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Lula asegura que “Bolsonaro va a perder las elecciones en 2022” y que “los brasileños están hartos de tanta tontería”

Tras recobrar sus derechos políticos, el expresidente de Brasil Lula da Silva ha surgido como una seria carta de cara a las próximas elecciones presidenciales de 2022. En ese sentido el exmandatario disparó contra el actual líder, Jair Bolsonaro, asegurando que “los brasileños están hartos de tanta tontería” y desean a alguien que “gobierne pensando en la mayoría”.

Da Silva publicó un video en sus redes sociales en donde señala que “Bolsonaro va a perder las elecciones en 2022, y no las perderá ante Lula, ante el Partido de los Trabajadores (PT). Le derrotará el pueblo brasileño, que está harto de tantas tonterías”

“Él va a perder por el pueblo brasileño, que quiere reconstruir su esperanza, su calidad de vida. El pueblo quiere que sus hijos estudien, que coman, que sus hijos trabajen. Son otras cosas lo que la gente espera de un presidente”, añadió quien fuera presidente entre 2003 y 2011.

Pese a que no ha presentado una candidatura oficial, Lula ha aprovechado el apoyo recibido en las encuestas realizadas a la población brasileña, donde el expresidente se queda con casi la mitad de las preferencias. En esa línea, adelantó que “nuestro Gobierno, en lugar de armas distribuirá libros” .

“La gente necesita de alguien a quien le guste Brasil, alguien que gobierne pensando en la mayoría. La gente no quiere más peleas, no quiere más odio (…) Vamos a vender un poco de amor y no de ese odio que ellos venden”, añade.

Da silva recuperó sus derechos políticos en abril, luego de haber sido condenado por corrupción en abril del 2018, cuando corría como el favorito para quedarse con las elecciones de ese año, las que terminaron proclamando a Bolsonaro como presidente.

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Los retos de Haddad, el candidato de Lula en Brasil

Fernando Haddad tiene fuertes posibilidades de llegar a la segunda vuelta de las elecciones presidenciales de Brasil como la voz de Lula en la campaña, pero para ganar la elección, y eventualmente para gobernar, deberá tomar distancia con su mentor, afirman analistas.

Desde la cárcel donde purga una pena de doce años de cárcel por corrupción, el ex presidente Luiz Inácio Lula da Silva (2003-2010) estiró hasta el límite su pulso con la justicia, dejando a Haddad poco tiempo de campaña hasta las elecciones del 7 de octubre, con una segunda vuelta el 28.

Las últimas encuestas de Datafolha e Ibope colocan a Haddad en un discreto quinto lugar, con entre un 8% a 9% de intención de voto, frente al casi 40% que ostentaba Lula antes de ser excluido de la campaña.

Pero Haddad, un abogado y ex profesor universitario de 55 años, poco conocido del electorado, tiene ahora el viento a favor para lograr captar el máximo número de votos posibles de Lula.

Tendrá para empezar el apoyo del líder indiscutible del Partido de los Trabajadores (PT), que cuenta con una poderosa maquinaria electoral. Y dispondrá del segundo mayor tiempo de propaganda gratuita de radio y televisión, un arma todavía muy influyente en Brasil. El PT tiene también una gran presencia en las redes sociales.

“Con todo esto, es muy difícil que no llegue a la segunda vuelta. Es solo una cuestión de tiempo que el electorado reconozca a Haddad como el candidato de Lula”, declara a la AFP Lincoln Secco, historiador de la Universidad de Sao Paulo y autor de “Historia del Partido de los Trabajadores en Brasil”.

Uno de sus retos será arañarle votos al centroizquierdista Ciro Gomes, muy fuerte en el pobre nordeste de Brasil, que concentra casi el 30% de los votos del padrón electoral. Gomes, un ex ministro de Lula, está en segundo lugar en los sondeos, con entre 11% y 13%, detrás del ultradechista Jair Bolsonaro (de 24% a 26% de los votos).

¿Títere de Lula?

El poder de Lula sobre el partido y su electorado, las frecuentes visitas de Haddad a su celda de Curitiba (sur) y el empeño de su entorno en recordar que “Lula es candidato con el nombre de Haddad”, han llevado a muchos a preguntarse si el ex alcalde de Sao Paulo no será un títere de Lula.

“En la primera vuelta Haddad va ser la voz de Lula, para mantener un electorado cautivo, pero en la segunda, la tendencia es que gane autonomía y muestre su perfil más moderado dentro del PT”, explicó a la AFP Thomaz Favaro, analista político para Brasil de Control Risk, una consultora de gestión de riesgos.

Especialmente si compite con Bolsonaro, pues tendrá que convencer a votantes de centro y centroderecha, muchos de ellos visceralmente anti-PT.

Quienquiera que resulte electo presidente de Brasil heredará un país con una creciente deuda, un tímido crecimiento y elevado desempleo, que según muchos economistas deben tratarse con severos ajustes fiscales.

“Cualquier candidato que sea electo tendrá una dificultad enorme para gobernar. Haddad tendría que encontrar un equilibrio entre su espíritu más conciliador y su partido, que tiene un programa más radicalizado que en elecciones pasadas”, agrega.

Pero la historia más reciente de América Latina sugiere que la palabra delfín puede ser sinónimo de tensiones y de traición entre viejos aliados de un mismo partido, como ocurrió en Ecuador entre el presidente Lenín Moreno y su mentor Rafael Correa o en Colombia entre los ex presidente Álvaro Uribe y Juan Manuel Santos.

