alfalfa archivos - Radio Agricultura
Publicado enEl Agro

Dr. Luis Inostroza: “Nuevos germoplasmas resistentes a sequía serán un tremendo logro para el secano de Chile”

Actualmente cultivar alfalfa en condiciones de secano y con un propósito para pastoreo, es decir, animales que obtienen directamente del potrero el forraje disponible en la pradera, ha sido un cambio tecnológico notable para la agricultura del secano.

Así lo planteó el Dr. Luis Inostroza, investigador de INIA Quilamapu quien forma parte del equipo de investigación en mejoramiento genético de los proyectos INIA La Cruz, “Nueva variedad de alfalfa tolerante al estrés hídrico, para la adaptación de los sistemas ganaderos al cambio climático”, financiado por FIA y “Estudio del potencial de germoplasma nativo de alfalfa para mejorar la tolerancia a estrés hídrico”, financiado por Fondecyt, ambos dirigidos por el investigador Dr. Carlos Ovalle Molina.

Actualmente INIA realiza una de las investigaciones más completas acerca de este recurso forrajero, y lo que se busca es rescatar la tolerancia a la sequía intrínseca que tiene la alfalfa como especie adaptada a las condiciones de secano. Estamos, precisa el especialista, “desarrollando investigación de punta que nos permitirá conocer las regiones del genoma de alfalfa que regulan su tolerancia a sequía”.

En Chile no existe una variedad de alfalfa resistente a sequía, siendo casi un 100% variedades aptas para condiciones de riego. Además hasta ahora no existía información local sobre el comportamiento de variedades aptas para el secano costero y mediterráneo.

Después de 10 años de investigación, INIA y su equipo de expertos, introdujo alfalfas de distintas partes del mundo para rescatar los genes que se habían perdido durante el proceso de domesticación y mejoramiento genético.

Lo que se hizo a través de estudios INIA fue ampliar o manipular la base genética de alfalfa para mejorar su adaptación a estas condiciones. “Introdujimos material genético de alfalfa de lugares donde la alfalfa se originó naturalmente, que es principalmente de Europa y Asia”, recalca el Dr. Inostroza. “Con este material desarrollamos líneas genéticas, cuyo secreto principal es que tienen una base genética distinta a las variedades que se cultivan actualmente”.

Las alfalfas modernas, explica el Dr. Luis Inostroza, investigador INIA, “que se adquieren en cualquier casa comercial han perdido casi un 30% de los genes que tenían sus padres silvestres”. Por ende, destaca, “en esa pérdida de genes también pierde tolerancia a la sequía, a la salinidad, a la acidez de suelo; y esto ocurre porque nosotros le damos las mejores condiciones por lo que no necesita más”.

Actualmente hablar de germoplasmas de alfalfa adaptados a condiciones de sequía y de pastoreo es un tremendo logro para el desarrollo de la agricultura de secano de nuestro país.

En uno de los módulos del tradicional día de campo sobre opciones forrajeras para el secano mediterráneo de Chile, organizado en Cauquenes por la ingeniero agrónomo Viviana Barahona, el especialista explicó cómo se llegó a definir las 10 variedades que actualmente están siendo evaluadas en seis ambientes de Chile desde la Región de Valparaíso hasta la Región de La Araucanía. “Este estudio nos va a permitir recopilar toda la información que exige el Servicio Agrícola y Ganadero, SAG y poder liberar la o las primeras variedades de alfalfa creada en Cauquenes para las condiciones de secano de Chile”.

Desde el punto de vista de la investigación el trabajo que realiza el Dr. Luis Inostroza es efectuar la selección de material genético, basado en análisis estadísticos de la caracterización genética, morfológica, fisiológica y agronómica de las líneas de alfalfa para finalmente identificar cuáles serán los genes asociados a la tolerancia de la sequía de estas plantas.

El especialista participa además en el diseño experimental de los cruzamientos. “Tenemos 250 líneas genéticas que obtuvimos de cruzamientos de padres con alta tolerancia a sequía y persistencia en ambientes mediterráneos como Cauquenes, donde podremos encontrar desde alfalfas tolerantes a la sequía hasta alfalfas tolerantes a la acidez de suelo”.

