establecimiento de umbrales de impureza varietal en la fuente de semillas, la limpieza exhaustiva de la cosecha, de los equipos de transporte y procesamiento, y de las instalaciones de almacenamiento, y la implementación de mecanismos de trazabilidad de alimentos desde el campo a la mesa”.

Medidas voluntarias

La industria de las semillas en Chile ha sido exitosa en la implementación voluntaria de una estricta estrategia de coexistencia entre distintas variedades de semillas pertenecientes a una misma especie, como ente las semillas transgénicas y las no transgénicas, basándose en la georreferenciación y la comunicación entre agricultores, indica el estudio.

Las variedades de maíz, soja y canola modificadas genéticamente representan la gran mayoría de las semillas biotecnológicas producidas en Chile, con fines estrictamente de exportación. Pero ello no ha afectado, según muestra el estudio, las producciones orgánicas del país. Los agricultores orgánicos chilenos producen y exportan principalmente frutas como arándanos, uvas de vino y manzanas, “donde tener predios vecinos cultivando semillas transgénicas no les ha provocado impacto significativo, ya que en la mayoría de los casos, no se trata de especies sexualmente compatibles”, afirma el Dr. Sánchez.

A su vez, según las normas de certificación orgánica chilenas, la producción orgánica debe aislarse de la producción de cualquier producto no orgánico, sean transgénicos o no. A su vez, los autores resaltan que la coexistencia exitosa entre la agricultura orgánica y la producción de OGM es una realidad en distintos países del mundo, donde por ejemplo los principales países productores de alimentos orgánicos (Australia, Argentina, España, EEUU, India, China, Canadá, Brasil) son a su vez los principales países productores de transgénicos sin haber conflictos significativos.

La experiencia chilena sobre la coexistencia descrita genera lecciones valiosas que pueden resultar muy útiles para otros países, incluidos los países en desarrollo, que consideren los cultivos transgénicos como una opción disponible para los agricultores.

La agricultura orgánica en Chile

En el año 2019 en Chile hubo 20.987 hectáreas cultivadas certificadas como orgánicas, representando menos del 1% de todas las tierras dedicadas a cultivos anuales y permanentes, a pastos forrajeros permanentes y de rotación, y al barbecho en Chile. Esta producción orgánica corresponde principalmente a frutas (69,5% del total), siendo las principales los arándanos (3.868 ha), uvas para vino (3.507 ha), manzanas (2.683 ha), y las frambuesas (1.222 ha).  Los cultivos orgánicos chilenos también incluyen cultivos de pastos (1.413 ha); plantas medicinales (374 ha); cereales, pseudocereales (quinua y amaranto) y oleaginosas (273 ha); hortalizas y legumbres (150 ha); y semillas y viveros (31 ha). Además, una superficie significativa (92 279 ha) está dedicada a la recolección de productos silvestres de diversas frutas y tejidos vegetales como rosa mosqueta, maqui y zarzamoras. La producción orgánica certificada de Chile se destina principalmente a los mercados de exportación. En 2019 se exportaron 86.948 toneladas con un valor franco a bordo (FOB) de USD 274 millones, lo que representa el 2,7% de todas las exportaciones agrícolas de Chile. En comparación con los datos de 2015, las exportaciones han crecido un 32% y su valor un 27% (FOB USD), respectivamente.

