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Tras dos años de pandemia, el sistema educacional sufrió varias consecuencias, desde las clases online hasta la deserción escolar. Uno de los niveles más afectados fue el parvulario, solo el 43% de los niños y niñas del país asistieron en 2021, lo que representa un problema para el desarrollo de las personas, el mismo que provoca la falta de contacto con la naturaleza.

Si bien, durante la pandemia hubo una baja considerable de asistencia escolar con un 45%, según el estudio “Experiencia de Familias con Niños y Niñas Matriculados en Educación Parvularia en Chile durante la Pandemia”, esta se recuperó rápidamente a finales del 2021. A pesar de ello, existe una arista previa a la pandemia que, lejos de mejorar, sigue sin ser resuelta, y es la inclusión de la naturaleza al proceso educativo de los niños y niñas.

Hoy existen cerca de 8 mil jardines infantiles aprobados por la Junji en el país, de los cuales la mayoría se encuentra en zonas urbanizadas, por lo que el cemento y la falta de áreas verdes predominan. Esto, según el psicólogo de psyalive, Sebastián Barrera, podría tener consecuencias negativas en aprender a resolver problemas o ser creativo. «El contacto de los niños y niñas con la naturaleza aporta tanto a su salud física como al desarrollo motor y cognitivo. Les proporciona autonomía, seguridad y la capacidad de desarrollarse en un entorno sano”, enfatiza el profesional.

Y precisamente este es uno de los problemas. Javiera Silva, Coordinadora del programa «Naturalizar» de Fundación Ilumina, comenta que, “hoy en día nos encontramos con muchos jardines infantiles que parecen desiertos. Tenemos un tremendo problema a nivel nacional y global. Las nuevas generaciones están cada vez más alejadas de la naturaleza y de la tierra, y algo que era tan propio de la infancia, ahora es totalmente ajeno”.

El programa “Naturalizar” se ha involucrado en más de 132 centros educativos, habilitando espacios de plantas, árboles y huertos, impactando a más de 20 mil niños y niñas. Han capacitado a más de 2 mil profesionales de la educación para aplicar los aprendizajes en compañía del entorno natural en 32 comunas del país.

“Necesitamos formar ciudadanos conscientes del entorno que los rodea, que formen vínculos y lazos con la naturaleza que les permitan sentirse responsables de ella. Muchos equipos educativos han levantado esta necesidad de mayor contacto con la naturaleza, sobre todo en este contexto de pandemia”, señala Silva. 

Hoy, la fundación se encuentra en búsqueda de nuevas personas que quieran ser parte de esta iniciativa para juntar recursos y seguir habilitando espacios sin naturaleza. El objetivo es poder llegar a 20 nuevos jardines durante el 2022. Para apoyar esta iniciativa puedes realizar una donación única o hacerte socio por un aporte mensual a elección.

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