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Investigador de INIA evalúa inocuidad alimentaria en la carne de cordero producida en el sur de Chile

Un positivo balance al término de la primera etapa de un ensayo para evaluar la inocuidad en los corderos criados en sistemas pastoriles en la Región de Los Lagos, realizó el investigador de INIA Remehue, Nicolás Pizarro.

Como especialista en inocuidad alimentaria, el investigador del INIA trabaja en evaluar distintos productos alimentarios de origen animal como leche, quesos y en este caso específico está estudiando la producción de carne ovina en el sur de Chile.

El especialista del Área de Alimentos del Futuro señaló que “este proyecto financiado por el Fondo Nacional de Desarrollo Científico y Tecnológico (Fondecyt) tiene gran importancia, ya que relaciona el medio ambiente, la salud animal y la humana”.

El Dr. Pizarro expuso que “en la Región de Los Lagos la producción ovina tiene gran relevancia, sobre todo entre pequeños productores; sin embargo, esta actividad se desarrolla habitualmente en suelos de baja fertilidad y praderas de mala calidad. Esta situación provoca una disminución de la oferta de forraje tanto en invierno como en verano, lo que puede generar un sobre pastoreo de la pradera e incluso que los animales consuman parte del suelo”, explicó.

El investigador añadió que “esta situación puede dejar expuestos a los animales a ingerir concentraciones variadas de ciertos contaminantes que están depositados en el suelo, y que luego se acumulan en los tejidos animales y finalmente podrían llegar a los consumidores, y eso es lo que queremos evitar conociendo y evaluando el ciclo completo”.

Terminada la primera etapa del ensayo en la que los corderos se mantuvieron en condiciones de verano y con una escasa oferta de forraje habitual en muchos predios de la zona, ahora se harán análisis químicos de la carne y se evaluará la tasa de ingestión del suelo y su influencia en la potencial concentración de contaminantes ambientales y la inocuidad alimentaria en la carne de cordero producida en el sur de Chile.

Se espera que los resultados de este ensayo estén disponibles fines de este año para luego iniciar las etapas de análisis de datos y de difusión.

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La importancia de las buenas prácticas agrícolas para producir mejores alimentos

En los tiempos actuales los consumidores están cada vez más empecinados en consumir alimentos inocuos y que hayan sido producidos y/o procesados respetando el medio ambiente y el bienestar de los trabajadores.

Ésta es una de las razones por las cuales se crean las Buenas Prácticas Agrícolas (BPA), que en palabras simples es “hacer las cosas bien y dar garantía de ello”.

Bajo el marco del proyecto “Transferencia de un Modelo de Inocuidad Agroalimentaria Regional”, ejecutado por la Universidad de O’Higgins y financiado por el Gobierno Regional de O´Higgins a través del Fondo de Innovación para la Competitividad, se están realizando diversas capacitaciones a productores hortícolas y apícolas para que implementen estas Buenas Prácticas Agrícolas (BPA).

“Las BPA son un conjunto de principios, normas y recomendaciones técnicas voluntarias que se aplican a la producción, procesamiento, almacenaje y transporte de alimentos, orientadas a cuidar la salud humana, proteger al medio ambiente y mejorar las condiciones de los trabajadores y sus familias”, señala Claudia Foerster, coordinadora del proyecto e investigadora de la UOH.

Las BPA promueven 5 aspectos: la seguridad de las personas y su entorno ambiental considerando el bienestar animal, la Inocuidad Alimentaria garantizando que el alimento no causará el daño al que lo consume (elemento crítico y obligatorio en la producción de los alimentos en Chile) y la sostenibilidad y acceso a nuevos mercados, con productos sanos y de calidad.

La investigadora señala que han puesto énfasis en capacitar constantemente a los trabajadores en temas como el manejo de plaguicidas y agroquímicos, higiene y primeros auxilios. “Les hemos dicho que al encontrarse un trabajador con enfermedad contagiosa o síntomas de ésta, por ejemplo, vómito o diarrea, no debe tener contacto con los alimentos a procesar”, indica Foerster.

Además, “el lugar de trabajo debe considerar la entrega de equipo de protección personal a todos los trabajadores, debe disponer de baños en buen estado, limpios y ventilados”.

Con respecto al predio, la académica señala que: “Debe estar limpio de basuras, verificar que el agua utilizada no presente riesgos de contaminación y realizar control de las plagas y malezas del área de cultivo”.

