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Cómo la alimentación durante el embarazo puede influir en el cerebro de la descendencia

Cómo la alimentación durante el embarazo puede influir en el cerebro de la descendencia
Embarazo – Referencial.

La alimentación durante el embarazo podría tener efectos más profundos de lo que tradicionalmente se ha considerado. Así lo demuestra una investigación desarrollada por especialistas de la Facultad de Ciencias de la Universidad de Chile, que identificó alteraciones duraderas en el cerebro de la descendencia cuando existe restricción calórica durante la gestación.

El estudio analizó cómo las condiciones nutricionales tempranas pueden afectar la formación de la barrera hematoencefálica, una estructura fundamental para proteger el cerebro y regular el paso de nutrientes y sustancias desde la sangre hacia el sistema nervioso.

Los resultados mostraron que la restricción calórica prenatal modifica genes relacionados con la estabilidad y permeabilidad de esta barrera protectora. Además, los investigadores detectaron cambios moleculares persistentes en células vasculares cerebrales que permanecen incluso hasta la adultez.

La investigación, titulada “Prenatal caloric restriction reprograms endothelial transcriptional states and blood-brain barrier integrity: Implications for neurodevelopmental disorders”, se desarrolló en el Laboratorio de Células Madre y Biología del Desarrollo del Departamento de Biología de la Facultad de Ciencias. El trabajo contó con financiamiento de proyectos Fondecyt y fue liderado por la profesora Verónica Palma.

El equipo también integró a Jorge Zúñiga-Hernández como primer autor, además de las investigadoras e investigadores Bárbara Casas, Hernán Garay e Isaac Peña Villalobos.

Alteraciones podrían aumentar la vulnerabilidad frente al estrés en el embarazo

Uno de los hallazgos más relevantes fue comprobar que las consecuencias de una deficiente alimentación durante el embarazo no desaparecen con el tiempo.

Los investigadores observaron que los individuos expuestos a restricción calórica prenatal reaccionaban de manera diferente cuando enfrentaban nuevos episodios de estrés en etapas posteriores de la vida. Este fenómeno respalda la teoría conocida como “segundo estresor”, que plantea que ciertas condiciones tempranas dejan una vulnerabilidad biológica que puede manifestarse años después.

La profesora Verónica Palma explicó la relevancia de la interacción entre el cerebro y el sistema vascular.

“El cerebro necesita permanentemente nutrientes y eliminar toxinas. Para lograr eso, existe una interrelación muy estrecha entre el sistema nervioso y el sistema vascular. Cualquier alteración en esta comunicación celular puede tener consecuencias importantes en la salud”, explicó Verónica Palma, profesora titular y líder de la investigación.

La especialista indicó que la barrera hematoencefálica cumple una función esencial al actuar como un filtro selectivo entre la sangre y el cerebro. Gracias a este mecanismo ingresan nutrientes esenciales y se bloquean sustancias potencialmente dañinas.

Evidencian una memoria biológica de largo plazo

El estudio también permitió identificar cambios en células endoteliales vinculadas a la formación de vasos sanguíneos cerebrales. Según los investigadores, estas alteraciones reflejan un estado de mayor inestabilidad en el sistema vascular del cerebro.

Respecto de este hallazgo, Jorge Zúñiga-Hernández destacó que los efectos de la restricción nutricional pueden mantenerse durante años.

“Hay algo que queda guardado, una memoria epigenética. Esta investigación aporta desde el punto de vista de la barrera hematoencefálica, reforzando que no solo existen consecuencias a largo plazo por problemas de nutrición durante la gestación, sino que además esta barrera tiene un rol importante en esos efectos”, explicó Jorge Zúñiga-Hernández, primer autor del estudio.

El investigador agregó que los análisis permitieron detectar alteraciones en mecanismos asociados a la formación vascular.

“Eso nos habla de un sistema que está en un estado más inestable”, agregó el especialista.

Por su parte, la profesora Palma señaló que las huellas biológicas generadas durante la gestación pueden modificar la respuesta futura frente a situaciones adversas.

“Ese primer estrés deja huellas en el cerebro, entonces, frente a un segundo estresor, ese individuo no responde en igualdad de condiciones, porque existe una mayor vulnerabilidad biológica previa”, afirmó Verónica Palma.

Hallazgos abren nuevas líneas de investigación

La investigación se enmarca en la hipótesis DOHaD (Developmental Origins of Health and Disease), que estudia cómo las condiciones tempranas de vida pueden influir en la aparición de enfermedades durante la adultez.

Los científicos destacaron que los resultados aportan nuevos antecedentes para comprender el origen de trastornos neurológicos y psiquiátricos relacionados con alteraciones del neurodesarrollo y respuestas exacerbadas al estrés.

Además, el equipo identificó genes que podrían transformarse en futuros blancos terapéuticos o biomarcadores.

“Encontramos genes relacionados con estos cambios, y algunos podrían ser blancos moleculares. Eso podría ayudar a entender mejor el origen de ciertos trastornos psiquiátricos e incluso pensar en intervenciones futuras enfocadas no solo en las neuronas, sino también en el sistema vascular”, explicó Jorge Zúñiga-Hernández.

Finalmente, la profesora Palma valoró el carácter nacional del proyecto y destacó el trabajo desarrollado por científicos formados en el país.

“Fue un estudio desarrollado íntegramente en Chile y por investigadoras e investigadores formados en Chile. Eso demuestra el nivel de investigación científica que se está realizando actualmente en el país”, concluyó.

Los hallazgos refuerzan la importancia de una adecuada alimentación durante el embarazo, no solo para el crecimiento fetal, sino también para el desarrollo y protección del cerebro a largo plazo.

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