Las semillas transgénicas en Chile

Por su parte, debido a sus características geográficas, climáticas y económicas, Chile se ha convertido en un actor líder en el desarrollo de cultivos transgénicos. Chile es el principal exportador de semillas transgénicas del hemisferio sur y ha acumulado 30 años de experiencia en la producción de éstas. Además, las actividades investigación de campo llevadas a cabo en Chile permiten acelerar los programas de desarrollo de nuevas variedades vegetales de interés mundial. Las semillas transgénicas de maíz, soja y canola representan más del 99,9% de todas las semillas transgénicas sembradas en Chile. Además, en estos cultivos, la tasa de producción de transgénicos ha tenido máximos de un 72% de toda la producción de semillas de maíz, el 85% de toda la producción de semillas de canola, y el 100% de la producción de semillas de soja producidas en Chile. La producción de semillas transgénicas de Chile se cultiva exclusivamente para los mercados de exportación, y su valor (FOB) ha oscilado entre USD $ 68 y 93 millones en las últimas 5 temporadas. Además, la investigación de campo con estas semillas ha representado entre 21 y 25 millones de dólares adicionales cada temporada. Las exportaciones de semillas transgénicas alcanzaron un pico en la temporada 2012/2013, alcanzando USD $ 324,5 millones FOB, debido a una severa escasez de producción de semillas observada en los Estados Unidos luego de condiciones climáticas adversas.

En Chile no hay producción orgánica significativa de maíz, soja y canola, y a su vez no hay producción significativa de frutales transgénicos, siendo sólo a nivel de experimentación y con superficies muy menores.

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Exportación de productos orgánicos chilenos crece y alcanza los USD 307 millones

La Oficina de Estudios y Políticas Agrarias (Odepa) publicó ayer un boletín con la actualización de las exportaciones relacionadas con la agricultura orgánica chilena, esto en el periodo correspondido entre enero y noviembre del 2021, análisis en el cual se destaca el aumento de la superficie orgánica certificada, el cual, da cuenta del crecimiento de la producción y de las exportaciones de estos productos, que en 2020 superaron los USD 311 millones, llegando a más de 50 países.

Asimismo, indica el documento, y tal como publica Simfruit, en los últimos años se ha incrementado el número de Organizaciones de Agricultores Ecológicos (OAE) con auto certificación, de gran importancia para satisfacer la demanda de productos orgánicos en el mercado nacional.

En cuanto a las exportaciones de productos orgánicos chilenos, éstos en 2020 alcanzaron las 100.177 toneladas por un valor FOB de 311 millones de dólares. Mientras que entre enero a noviembre del 2021 se han exportado 93.566 toneladas por un valor de 307 millones de dólares.

Los principales productos exportados -exceptuando vinos- entre enero y noviembre 2021 corresponde a los arándanos frescos y congelados como aquellos de mayor relevancia en cuanto a valor para Chile, donde las exportaciones de estos dos productos suman USD 147.893.000, lo que aglomera más del 57% del total del valor exportado.

En términos de destino de las exportaciones de productos orgánicos de Chile -durante el período analizado- éstas han tenido como principales destinos Estados Unidos (55.830 toneladas) y Canadá (8.280 toneladas), cifrando USD FOB 186.675 y USD FOB 28.906 respectivamente. Estos dos países representan el 70% de los envíos chilenos de orgánicos, siendo parte de los 60 países, de todos los continentes, que reciben productos orgánicos chilenos.

Superficie

Según los últimos datos oficiales del sector, los cuales son obtenidos a partir del Sistema Informático del Registro Nacional de Certificación Orgánica que lleva el Servicio Agrícola y Ganadero (SAG), la superficie total orgánica certificada del país, a diciembre de 2020, alcanzó un total de 289.044 hectáreas (cuadro 1), lo que incluye tanto la superficie cultivada como la superficie certificada para la recolección silvestre (130.526 ha).

A partir de los datos de SAG, es posible analizar de manera general, el comportamiento del sector. Es así como se puede observar que el año 2020 la superficie orgánica total certificada creció en un 155% debido al fuerte incremento de la superficie de praderas, con 129.000 hectáreas certificadas que se encuentran en la Región de Magallanes, con foco ganadero.

Superficie con frutales mayores. De acuerdo al documento de ODEPA, si se analiza la superficie orgánica cultivada por rubro, la mayor cantidad de hectáreas corresponde a frutales mayores, incluida la uva vinífera, alcanzando el año 2020 un total de 10.773 hectáreas (cuadro 2), siendo las especies más importantes en superficie, la uva vinífera (4.408 hectáreas), manzano (2.650 hectáreas) y olivo (927 hectáreas).