¿Qué les recomiendan con respecto al cultivo?

Para los cultivos tienen que usar semillas autorizadas y considerar siempre las recomendaciones de la empresa proveedora de los insumos a utilizar. Se deben instalar basureros en zonas estratégicas del predio. Usar herramientas limpias y desinfectadas en las tareas diarias. Los cultivos no deben tener presencia de animales domésticos en sus áreas y los lugares de almacenamiento de plaguicidas y fertilizantes deben tener acceso restringido para asegurar la integridad de las personas y de los animales.

¿Con respecto al agua, qué medidas se deben tomar?

Se debe tener un inventario del recurso de agua. Analizar el agua al menos una vez al año para saber si ésta se encuentra contaminada. Evitar el acceso de animales a las fuentes de agua del predio. Nunca aplicar plaguicidas o preparar éstas cerca de las fuentes de agua. De ser posible hacer regadío por goteo en función del cultivo para cuidar el recurso hídrico y la erosión del suelo. Nunca debe usarse aguas residuales para regar los cultivos y para el consumo humano y de animales.

– ¿Y cómo se hace el correcto uso de plaguicidas?

Disponer de una bodega exclusiva para este fin, debe considerar cierre con llave, ser segura, fresca y ventilada, lo anterior permite controlar el acceso a los químicos. Debe tener visibles carteles con los enunciados” PELIGRO”,” VENENO”,”NO FUMAR”,”NO BEBER”,”NO COMER” Y “NO TOCAR”.

Los plaguicidas deben estar aislados de: semillas, forrajes, productos cosechados, fertilizantes y productos de aseo. Se debe contar con un inventario vigente de los plaguicidas, que cuente con fecha de producción y fecha de vencimiento, su ficha de seguridad y modo de aplicación. También recomiendo informar a los vecinos y predios cercanos de la aplicación de plaguicidas para que tomen las medidas necesarias. Para su aplicación el personal debe usar siempre sus implementos de protección personal, gafas, guantes, máscaras, botas y traje impermeable en buen estado. Tras culminar con la aplicación el trabajador debe ducharse y lavar los elementos de protección personal. Los plaguicidas utilizados deben estar Autorizados por el SERVICIO AGRÍCOLA Y GANADERO (SAG).

– ¿Y durante la cosecha?

Esta etapa es muy importante, porque los alimentos pueden contaminarse y perder su inocuidad. Siempre el personal de cosecha debe cosechar con las manos recién lavadas, las uñas cortas, pelo recogido, no fumar, ni beber durante la cosecha. No recoger hortalizas y frutas que estén en contacto con el suelo. Almacenar los alimentos cosechados con cuidado evitando los golpes en recipientes limpios lavados o nuevos. No utilizar envases de químicos y/o fertilizantes para acopiar la cosecha. Las frutas, verduras y mieles cosechadas no deben tener contacto con animales, deben ser almacenadas a la sombra y lejos de la bodega de pesticidas y fertilizantes. Idealmente deben tener una sala de cosecha con acceso restringido para el almacenaje y la conservación de los alimentos, limpio, libre de polvo, ordenada, con ventanas y puertas cerradas, y de ser necesario la ventilación utilizar mallas en éstas, que permitan bloquear el acceso a insectos o roedores. Debe considerarse el aseo programado y registrarse la cosecha en una planilla de Cosecha.

– ¿El transporte también está considerado dentro de las BPA?

Es el último punto, pero no menos importante, porque los alimentos deben ser transportados en un medio de transporte limpio, en buen estado y que cumpla con la normativa vial vigente. Si el transporte no cuenta con techo y laterales debe cubrirse la carga de alimentos, con una lona limpia, que los proteja del sol, polvo y lluvia. Nunca debe transportarse al mismo tiempo alimentos, pesticidas, animales. Se debe registrar la temperatura de los alimentos transportados y los datos del comprador o distribuidor.

Todo lo anterior es importante registrarlo en un Cuaderno de Campo, el cual incluya los puntos mencionados anteriormente, fecha de aplicación, firmados por el encargado y además debe considerar el personal autorizado para las aplicaciones de químicos u otros con sus certificados pertinentes vigentes, sin importar el tamaño del predio debe registrarse.

Con estos pequeños cambios los productores pueden mejorar su producción y, por ende, obtener alimentos inocuos y de calidad.