Como investigadores del INIA, precisa, hemos sido testigos del cambio notable que se ha generado de producir una alfalfa con riego en los mejores suelos a cultivar una alfalfa en condiciones de secano para sistemas pastoriles. “Hemos visto que la alfalfa establecida en Cauquenes dura cuatro temporadas de crecimiento, en un suelo pobre, de origen granítico, sin riego y con lluvias de 500 mm anuales”.

Recuerda el experto que hace 20 años, el cultivo de alfalfa se recomendaba sólo en los mejores suelos de Chile y en condiciones de riego. “Cuando un equipo de especialistas INIA, liderado por el Dr. Carlos Ovalle, inicia los trabajos hace unos 10 años fue realmente impactante el resultado obtenido”, destaca el experto.

Si bien es cierto, “los agricultores en Chile tienen acceso a los mejores cultivares de alfalfa del mundo, dado que empresas dedicada a la genética de alfalfa a nivel global tienen representantes en el país. Pero, precisa, “en la mayoría de los casos, esas empresas genéticas desarrollan variedades para ambientes con suelos de la mejor calidad y con riego”.

El Dr. Carlos Ovalle Molina, del INIA La Cruz, fue un pionero y un visionario porque lo que hizo fue impensado para la realidad chilena. Así al menos lo considera el Dr. Luis Inostroza, “en ese momento no visualizamos el potencial de la alfalfa bajo condiciones de secano. Inicialmente tenía otra línea de investigación y estaba dedicado al estudio de otras especies”, recuerda.

El equipo de trabajo lo lidera el Dr. Carlos Ovalle Molina y lo integran Viviana Barahona, Paulina Etcheverría, Dra. Soledad Espinoza, Dr. Luis Inostroza y Jorge Ivelic-Sáez, además de científicos de las Universidades de Talca; Alejandro del Pozo, de la U. de Concepción y la rizobióloga Macarena Gerding Además de investigadores de Kazajstán, Mongolia Interior y Australia a través del Instituto de Investigación y Desarrollo de Australia.

Este estudio está teniendo un tremendo impacto en los sistemas productivos bovinos y ovinos del secano mediterráneo, toda vez que se dispondrá de este recurso forrajero para períodos críticos. “En la zona mediterránea de Chile la mayoría de los sistemas agrícolas de secano presentan suelos altamente degradados debido a la erosión, al agotamiento de la fertilidad del suelo y al bajo nivel de infiltración de agua”. Por lo tanto, asegura el Dr. Ovalle, “la introducción de una variedad o más variedades de alfalfa para el secano se convertiría en una excelente estrategia para aumentar la productividad de las praderas y sustentabilidad de los sistemas ganaderos en esta importante zona agroecológica del país”. Agrega, “la presencia de ganado ovino y bovino en áreas geográficas donde la pluviometría es muy baja requiere de alimentación durante todo el año sobre todo en períodos largos de sequía”. Con estos estudios, enfatiza el experto, “esperamos generar un impacto importante en zonas donde la pluviometría anual oscila entre 400 y 500 mm anuales”.

Recordemos que la alfalfa es una forrajera, que desde el punto de vista agronómico es considerada un excelente alimento de consumo ganadero por su alto contenido proteico y su capacidad de fijar nitrógeno. Además, posee una raíz pivotante principal muy desarrollada y muchas raíces secundarias, por lo cual resiste bastante bien la sequía al tener estas raíces con un gran campo de acción.

El día de campo sobre Opciones forrajeras para el secano mediterráneo de Chile es uno de los eventos más importantes de los estudios sobre praderas, alfalfas y sistemas productivos rentables y sustentables.

Publicado enEl Agro

Principales referentes de la alfalfa entregan sus conocimientos sobre manejo de praderas y recursos forrajeros en el secano

Recorrido por las cuatro estaciones de evaluación permitieron visualizar la investigación de punta que se ha venido desarrollando durante los últimos diez años a través de diferentes proyectos vinculados a alternativas forrajeras y a estudios de alfalfa.