Como se puede observar, la información entregada por el SAG cada año es más detallada, pudiéndose conocer la superficie orgánica de otros frutales como, por ejemplo, mandarino con 34 hectáreas. Como se puede apreciar en el cuadro 2, la mayoría de las especies mostraron un crecimiento en la superficie certificada, siendo las especies que mostraron un mayor incremento, el avellano que pasó de 17 a 378 hectáreas y el olivo de 146 a 927 hectáreas. Por el contrario, las especies que mostraron una disminución en superficie fueron el castaño (-98%), granada (-46%), palto (-44%) y pera (-17%).

Superficie con frutales menores. En el caso de los denominados frutales menores, se observa un aumento en la superficie total de un 64%, pasando de 6.801 a 11.120 hectáreas, dado por el aumento de la superficie de las principales especies, arándano (49%), frambuesa (34%), y frutilla (212%), que responde a una mayor demanda por estos productos (cuadro 3).

En relación con la producción de arándanos orgánicos, que es el cultivo que presenta la mayor superficie en esta categoría de productos, cabe señalar que el aumento de su superficie responde a que, en octubre 2020, el Departamento de Agricultura de Estados Unidos terminó el proceso de consulta del System Approach para los arándanos de las regiones de Biobío y Ñuble, y publicó en el “Federal Register” la norma de System Approach para arándanos producidos en estas dos regiones.

La publicación de esta norma abrió este importante mercado para la exportación de arándanos frescos orgánicos a EE.UU. ya que el System Approach, permite un conjunto de medidas de manejo del riesgo de plagas que exige este mercado como alternativa a la fumigación con bromuro de metilo.

Para lograr el objetivo de exportar bajo este sistema, se requiere, por una parte, de la certificación de los productos como orgánicos, y por otra, que los productores mantengan sus predios sin la plaga Lobesia botrana.

Es importante señalar que, en las regiones de Ñuble y Biobío, se concentra un tercio de la superficie convencional de arándanos del país, y la mayor superficie de arándanos orgánicos.

Al tener el System Approach aprobado (sistema de inspección en origen), esta fruta no va a perder su condición de orgánica al no tener que fumigar con bromuro de metilo, lo que beneficia la exportación de arándano fresco, ya que la fumigación disminuye la calidad de la fruta y eso redunda en su precio y en una pérdida de competitividad ante productores de otros países, que no tienen que fumigar.

Esta es una gran oportunidad que se abrió para estas regiones, tanto de arándanos frescos convencionales como orgánicos, al poder llegar a los Estados Unidos sin exigencia de fumigación, pudiendo lograr un valor diferenciador y competitivo.

Cabe destacar que, Estados Unidos es un mercado muy importante para Chile, por lo que este System Approach permitirá seguir potenciando los envíos a este mercado, en especial de orgánicos.
Para mayor información revise el documento completo aquí

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IICA renueva compromiso con desarrollo productivo y comercial de la agricultura orgánica

El Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA) seguirá trabajando a favor del fortalecimiento de la agricultura orgánica, sector que ha ganado visibilidad en el continente durante la pandemia de Covid-19 a partir del creciente interés tanto de productores como de consumidores.

El Instituto firmó un convenio con la Comisión Interamericana de Agricultura Orgánica (CIAO), que permitirá dar continuidad a las acciones conjuntas y brindar el marco jurídico para el cumplimiento de los objetivos durante el período 2021 – 2025.

Así, las dos instituciones seguirán desarrollando tareas de cooperación técnica, tendientes a favorecer el desarrollo y la regulación de la agricultura orgánica en los distintos países.

La CIAO fue creada en 2008 por los Ministros de Agricultura de las Américas a través del IICA, con el fin de contribuir al desarrollo de la actividad orgánica en los países del hemisferio y facilitar el comercio de sus productos.