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Aconsejan adoptar medidas para mantener la inocuidad alimentaria ante altas temperaturas

Temperaturas por sobre los 35° grados se han registrado durante las últimas semanas en la zona centro sur de Chile y según la Dirección Meteorológica para este trimestre está presupuestado temperaturas por sobre lo normal.

Los efectos de estas olas de calor no sólo afectan al sector agrícola, sino que además las altas temperaturas aumentan los riesgos de sufrir intoxicaciones alimentarias, ya que facilitan la multiplicación bacteriana en el alimento.

“Si no hay una buena limpieza o higiene, si no se conservan los alimentos a temperatura adecuada, si se manipulan incorrectamente o se cocinan bien, se pueden producir graves enfermedades. Desde una gastroenteritis hasta una enfermedad crónica como el cáncer, pueden ser producidas por el consumo de alimentos o agua contaminados con peligros alimentarios”, comenta Claudia Foerster, médica veterinaria, PhD y coordinadora del proyecto “Transferencia de un modelo de inocuidad agroalimentaria regional” de la Universidad de O´Higgins.

La investigadora recomienda “mantener los alimentos a temperaturas menores a 4°C, así se mantiene a la mayoría de los patógenos alimentarios “dormidos”, sin multiplicarse. Hay que tener cuidado con la compra del supermercado, dejar los alimentos refrigerados para el final, sobre todo los de origen animal, e ir directamente del supermercado a la casa para guardarlos en el refrigerador o congelados, o sea mantener la cadena de frío”, explica.

· ¿Cómo evitar las intoxicaciones alimentarias en casa?

Es importante que una vez en casa se guarden los alimentos en el refrigerador de forma ordenada. Las carnes crudas en la parte de abajo, en el sector medio los huevos, queso, leche y yogurt y arriba, las comidas preparadas y sobras. Nunca colocar los huevos en la puerta, ya que tiene menor temperatura. Se recomienda también descongelar las carnes en el refrigerador durante la noche, y evitar la contaminación cruzada entre alimentos crudos y cocidos o listos para el consumo. Muy importante el lavado de manos antes y después de manipular alimentos y el correcto lavado y desinfección de mesones, tablas, paños de cocina y esponjas de loza en forma periódica.

· ¿Cuáles son los tres tipos de enfermedades transmitidas por alimentos (ETAs)?

Los peligros alimentarios pueden ser biológicos, químicos o físicos. Los físicos se dan por ejemplo al consumir un alimento con vidrio, pelo, pelusas, basura que produzcan irritación, atoro u otro al consumidor. Los químicos se dan al consumir alimentos con residuos de pesticidas o metales pesados, que en forma crónica pueden producir alteraciones endocrinas, neurológicas, y reproductivas, incluso cáncer. Los peligros biológicos son las bacterias, virus y parásitos que pueden producir alteraciones gastrointestinales, y otras enfermedades más complejas por complicaciones o mayor virulencia de las cepas o susceptibilidad de las personas. En general las enfermedades graves por ETAs se producen en niños, ancianos y población inmunocomprometida.

· ¿Qué debemos hacer con las sobras de comida que queremos dejar para después?

Las sobras de comida debieran tener un compartimento especial en el refrigerador, lejos de los productos crudos, no dejar que éstas permanezcan a temperatura ambiente más de dos horas y al recalentarlas se recomienda una temperatura de 74°C. Cuando utilice un microondas, detenga el horno a la mitad del tiempo para revolver los alimentos y después proceda a continuar con el recalentado. La regla general para las sobras almacenadas en el refrigerador, es consumirlas en un plazo de tres días. Si no planea comerlas de inmediato, es mejor congelarlas. Las sobras se pueden almacenar en el congelador por dos o tres meses.

· ¿Cómo se descongelan los alimentos de manera correcta?

La temperatura interna de los alimentos nunca debe estar en la “zona de peligro” que es entre 4°C y 60°, ya que puede permitir que las bacterias se multipliquen rápidamente y causen enfermedades, lo mejor es descongelar en el refrigerador. Para este método, planifique un tiempo de descongelación de cuatro a cinco horas por cada 500 gramos de peso. También se puede descongelar los alimentos poniéndolos en agua y cambiando el agua cada 30 minutos. Utilice este método únicamente si planea cocinar la comida inmediatamente después de ser descongelada. También puede descongelar en el microondas, pero solo si planea cocinar la comida inmediatamente después. Ir revolviendo para que se produzca en forma uniforme. Jamás descongelar los alimentos a temperatura ambiente, es un error descongelar la comida en el lavaplatos la noche anterior.