Fue la primera jornada abierta y gratuita a productores y técnicos después de casi dos años de pandemia. El objetivo de realizar este día de campo era mostrar innovaciones, manejos y tecnologías en torno a los recursos forrajeros que los investigadores han estado evaluando.

El día de campo tuvo cuatro estaciones. En cada una las disertaciones estuvieron a cargo los principales referentes de la alfalfa en el INIA, los investigadores Carlos Ovalle, Luis Inostroza, Soledad Espinoza, Viviana Barahona y Fernando Fernández, quienes en esta jornada hicieron una actualización del conocimiento existente asociado a forrajeras para condiciones de secano. Todas concitaron mucho interés de los asistentes.

Soledad Espinoza en el módulo de evaluación forrajera, se refirió a los principales grupos de plantas que conforman la pradera. Mencionó diferentes especies de gramíneas como ballicas, leguminosas como trébol blanco y especies de hoja ancha como nabo forrajero, entre otros.

En este módulo se evalúan forrajeras que se puedan adaptar a las condiciones climáticas con, al menos, cinco meses secos. Aquellas especies que se desarrollan bien se instalan como (especies promisorias como) recursos forrajeros promisorios, que complementen la alimentación animal para las condiciones de secano. Hay otras que no se desarrollan bien, pero todas son evaluadas. Para los visitantes fue novedoso ver esta diversidad de especies, que no necesariamente son pradera sino que otros recursos de alimentación animal (forrajeros).

Carlos Ovalle expuso los estudios en alfalfa, refiriéndose específicamente a la variedad australiana llamada Sardi Grazer cuya característica principal es adaptarse a condiciones de pastoreo. “Es una alfalfa que soporta el pisoteo de los animales ya sea de vacunos u ovinos. Esta variedad, al tener su corona enterrada posee ciertas características de rebrote que la hacen muy tolerante al pastoreo”. Este es el segundo año y por su capacidad de tolerar bien el pisoteo se han realizado tres usos en el año. Cada vez que se pastorea, agregó, “hemos observado un buen efecto regenerativo posterior al pastoreo, la pradera cada vez está mejor, sin enfermedades y sin malezas”.

Esta alfalfa está siendo utilizada con pastoreo directo por los reproductores toretes de la raza Angus Rojo y raza Hereford, que son las dos razas más adaptadas a las condiciones del secano por su rusticidad, prolificidad y capacidad de ser buenas madres. En el último crecimiento la alfalfa se destina a producción de heno.

Fernando Fernández presentó el módulo de los carnerillos en raza ovina Suffolk Down los que son alimentados con estas alternativas forrajeras para evaluar su desarrollo corporal y palatabilidad de los recursos forrajeros.

Cabe recordar que esta es una raza apropiada para la producción de corderos terminales, se adapta bien a climas de secano y es una raza excelente para pastar y buscar alimento.

Luis Inostroza mostró los cruzamientos que se están evaluando en busca de nuevas variedades de alfalfa. “Tenemos 250 líneas que las obtuvimos de múltiples cruzamientos, donde podemos encontrar variadas características tales como alfalfas tolerantes a la sequía, alfalfas tolerantes a las altas temperaturas, etcétera”.

Contó la historia de cómo se llegó a definir 10 variedades que actualmente están siendo evaluadas en 6 ambientes de Chile desde la Región de Valparaíso hasta la Región de La Araucanía. “Este estudio nos va a permitir recopilar toda la información que exige el SAG y poder liberar una variedad. El resultado final va a ser la o las primeras variedades de alfalfa creada en Cauquenes para las condiciones de secano de Chile mediterráneo”.

Hay que destacar el valor científico de generar nuestras propias variedades y poder liberar una variedad comercial a los agricultores. “Esta es una variedad que puede costar entre un 20 y 30% más barato que las variedades importadas porque ya no hay que pagar royalty ni costos de importación”, comentó el especialista.