Algunas de sus funciones son registrar y auditar a los productores, procesadores, comercializadores, fabricantes de insumos, inspectores y agencias certificadoras; llevar las estadísticas de la actividad, y proponer las modificaciones a las normas de producción orgánica.

El nuevo convenio entre las dos instituciones, que tiene una duración de cuatro años, fue firmado durante la XII Asamblea Ordinaria Anual de la CIAO. El encuentro se desarrolló de manera virtual y contó con el apoyo de los principales organismos internacionales referentes del sector orgánico y de las autoridades competentes de control y fomento de 17 países de la CIAO: Argentina, Brasil, Bolivia, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, Estados Unidos, Guatemala, Honduras, México, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú, República Dominicana y Uruguay.

También participaron autoridades de España y Portugal, en calidad de Miembros Observadores.

“En el contexto actual de la pandemia, los consumidores están exigiendo más productos, no solamente sanos, nutritivos e inocuos, sino también una producción sostenible con el ambiente, y eso lo cumple la producción orgánica”, dijo Rommel Betancourt, Presidente de CIAO, durante la apertura de la asamblea.

“La CIAO logró capitalizar los desafíos de la pandemia, que nos permitió trabajar con toda la comunidad en nuestros países, realizando cursos y capacitaciones que llegaron a 100.000 personas alcanzadas en redes sociales”, agregó.

En la apertura también participaron Enrique Manzo Fajardo, Viceministro de Desarrollo Productivo Agropecuario del Ministerio de Agricultura y Ganadería de Ecuador, y Bettina Aguilera Paniagua, Viceministra de Agricultura de Paraguay.

Manzo Fajardo señaló que la producción orgánica cumple con los Objetivos del Desarrollo Sostenible (ODS), ya que tiene un impacto positivo en la economía de los países y en su ambiente, mientras que Aguilera Paniagua destacó la necesidad de diseñar un plan de desarrollo a largo plazo, con impactos positivos sobre productores y consumidores.

En el cierre, el Director General del IICA, Manuel Otero, señaló que, durante la pandemia, la agricultura orgánica cobró un papel más relevante en la conciencia de los consumidores, lo que se reflejó en casi un 20% de crecimiento en la región solo en 2020.

“Por eso nos sentimos orgullosos del rol de la CIAO en el fortalecimiento de la institucionalidad en un tema tan importante para el futuro de nuestros países”, dijo Otero.

“La agricultura orgánica –añadió- ha podido demostrar los beneficios y aportes de estos sistemas de producción como parte de la solución a los principales desafíos planteados por el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenibles (ODS)”.

El Director General del IICA destacó la relevancia de los aportes de la CIAO a nivel hemisférico en el marco del programa “Suelos Vivos en las Américas”, que lleva adelante el IICA junto a la Universidad de Ohio y el profesor Rattan Lal, considerado la máxima autoridad mundial en ciencias del suelo.

Otero, finalmente, reafirmó el compromiso del IICA para seguir trabajando junto a la CIAO en pos del crecimiento y desarrollo de la agricultura orgánica, tanto en términos productivos, como en el impulso al comercio local, regional e internacional de sus productos.

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Agricultura orgánica: facilitar canales de comercialización es clave para apuntalar a pequeños productores

Experiencias exitosas de comercialización e inserción en los mercados por parte de productores orgánicos de América Latina fueron compartidas durante el 4to encuentro virtual organizado por la Comisión Interamericana de Agricultura Orgánica (CIAO), en el marco del convenio firmado en marzo por el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA), el municipio brasileño de Santa Clara do Sul y la región peruana de Huancavelica.

El acuerdo establece que el IICA, a través de sus representaciones en Argentina, Brasil y Perú, y la cooperación de la CIAO, realiza aportes técnicos y apoya a Huancavelica y Santa Clara do Sul –que ya han venido implementando programas de agricultura orgánica- en la identificación de experiencias de casos exitosos para compartir.