· ¿Hay alguna diferencia entre limpiar y desinfectar?

La limpieza es la eliminación de tierra, suciedad y materia orgánica de una superficie. Mientras que la desinfección utiliza productos químicos para matar los microorganismos que están en una superficie, esta medida es prioritaria durante los tiempos de propagación del COVID-19. Siempre se debe limpiar antes de desinfectar, ya que os productos desinfectantes pierden su actividad con la materia orgánica. Por ejemplo, los paños de cocina hay que desinfectarlos correctamente y cambiarlos cada cierto tiempo. Desinfectarlos es meterlos cada 3-4 días en la lavadora y lavarlos con agua caliente (60ºC o más). El calor es el que va a evitar que se formen los biofilm, que son acumulaciones de bacterias. El paño de cocina debe emplearse única y exclusivamente para secarnos las manos limpias, jamás para limpiar o secar la encimera o superficies. Tener un paño aparte para secar los platos. Las esponjas de loza también hay que desinfectarlas por lo menos una vez a la semana. El lavaloza no es desinfectante, y si la esponja queda sucia y húmeda, puede aumentar la probabilidad de proliferación bacteriana.

· ¿Recomienda los utensilios de madera?

No, ya que son muy porosos, se astillan y en ellos pueden quedar restos de alimentos. Mejor optar por útiles de silicona y plástico. Si las tablas se raspan con cuchillos hay que desinfectar frecuentemente porque ahí pueden acumularse bacterias. Cuando estén muy ralladas, hay que cambiarlas. Tener tablas separadas para carnes, verduras y quesos. Por favor no coman alimentos mohosos, los hongos producen sustancias tóxicas que pueden enfermar y otra cosa, es que mucha gente se equivoca es lavar el pollo en el lavaplatos, el pollo crudo está altamente contaminado con gérmenes y al lavarlo, éstos saltan alrededor, a platos y cubiertos limpios, esponjas, paños, etc. Deben tirarlo directo a la olla y la cocción matará los gérmenes.

Proyecto de inocuidad alimentaria

El proyecto “Modelo de Inocuidad Agroalimentaria Regional” es ejecutado por el Instituto de Ciencias Agroalimentarias, Animales y Ambientales, ICA3, de la Universidad de O´Higgins y financiado por el Fondo de Innovación para la Competitividad del Gobierno Regional de O’Higgins (FIC) y su Consejo Regional. La iniciativa contempla la creación del primer Laboratorio de Inocuidad Alimentaria acreditado en la región, ubicado en el Campus Colchagua de la UOH. El laboratorio tiene una superficie de 60 metros cuadrados, con una subdivisión interna de áreas diseñada según la normativa de acreditación, entre las que están las zonas de recepción de muestras, la de calidad, siembra, limpia, incubación, lectura y repique; lavado y descontaminación. En él, realizarán análisis de: Enterobacterias, Escherichia coli, Salmonella, Recuento Aerobios Mesófilos y Clostridium sulfito reductores. En total, representa una inversión compartida entre el gobierno regional y la universidad superior a los $ 300 millones de pesos.

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“Aún hay grandes falencias en la higiene y manipulación de alimentos”

Pese a que el país goza de una situación sanitaria similar a la de naciones desarrolladas, falta invertir más en educar y capacitar a la población para evitar el riesgo de intoxicaciones.
Esta semana se informó que un total de 29 personas se vieron afectadas —nueve fueron hospitalizadas— por un brote de salmonella en un restaurante, en Vitacura. Según datos de la Seremi de Salud de la Región Metropolitana, solo en noviembre hubo 21 brotes que afectaron a cerca de 200 personas.

Una realidad que es más común de lo que se cree y cuya posibilidad de evitar está, literalmente, al alcance de las manos. Así lo enfatiza Liliana Maier, académica e investigadora de la Facultad de Recursos Naturales y Medicina Veterinaria de la U. Santo Tomás, quien acaba de publicar el libro ‘Tópicos en microbiología e inocuidad de los alimentos’, un área a la que se ha dedicado durante los últimos 20 años.

‘Pese a los avances, aún hay grandes falencias en términos de higiene y manipulación de alimentos, tanto a nivel industrial como doméstico’, lamenta. Corregir estos problemas y contribuir a educar a la población son algunos de los objetivos del libro, en el que participan diferentes expertos, como el doctor Fernando Monckeberg, Nuri Gras, Jeannette Neiman, José Silva y Santiago Auborg, además de Maier, editora de la publicación.