Este material fue establecido en Cauquenes donde se cultivó alfalfa durante cuatro temporadas de crecimiento. “Para sorpresa nuestra vimos que la alfalfa dura 4 temporadas de crecimiento, con precipitaciones de 500 mm al año, en un suelo pobre, de origen granítico y sin riego.

Los proyectos que han abordado esta investigación son los siguientes: “Nueva variedad de alfalfa tolerante al estrés hídrico, para la adaptación de los sistemas ganaderos al cambio climático”, financiado por FIA. “Uso de cultivos naturales o ancestrales para el desarrollo de cultivares de alfalfas tolerantes al estrés hídrico y su extensión a agricultores de subsistencia en Kazakhstan, China y Chile”, financiado por Global Crop Diversity Trust a través del Ministerio de Agricultura de Australia”; y, “Estudio del potencial de germoplasma nativo de alfalfa para mejorar la tolerancia a estrés hídrico”, financiado por Fondecyt.

El proyecto FIA financia la caracterización agronómica de estas 8 líneas genéticas avanzadas. Además, forma parte de este proyecto el dar cumplimiento a los protocolos estandarizados que requiere el SAG para su registro.

“El Dr. Ovalle fue un pionero porque lo que hizo fue impensado para la realidad chilena”, comenta el profesional Luis Inostroza. “Nosotros trabajábamos con otras especies perennes como la lotera, que si bien era una especie que puede crecer en estas condiciones de suelo, nunca vimos el potencial de la alfalfa bajo condiciones de secano”. Actualmente “estamos buscando rescatar la tolerancia a la sequía intrínseca que tiene la alfalfa como especie adaptada a las condiciones de secano”.

Luis Inostroza, además, participa en el proyecto Fondecyt que dirige el Dr. Ovalle donde se encuentra a cargo de la caracterización genética de las líneas que se han desarrollado para identificar cuáles son los genes asociados a la tolerancia de la sequía de estas plantas. “Estamos desarrollando investigación de punta en el sentido que vamos a conocer la genética de estas líneas”. El especialista participa en la selección, los análisis estadísticos de la caracterización morfológica de las líneas genéticas y en el diseño experimental de los cruzamientos.

La ingeniero agrónomo Viviana Barahona, organizadora de la actividad, destacó la entusiasta participación de más de 130 agricultore/as, equipos técnicos y autoridades, provenientes de regiones diversas, para conocer de primera fuente los trabajos desde la recolección de semillas silvestres hasta la selección de líneas avanzadas, lo cual constituye un tremendo impacto tecnológico. El proyecto actual es con apoyo del FIA es “Nueva variedad de alfalfa tolerante al estrés hídrico, para la adaptación de los sistemas ganaderos al cambio climático”, que dirige el Dr. Carlos Ovalle Molina, investigador del INIA La Cruz.

Publicado enEl Agro

Miguel Orellana, experto en riego por goteo de Netafim: “El sistema de riego por goteo enterrado nos entrega un suelo mucho más mojado que un sistema de riego por goteo tradicional”

El sistema de riego por goteo enterrado que está impulsando Netafim se ha ido transformando en una alternativa para enfrentar no solo el déficit hídrico, sino que también la escasez de mano de obra, y de eso hablamos con Miguel Orellana, ingeniero agrónomo y experto en sistemas de riego por goteo de Netafim.

Orellana explicó que “el sistema de riego enterrado es una técnica que nos permite entregar el agua localizadamente a nivel de raíz, debido a que soterramos la línea, bajo tierra. Creemos que hay 500 hectáreas, y de éstas el 50% es en el cultivo de alfalfa y algunos frutales que necesitan mecanizarse”.

Buenos resultados

Orellana explicó que uno de los principales resultados de este sistema tiene que ver con la menor evaporación del agua.

“Cuando enterramos parte del agua se mueve en un sentido vertical hacia arriba en forma ascendente, por lo tanto eso hace que los vulvos que se forman en el suelo sean un poco más laterales y empecemos a tener distribuciones más uniformes”, señaló.