En ese caso, en el cuarto encuentro realizado de manera virtual desde que se puso en vigencia el convenio, se compartió la tarea en agricultura orgánica que viene realizándose últimamente en la provincia de Catamarca, en el noroeste de Argentina, y en el estado de Chiapas, en el sur de México.

“Definitivamente compartir experiencias exitosas de países hermanos, todos miembros de CIAO, va a impulsar el desarrollo de estas iniciativas. Los retos que enfrenta la producción orgánica son gigantes”, dijo el presidente de la CIAO, Rommel Betancourt.

“Desde el punto de vista productivo –detalló Betancourt, al referirse a la agenda de CIAO-, se deben desarrollar herramientas seguras para enfrentar nuevas plagas y enfermedades; por el lado de la comercialización, tenemos que garantizar que los pequeños y medianos productores lleguen a los consumidores”.

“Se trata de experiencias para ir motivándonos los unos a los otros”, explicó la Secretaria Ejecutiva de la CIAO, Graciela Lacaze, al presentar el encuentro.

Por su lado, el Representante del IICA en Argentina, Caio Rocha, destacó la importancia del encuentro para aprender de lo realizado en localidades distintas que enfrentan desafíos similares, mientras que el Representante del IICA en México, Diego Montenegro, puso el acento en la labor del Instituto “como un puente de transferencia de conocimientos y experiencias”.

El alcalde de Santa Clara do Sul, Paulo Cézar Kohlrausch, destacó que la comercialización y el acceso pleno a los mercados es un elemento decisivo para garantizar el crecimiento de la producción orgánica en América Latina.  En ese sentido valoró la importancia de un calificado proceso de certificación.

“Ya vamos viendo la importancia de este acuerdo, porque hemos observado que estamos creciendo en conocimiento y el intercambio de experiencias ha sido positivo. Además, a nosotros, que somos un pequeño municipio, nos está ayudando a hacer conocer nuestro trabajo”, añadió Kohlrausch.

Maciste Alejandro Díaz Abad, gobernador regional de Huancavelica, también señaló los desafíos que presenta la cuestión de la comercialización para los pequeños productores. “La gente se pregunta –dijo- quién nos va a comprar, a quién vamos a vender. Debemos facilitar los canales porque la pandemia ha hecho que la demanda de alimentos orgánicos aumente. Aquí en el Perú todo el mundo quiere productos naturales”.

Durante el evento se conoció el caso del municipio catamarqueño de Tinogasta, con una presentación de la Directora de Producción, Ana Arévalo, y la Escuela Agrotécnica de la ciudad, que capacita a jóvenes locales en producción orgánica. Luego se relató lo que está realizando la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional de Catamarca en la localidad de Hualfin, donde viene trabajando desde el 2016 en el asesoramiento y apoyo a los productores vitivinícolas.

El ministro de Agricultura y Ganadería de Catamarca, César Tobías, explicó que la provincia sigue muy de cerca la producción orgánica. “La nuestra es una provincia netamente minera pero entendemos la importancia de potenciar proyectos alternativos que complementen la actividad minera”, aseguró Tobías.

“Con la agricultura orgánica –agregó- tenemos la oportunidad de entrar a un mercado donde crece más la demanda que la oferta, sobre todo por los tiempos que lleva tener una certificación. Acompañamos a los productores para que mejoren su calidad, manejen mejor sus costos y accedan a canales de comercialización. Tenemos la voluntad de hacer de esto una política de estado”.

Por el lado del estado mexicano de Chiapas, se contaron dos de sus principales iniciativas exitosas en la comercialización de productos orgánicos. Uno fue el caso del Café Orgánico de Chiapas y su aporte para mejorar las condiciones de vida de los productores. Luego fue presentada la experiencia de Vitalapia, iniciativa que se orienta a poner pescado saludable a disposición de los consumidores mexicanos.