Por ejemplo, ‘mucha gente desconoce que las molestias asociadas a una intoxicación pueden aparecer hasta 72 horas después de haber consumido un alimento, y no solo a algo que se comió recién’.

Asimismo, si bien la población tiende a pensar que las intoxicaciones alimentarias son propias de países con menos recursos, se trata de un problema transversal en el planeta. ‘Lo que cambia son los patógenos; en los primeros prevalecen microorganismos tradicionales como los causantes de fiebre tifoidea o cólera’, precisa Maier, quien además es asesora externa de la Agencia Chilena para la Inocuidad y Calidad Alimentaria (Achipia).

En Chile, ‘tenemos una condición sanitaria equivalente a la de países desarrollados; nos afectan los mismos patógenos que en EE.UU. y Europa, como la salmonella, uno de los más importantes’.

Aunque en muchos casos se trata de microorganismos que no son tan patógenos o infecciosos, sí pueden generar problemas de salud importantes y la muerte. Por ello es esencial evitar intoxicaciones. ‘Es muy poco lo que se invierte en educación sanitaria, a nivel global. La idea de este libro es avanzar en eso’.

Si bien está pensado para estudiantes y profesionales del área, su contenido, de fácil lectura, puede servir como manual para dueñas de casa y a personas dedicadas al rubro gastronómico. ‘El libro también va dirigido a los inmigrantes, considerando que muchos de ellos han hecho de sus ingresos el rubro gastronómico y la venta de alimentos típicos de sus países de origen’.

El Reglamento Sanitario de los Alimentos establece como obligatoria la capacitación de toda persona que manipule alimentos. ‘Pero esto no siempre es asequible o se realiza de manera continua’.

Pese al impacto negativo de la pandemia en muchos ámbitos, medidas como la higiene de manos y el uso de mascarillas, por ejemplo, se cree que contribuirán a mejorar los estándares de inocuidad alimentaria. ‘La inocuidad es transversal a toda la producción de alimentos, y no se transa. Tanto es así que un alimento deja de serlo si no es inocuo’, puntualiza Maier.

Fuente: El Mercurio
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Ministra Undurraga: “Plagas y enfermedades son responsables de la pérdida de un tercio de la producción agrícola”

La titular del Ministerio de Agricultura, María Emilia Undurraga, dio inicio a la Semana de la Sanidad Vegetal y Medio Ambiente 2021, encuentro científico organizado por INIA, que durante toda la semana reunirá a investigadores de trece países y que estará abierto a toda la comunidad.

Con la participación de autoridades y representantes del sector agroalimentario, se dio inicio a la Semana de la Sanidad Vegetal y Medio Ambiente 2021, encuentro científico organizado por INIA, que durante toda la semana reunirá a investigadores de trece países y que estará abierto a toda la comunidad. Durante la ceremonia de inauguración, la Ministra de Agricultura, María Emilia Undurraga, evidenció la importancia de la actividad al señalar que la demanda mundial por alimentos ha variado considerablemente, “requiriéndose, en las últimas décadas, productos más sanos y saludables, fruto de procesos productivos más sustentables”.

La Secretaria de Estado sostuvo que para enfrentar las exigencias se ha requerido de investigación y desarrollo, puesto que “estas se demandan en un escenario de condiciones climáticas cambiantes”. En ese sentido resaltó la labor del Instituto de Investigaciones Agropecuarias (INIA) que “viene trabajando en control biológico de plagas, contribuyendo a la investigación, transferencia tecnológica y difusión permanente en cada una de las disciplinas científicas que promueven una agricultura sostenible, desde el uso de controladores biológicos, para el manejo de  plagas y enfermedades, hasta la utilización de sensores digitales o inteligencia artificial, herramientas propias de la agricultura del futuro”.

La titular del Minagri explicó que el cambio climático en el mundo se manifiesta con temperaturas en promedio más altas, pero también con mayor presencia de heladas, sequías e inundaciones, entre otras condiciones, que están incidiendo directamente en la flora y fauna de los ecosistemas lo que requiere cambios permanentes en los procesos agrícolas. Agregó que los cambios ambientales favorecen la aparición de nuevas plagas y enfermedades, lo que obliga a generar ajustes no solo para mantener la productividad, sino que también para mitigar las emisiones y promover la captura de gases de efecto invernadero en lo que resaltó como “parte del aporte del sector agrícola al combate del cambio climático global”.

