¡El freezer se está tomando la despensa chilena! Cada vez más hogares en el país apuestan por los alimentos refrigerados y congelados, y no es por moda. Conveniencia, sabor y seguridad son las claves que explican por qué esta categoría ha conquistado a miles de consumidores.
Según un reciente estudio de Deloitte, los chilenos destinan el 12% de su presupuesto mensual en alimentos a productos refrigerados y congelados, una cifra que sigue en alza, especialmente en personas de 40 a 49 años y en segmentos de mayores ingresos. Y no se trata solo de carnes o helados: verduras, frutas, proteínas y platos listos están entre los favoritos de la compra semanal.
La tendencia es clara: este cambio de hábitos llegó para quedarse. El crecimiento ha sido tan explosivo que, de acuerdo con datos de Nielsen, la venta de este tipo de alimentos aumentó un 15% en 2021, desbancando prejuicios antiguos sobre su calidad. Hoy se valora su conservación de nutrientes, la menor pérdida de alimentos y la facilidad para preparar comidas sabrosas en minutos.
“El consumidor ya no compra solo por impulso, compra por funcionalidad”, asegura Jaime Torres, CEO de UNK, empresa experta en logística de frío. “El mercado se ha elevado y exige estándares altísimos, tanto en producción como en distribución. Aquí, la logística es protagonista”, añade.
Y es que mantener una cadena de frío eficiente no solo mejora la experiencia del consumidor, sino que responde a un problema global urgente: el desperdicio de alimentos. Según la FAO, cada año se pierden 1.300 millones de toneladas de comida, generando consecuencias sociales, económicas y ambientales. Solo en la Unión Europea, se desechan 60 millones de toneladas al año mientras 33 millones de personas no pueden costear una comida completa cada dos días. ¿La solución? Apostar por formatos que prolonguen la vida útil y reduzcan el descarte desde el origen.
En este escenario, Chile se posiciona como potencia global: actualmente es el tercer exportador mundial de frutas congeladas, con un 6% del mercado internacional. Un dato que no solo enorgullece, sino que refuerza la necesidad de una logística moderna, automatizada y sustentable.
¿Y el futuro? Prometedor. Las proyecciones indican que esta categoría crecerá entre 4% y 5% anual a nivel mundial, consolidando a los alimentos refrigerados y congelados como el nuevo aliado en la cocina de millones de familias. Porque sí, en tiempos de ritmo acelerado y conciencia ambiental, lo frío es lo más caliente del mercado.