Y agregó que “dependiendo de la profundidad, muchas veces no alcanzamos a llegar arriba, y eso hace que la evaporación disminuya, entonces llegamos con un suelo mucho más mojado si lo comparamos con un sistema de riego por goteo tradicional”.

Si bien los resultados han sido muy positivos, Orellana indica que la preparación del suelo es fundamental. “Cuando se incorpora esta tecnología hay que hacer preparaciones de suelo, preocuparse del distanciamiento entre líneas y de la profundidad. Por lo tanto si cuidamos estos factores, lo más probable es que nos vaya muy bien”.

Beneficios en la mano de obra

Uno de los beneficios que tiene esta tecnología en frutales tiene relación con la mano de obra, un factor que escasea actualmente.

En este sentido, Orellana destacó que “cuando tratamos con frutales, el ahorro de agua no viene a ser tan primordial como sí es la ayuda que nos genera en la mecanización. Cuando mecanizamos en frutales tenemos que gastar muchos recursos en movimientos de línea para quitar obstáculos en la cosecha. Cuando las líneas están enterradas eso no ocurre”.

En el caso de la alfalfa, en tanto, “el ahorro es sustancial y eso se debe a un cambio tecnológico”, indicó.

Publicado enEl Agro

Alfalfa: la especie forrajera tolerante a la sequía

El INIA hace más de 10 años viene desarrollando una valiosa investigación de una de las especies forrajeras más importantes como es la alfalfa.

Primero se realizó un proceso de colecta de materiales genéticos provenientes de diversos ecosistemas del mundo. Luego, vino una fase de selección de los mejores genotipos y actualmente evaluaciones bajo diferentes condiciones climáticas.

Actualmente existen más de 60 mil hectáreas sembradas en el país con alfalfa y existe una tremenda actividad productiva en torno a esta forrajera.

En Chile, la alfalfa ha sido tradicionalmente utilizada en condiciones de riego en condiciones muy favorables y de muy alta productividad. Pero, precisa, “ha sido poco o nada explorada en zonas de secano mediterráneo donde existen largos períodos de sequía”.

INIA La Cruz realizó recientemente una jornada de extensión que dio cuenta de los avances de la investigación en alfalfa en Chile. El Dr. Carlos Ovalle Molina, investigador del INIA La Cruz presentó aspectos asociados al manejo agronómico.

En tanto, el Dr. Alejandro del Pozo, académico de la Universidad de Talca, mostró los resultados obtenidos de los diferentes proyectos de investigación que se han realizado  en alfalfa, donde participa junto al equipo de INIA.

Alejandro del Pozo Lira lleva más de 10 años trabajando en distintas especies de leguminosas junto al equipo del Dr. Carlos Ovalle Molina.

El proyecto Fondecyt “Evaluación de nuevas leguminosas herbáceas perennes en agroecosistemas mediterráneos de secano: persistencia, productividad, fijación de nitrógeno y eficiencia en el uso del agua”, estudió el desempeño de nueve cultivares de alfalfa en cuatro ambientes de secano Mediterráneo de Chile central: Hidango, Cauquenes, Los Guindos (San Carlos) y Yungay, donde se pudo constatar el enorme potencial productivo de alfalfa  en condiciones de secano.

Posteriormente vinieron otros dos proyectos, que permitieron acceder a un amplio número de accesiones de alfalfa de distintos orígenes y evaluarlas en Cauquenes, en condiciones de secano y con riego suplementario.

Estos proyectos fueron “Uso de cultivos naturales o ancestrales para el desarrollo de cultivares de alfalfas tolerantes al estrés hídrico y su extensión a agricultores de subsistencia en Kazakhstan, China y Chile” financiado por Global Crop Diversity Trust a través del Ministerio de Agricultura de Australia; y, “Estudio del potencial de germoplasma nativo de Alfalfa, para mejorar la tolerancia a estrés hídrico” financiado por Fondecyt de Chile.