María Emilia Undurraga puntualizó que “las plagas y enfermedades son responsables de la pérdida de un tercio de la producción agrícola y de un 20 % de los productos cosechados”. En este punto, considera fundamental “desarrollar nuevas y mejores herramientas para disminuir estas pérdidas, como lo que realiza el grupo de especialidad en Sanidad Vegetal del INIA, que nos permite, a través de diferentes investigaciones, adaptarnos a los nuevos desafíos que impone el cambio climático y así apoyar a nuestros agricultores a desarrollar una mejor agricultura que alimenta a las familias de Chile y el mundo”.

En tanto, el Director Nacional de INIA, Pedro Bustos, sostuvo que la actividad humana y el cambio climático han alterado los ecosistemas y reducido la biodiversidad, generando nuevos nichos ecológicos que favorecen el desarrollo de plagas, enfermedades y malezas. Destacó la importancia de preservar las plantas dado lo fundamental que estas resultan para la vida de las personas. “Más del 80 % de la alimentación humana es en base a las plantas. El desafío de producir más con menos está presente todos los días. Tenemos más población que alimentar, tenemos que generar más alimentos, con menos superficie de cultivo y con menos agua, pero también con menos agroquímicos y con más sustentabilidad”, detalló Bustos.

La autoridad de INIA valoró la realización de esta actividad científica abierta a toda la comunidad, ya que “es una vitrina que reúne a agricultores, investigadores, empresas y la comunidad, para que participen y conozcan los avances realizados en Chile y en el mundo”. Finalmente resaltó la necesidad de establecer este tipo de encuentros toda vez que “la cooperación internacional es una de las formas en que podemos combatir los problemas que tiene la humanidad y así poder entregar a las futuras generaciones un mundo mejor”.

Agricultura en un clima cambiante

“La escasez de precipitaciones y el incremento gradual de la temperatura, han modificado la forma tradicional de hacer agricultura” recalcó el coordinador general de la Semana de la Sanidad Vegetal y Medio Ambiente, el investigador de INIA Quilamapu, Ricardo Ceballos. Agregó que es un desafío permanente y apremiante, el tener que producir con menos agua y con temperaturas más extremas. “Se estima que cada año, hasta un 40 % de los cultivos alimentarios a nivel mundial, se pierden a causa de plagas y enfermedades de las plantas. Como consecuencia, millones de personas padecen hambre, y se perjudica gravemente la agricultura”, enfatizó.

El especialista señaló que en esta actividad virtual, coinciden productores, consumidores, empresas, profesionales e investigadores de trece países de Europa y América, con más de un centenar de charlas y 20 seminarios, convirtiendo a este encuentro en una verdadera cumbre tecnológica con miras a desarrollar una agricultura sostenible. Ceballos, indicó que entre los temas a tratar estarán las plagas en hortalizas, en vides y en cítricos, y el caso de la mosca Drosophila suzukii, entre otras plagas agrícolas. También se verá el manejo para enfrentar enfermedades en papas, frutales, cereales y en plantas de viveros, y la resistencia a herbicidas, el uso de bioinsumos en el manejo de plagas, entre muchos otros.

Cada uno de las charlas y seminarios, así como los stands temáticos y de empresas, pueden seguirse y visitarse libremente ingresando a https://www.inia.cl/semanasanidadvegetalymedioambiente/inicio/ o bien siguiendo el canal youtube de INIA.

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Inocuidad, aspecto clave para mantener la seguridad alimentaria en pandemia

Durante la jornada internacional titulada Inocuidad Alimentaria: Situación, desafíos y oportunidades se analizó la importancia de mantener las medidas necesarias durante la producción primaria, almacenamiento, distribución y preparación de alimentos, para asegurar que no representen un riesgo para la salud de las personas una vez consumidos.

El Webinar organizado por el Área Nacional de Alimentos del Futuro del Instituto de Investigaciones Agropecuarias (INIA), contó con el apoyo de la Agencia Chilena para la Calidad e Inocuidad (Achipia) y la participación el Centro para el desarrollo de la Nanociencia y la Nanotecnología (Cedenna) y el Instituto Zooprofilattico Sperimentale del Mezzogiorno (IZSM).