O entre aliados, como sucedió en Brasil en 2016 con la destitución por el Congreso de Dilma Rousseff, reemplazada por el actual presidente Michel Temer, por entonces su vicepresidente.

Pero para Secco “es muy difícil” que algo de ese tipo ocurra entre Lula y Haddad.

“Lula constituyó algo como el peronismo en Argentina y tiene un carisma mucho mayor y un partido mucho más fuerte” que los existentes en Colombia o Ecuador”, explica.

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La propaganda electoral televisiva sigue siendo clave en Brasil

A poco más de un mes de las elecciones de Brasil, Domingo Souza aún no conoce a los candidatos. “Voy a esperar a la televisión para informarme y decidir”, afirma, antes de la difusión el próximo sábado de los primeros anuncios de las presidenciales.

Aunque la batalla electoral se libra también de manera creciente en redes sociales como Facebook, Twitter y Whatsapp, la pantalla chica seguirá siendo crucial para definir el voto del 7 de octubre.

En el gigante latinoamericano, más de un tercio de la población carece de acceso a Internet, en tanto que un 62% tiene en la televisión el principal medio para informarse sobre los aspirantes a reemplazar al presidente conservador Michel Temer.

Souza, un electricista de 51 años de Aguas Lindas (a 50 km de Brasilia), es uno de ellos. Y también es parte de los indecisos, que según Datafolha son un 28% (en ausencia del encarcelado expresidente Luiz Inácio Lula da Silva) o 14% (en el improbable caso de que el líder de la izquierda participe).

Los anuncios gratuitos atribuidos a los trece candidatos totalizan 25 minutos, tres veces por semana, divididos en dos bloques de 12 minutos y medio a las 13:00 y a las 20:30, hasta el 4 de octubre.

Los candidatos también dispondrán de varias inserciones de 30 segundos entre la programación de las cadenas.

El diario O Globo recordó que cuatro de las últimas seis elecciones las ganó el candidato que dispuso de mayor tiempo televisivo.

¿Programas electorales o programas de TV?

El Tribunal Superior Electoral (TSE) distribuye esos preciosos minutos y segundos en función del peso de los partidos y las coaliciones, que en gran medida se forman pensando en el tiempo “de exposición” que lograrán obtener los martes, jueves y sábados para las presidenciales y los demás días para las legislativas y de gobernadores.

“Los candidatos con mucho tiempo tendrán una gran ventaja competitiva”, explica a la AFP el analista político Michael Mohallem, de la Fundación Getúlio Vargas.

El exalcalde de Sao Paulo Geraldo Alckmin, del PSDB (centroderecha), en un discreto cuarto lugar en las encuestas sin Lula, espera llegar a la segunda vuelta gracias al “tiempo de TV”. Para ello, se alió con un fructífero bloque de partidos conservadores, que le permitió quedarse con casi la mitad (5,32 minutos) de los 12,5 minutos disponibles en cada bloque. Dispondrá además de 434 inserciones a lo largo de la campaña.

El Partido de los Trabajadores (PT), que impulsa la candidatura de Lula, líder en los sondeos, dispondrá del segundo mayor tiempo de propaganda (2,23 minutos por bloque y 188 inserciones).

El PT busca atrasar todo lo posible los plazos antes de que el TSE invalide la candidatura de su jefe, entre otras cosas para usar los videos que este dejó grabados antes de entregarse a la justicia en abril para cumplir una pena de 12 años y un mes de cárcel por corrupción.

Cuando ese veredicto se concrete, podrá transferir esos minutos a su probable plan B, su actual compañero de fórmula Fernando Haddad.

Redes, “fake news” y “bots”

Con pocos segundos e inserciones para exhibirse, el ultraderechista Jair Bolsonaro (dos bloques de ocho segundos cada uno) y la ambientalista Marina Silva (dos bloques de 21 segundos), primero y segunda en las encuestas sin Lula, se hicieron fuertes en las redes sociales, en pleno desarrollo.

Con más de 100 millones de usuarios, Brasil es uno de los principales mercados de Facebook, Whatsapp o Twitter, convertidas en armas poderosas para viralizar contenidos de los candidatos.

Especialmente en esta elección, la primera que permite a los partidos patrocinar mensajes en las redes sociales y en los motores de búsqueda.

Bolsonaro cuenta con 8,5 millones de seguidores en esas tres redes sociales y Marina Silva con 4,3 millones (200.000 menos que Lula), frente a unos dos millones de Alckmin.

“La presencia de los políticos en las redes es obligatoria y no sólo otra opción”, explica a la AFP Caio Túlio Costa, cofundador de Torabit, una plataforma de monitoreo digital.

Pero las redes son también un canal propicio para confundir y desinformar, en un país polarizado y confrontado al desencanto de la población ante la ola de inseguridad y la multiplicación de los escándalos de corrupción.

Resuelto a evitar una campaña sucia, el TSE firmó acuerdos con los partidos, con Facebook y con Google para combatir las noticias falsas.

Las propias plataformas han eliminado cuentas y páginas falsas y bloqueado “bots” (cuentas automatizadas), usados para difundir contenidos e inflar seguidores.

Veinticuatro medios de comunicación en Brasil, entre ellos la AFP, se unieron en el proyecto Comprova, destinado también a combatir las informaciones falsas que circulan por la red.