El actual proyecto “Nueva variedad de alfalfa tolerante al estrés hídrico, para la adaptación de los sistemas ganaderos al cambio climático”, financiado por FIA,  tiene como meta final liberar una o más variedades de alfalfa.

La alfalfa es una especie perenne de muy alta productividad con características morfológicas y fisiológicas que le permiten tolerar el déficit hídrico y persistir en ambientes de secano.

Sus raíces pueden extenderse hasta seis metros de profundidad para extraer humedad de las napas y hacer más eficiente la captación de agua. Su sistema radical puede tener entre  5 y 6 metros de profundidad si el suelo lo permite y eso significa que puede tolerar períodos largos de sequía.

En el estudio de nueve cultivares de alfalfa en cuatro sitios de secano se  pudo observar que todos los genotipos evaluados, se comportaron bastante similares en cuanto a su respuesta hídrica.

Sorprendentemente, dijo, “obtuvimos sobrevivencias muy altas en todos los sitios. Había ambientes muy restrictivos con menos disponibilidad de agua (muy baja precipitación) y aún así, obtuvimos sobrevivencias de plantas entre 80 y 90%”.

Como dato valioso dijo que “la totalidad del forraje promedio de tres años fue de 8 toneladas con dos años de precipitaciones bajas”. Los niveles de producción fueron altos especialmente en Cauquenes con una elevada  tasa de crecimiento.

El genotipo Sardi Grazer fue seleccionado para ambientes de secano. No se encontraron diferencias genotípicas significativas. “Se encontró algunas variaciones. Pero, no se puede atribuir que un genotipo tenga una condición hídrica más favorable que otra”.

El experto detalló los diferentes caracteres fisiológicos y agronómicos que han sido estudiados de un panel muy amplio que dio origen a una selección de 70 accesiones de alfalfa. “Principalmente se evaluó  cómo fue la sobrevivencia de los genotipos durante cuatro años bajo condiciones de secano. Además se realizó estudios de genotipos con alta dormancia y con baja dormancia”.

El promedio en la producción de forraje de las 70 accesiones bajo condiciones de riego suplementario fue sobre 8 toneladas. Pero, hubo genotipos que superaron las 12 toneladas. “Pudimos observar que existen accesiones que producen muy poco. Pero, hay ocho ecotipos de muy alta productividad, que producen sobre 10 toneladas”.

Lo que interesa en este estudio, agrega del Pozo, “es producir forraje de alta calidad y que sea lo máximo disponible en ese ambiente donde se encuentra la alfalfa. Además, que la planta pueda persistir en un ambiente mediterráneo donde existen largos períodos de sequía”.

Se han reportado hasta 500 kilos de fijación de nitrógeno en alfalfa, lo que significa un enorme aporte de nitrógeno atmosférico al sistema productivo, explica el experto. Y, destaca, que “es gratis ya que viene de la atmósfera”.

Con el uso de diferentes instrumentos se estudió el potencial hídrico y se pudo medir las plantas que presentaron más y menos tolerancia al estrés. Se pudo observar, que el crecimiento de forraje de invierno fue sobre dos toneladas de materia seca siendo la zona de Yungay, el ambiente donde menos creció, debido a las bajas temperaturas de la precordillera de Chillán”.

Sobre dos toneladas, destacó el experto, en época de invierno, es un valor muy favorable para una planta forrajera en estos ambientes”, precisa del Pozo.

Siguiendo con la entrega de los resultados, precisa que en “conductancia estomática (apertura de estomas) tampoco se observó mucha diferencia. Todos los genotipos se parecen en cuanto a conductancia estomática. Pero, hay diferencia entre los ambientes”.

Se pudo observar que bajo las  condiciones de secano versus riego suplementario, la sobrevivencia fue alta.  “Hubo genotipos que obtuvieron sobrevivencia bajo condiciones de riego suplementario, sobre un 80% después de cuatro años, lo cual fue muy bueno”, dijo el experto.

Al cabo de este estudio, destaca del Pozo, “vamos a liberar uno o más variedades de alfalfa y además hemos publicado estos resultados en revistas científicas y así la información quedará disponible para colegas nacionales e internacional para siempre”.