Para el Director Nacional INIA, Pedro Bustos, los desafíos y oportunidades en un contexto de pandemia son muy grandes. Por una parte, la seguridad alimentaria. Se debe asegurar la entrega de alimentos de calidad a la población y, por otra parte, el entorno de cambio climático implica la necesidad de generar sistemas productivos sustentables. Se sabe que la población mundial va a crecer en una cantidad significativa y el desafío es producir más, pero con menos suelos, menos químicos y más control biológico, para llegar con alimentos sanos a la población. En tanto, la Secretaria Ejecutiva de Achipia, Nuri Gras, indicó que el mayor desafío que deben enfrentar los investigadores agrícolas es innovar y generar tecnologías para producir la cantidad y calidad de alimentos que se necesita, pero que no degrade la salud del suelo y de los agroecosistemas.

“Es importante tener estas instancias de seminarios técnicos, donde intercambiemos conocimiento y podamos discutir aplicaciones de nuevas tecnologías. Ese es el caso de la nanotecnología, como una herramienta que ha revolucionado la industria alimentaria para desarrollar nuevos materiales, por ejemplo, los envases inteligentes, para mejorar los procesos que utilizan enzimas y así producir alimentos diferentes que traigan beneficios para la salud. También detectar contaminantes. No son necesariamente técnicas confirmatorias, pero vamos a tener necesidad de contar con detecciones oportunas, pero también confiables, porque para poder innovar y asegurar la calidad e inocuidad alimentaria las mediciones analíticas confiables y oportunas son muy importantes”, explicó.

Además, la Directora de Cedenna, Dora Altbir, destacó el concepto de alargar la vida de los alimentos a través de la incorporación de nanomateriales en los envases, como una de las labores diarias que realizan en Cedenna, una de los principales instituciones de investigación de Chile, multidisciplinaria e interuniversitaria, dedicada al estudio, avance y promoción de la ciencia en dimensiones nanométricas y sus aplicaciones tecnológicas que recientemente logró un acuerdo de cooperación con INIA.

En el Webinar también participaron la Subdirectora de I+D+i de INIA, Marta Alfaro; la Jefa del Área Nacional de Alimentos del Futuro de INIA, María Teresa Pino; el Encargado de Relaciones Internacional de INIA y Director de INIA La Platina, Emilio Ruz; el Dirigente Químico en el IZSM, Mauro Esposito, y diferentes actores de la cadena agroalimentaria.

Respecto a los contenidos, bajo una mirada innovadora se dieron a conocer las actividades de investigación que lleva a cabo el Área de Alimentos del Futuro de INIA y sus colaboradores.

El Jefe del Laboratorio de Residuos de Plaguicidas y Medio Ambiente de INIA La Platina, Rafael Melo, se refirió a la detección de plaguicidas y el aporte de la nanotecnología para asegurar la inocuidad en alimentos. Asimismo, destacó que el Laboratorio -acreditado bajo la Norma Chilena NCh-ISO/IEC 17025:2017, para el período 2019-2023, bajo el Sistema Nacional de Acreditación INN- desarrolla e innova en procesos para asegurar la calidad e inocuidad alimentaria del sector agropecuario nacional. Mientras que el investigador de INIA Remehue, Nicolás Pizarro, presentó, desde una mirada local con enfoque a la era global, las generalidades y nuevos desafíos de la inocuidad. Sus resultados estuvieron enfocados a la evaluación de la inocuidad de la cadena agropecuaria en la zona sur del país, tanto en peligros químicos como microbiológicos.

Otro de los temas abordados durante la actividad fueron la presentación de la experiencia y el sistema de inocuidad en Italia especialmente la región de La Campania, donde hay varios rubros agropecuarios muy similares a los existentes en Chile que fue compartido por Alfonso Gallo, investigador del departamento de química del Istituto Zooprofilattico Sperimentale del Mezzogiorno en Portici, Napoles, Italia. Además, Gustavo Sotomayor, coordinador del área de análisis de riesgos de Achipia, detalló el estudio de evaluación de riesgo de exposición dietaria en hortalizas, indicando que los resultados de las evaluaciones de exposición y riesgo permiten afirmar que los niveles de residuos de plaguicidas detectados en el estudio en lechugas y espinacas ofrecen un amplio margen de seguridad respecto del riesgo a la salud de los consumidores.

Más información sobre el Área de Alimentos del Futuro en www.inia.cl/alimentos