Por lo tanto, hay que centrarse en estos genotipos, que son los que se están evaluando en cuatro ambientes que van de la zona central a sur de Chile a través de este proyecto que actualmente INIA ejecuta con el apoyo del FIA.

Respeto al tipo de medición que se realiza, el experto explicó una serie de caracteres para las plantas que se encuentran en ambientes mediterráneos con déficit hídrico. Se contempló mediciones tales como follaje, materia seca, composición isotópica del carbono, senescencia retardada, actividad fotosintética, crecimiento, temperatura del dosel, profundidad de raíces. Además del estudio de diferentes tipos de dormancia o latencia invernal de los genotipos de la alfalfa.

Para el estudio de los rasgos o características de la planta de alfalfa que estén asociadas a la alta productividad, se trabaja con el uso de datos en forma remota mediante drones para una medición más precisa y rápida de la materia seca a través del Índice de Vegetación de Diferencia Normalizada (NDVI), herramienta que se ha transformado en una valiosa herramienta para rastrear adecuadamente los diferentes genotipos de alfalfa.

Otro carácter de los genotipos en estudio es la senescencia retardada donde se está observando si  las plantas al retener sus hojas tendrían una senescencia lo más retardada posible y así mantendrían mayor actividad fotosintética y crecimiento.

Otro carácter parte de este estudio es la reserva en las raíces y corona, aspecto muy relevante para que la alfalfa pueda rebrotar después del período estival. “Es muy importante la captura de agua, que está asociado a la distribución y profundidad de la raíz”.

Un  carácter que está muy asociado al estado hídrico de la planta es la temperatura del dosel. “Es una manera indirecta de analizar si un genotipo está obteniendo agua de estratas más profundas versus otro que no lo está haciendo o lo está haciendo en menor cantidad”.

En estas mediciones, Alejandro del Pozo destacó la labor que realizan los técnicos de Cauquenes, “quienes hacen un tremendo trabajo de establecimiento, mantención y evaluación de los ensayos. Sin este personal es imposible hacer estos trabajos sobre todo por la magnitud de los ensayos, mediciones permanentes y labores de seguimiento a las unidades demostrativas”.

Durante el webinar, Alejandro del Pozo entregó el contexto climático de nuestro país señalando que, de acuerdo a los estudios realizados, Chile es uno de los países más afectados por cambio climático. “Llevamos un período de sequía por más de 10 años, que los estudiosos del clima, le han llamado la megasequía. Esta condición ha tenido consecuencia en los caudales de los ríos donde se muestra una clara tendencia a una disminución”.

El doctor Alejandro del Pozo mostró algunas predicciones de cómo va a ser el clima en Chile entre los años 30 y 50. Para Chile, indica, “hay una clara tendencia a la disminución de las precipitaciones y eso se traduce que habrá una disminución de los glaciares, por ende habrá menos agua de riego para el período estival”. Este aumento de la temperatura, sobretodo en el valle central y en la cordillera es muy grave ya que la agricultura de exportación depende de esta agua”.

En la zona central de Chile, después de octubre casi no hay más precipitaciones hasta marzo. “Son cinco o seis meses completamente secos” afirma el experto. Entonces, agrega, “la alfalfa tiene que ser capaz de  crecer durante el período que hay disponibilidad de agua, ocupar el agua disponible en profundidad y finalmente llega un momento en que la planta entra en un período de receso ya que se seca toda la parte aérea vegetativa hasta que vuelvan de nuevo las condiciones al otoño siguiente”.

El equipo de trabajo lo lidera el Dr. Carlos Ovalle Molina y lo integran  Viviana Barahona, Paulina Etcheverría, Soledad Espinoza, Luis Inostroza y Jorge Ivelic-Sáez, además de científicos de las Universidades de Talca  como Alejandro del Pozo, de la U. de Concepción, la rizobióloga Macarena Gerding e investigadores de Kazajstán, Mongolia Interior y Australia a través del Instituto de Investigación y Desarrollo de Australia.