Después de décadas de evolución, reinvenciones y experimentos, Resident Evil Requiem logra algo que pocas entregas de la saga habían conseguido: encontrar un equilibrio prácticamente perfecto entre el terror que definió a la franquicia en sus orígenes y la acción explosiva que llegó a caracterizar algunas de sus entregas más modernas.
El resultado es una experiencia que se siente como una verdadera celebración de la historia de la serie, combinando lo mejor de distintas épocas para ofrecer lo que fácilmente podría considerarse la mejor entrega desde el clásico Resident Evil 4 (2005).
Dos protagonistas, dos formas de jugar
Uno de los mayores aciertos del juego es su estructura narrativa, que alterna entre dos protagonistas con estilos de juego completamente distintos.
Las secciones protagonizadas por Grace Ashcroft recuperan el espíritu más puro del survival horror. En ellas, la exploración, la tensión y la administración de recursos vuelven a ser fundamentales. Cada bala cuenta, cada encuentro puede ser fatal y el objetivo es claro: sobrevivir.
Estas secciones evocan directamente la atmósfera opresiva que hizo tan memorable a Resident Evil 7: Biohazard, apostando por escenarios cerrados, exploración meticulosa y un ritmo mucho más pausado.
En contraste, el regreso de Leon S. Kennedy es simplemente estelar. Sus segmentos funcionan como el contrapunto perfecto a la tensión claustrofóbica de Grace, apostando por una acción mucho más desenfrenada. Mientras que con Grace cada recurso es vital, las secciones de Leon invitan al jugador a desatar el caos con un arsenal mucho más amplio y la libertad de utilizarlo sin preocuparse demasiado por la escasez de munición.
El contraste entre ambos estilos no solo refresca constantemente el ritmo del juego, sino que también refleja dos de las identidades más importantes que ha tenido la saga a lo largo de los años.
Los niveles: Un clásico instantáneo
Uno de los escenarios más destacados del juego es el Rhodes Hill Chronic Care Center, una locación que recuerda claramente a lugares emblemáticos de la saga como la Mansión Spencer o el Departamento de Policía de Raccoon City.
Aunque su diseño es algo más simple en términos de layout, el lugar funciona perfectamente como un espacio que incentiva la exploración. Puzzles, cajas fuertes y habitaciones bloqueadas alimentan el loop clásico de Resident Evil: registrar cada rincón del mapa en busca de recursos, mejorar el equipamiento del personaje y desbloquear nuevas áreas que permiten avanzar en la historia.
Este diseño recompensa especialmente a los jugadores más curiosos, aquellos dispuestos a revisar hasta el último cajón en busca de la munición o mejora que podría marcar la diferencia en el siguiente enfrentamiento.
Una ciudad a merced de Leon
La sección ambientada en Raccoon City representa quizás el mayor alejamiento de la fórmula clásica de la saga.
Si tradicionalmente los niveles de Resident Evil se desarrollaban en espacios relativamente confinados —mansiones, hospitales o pequeños pueblos— aquí el jugador se encuentra con una ciudad fantasma prácticamente a disposición de Leon y su arsenal.
Un pequeño campamento de la BSAA funciona como el HUB principal de esta sección. Desde allí el jugador puede explorar distintos sectores de la ciudad a su propio ritmo, decidiendo qué zonas investigar y cuánto tiempo dedicar a cada una.
Sin embargo, después de más de una década de juegos ambientados en ciudades devastadas por brotes zombis, resulta difícil no sentir que esta sección se asemeja por momentos a experiencias como The Last of Us o Days Gone.
La ironía es evidente: durante años estos títulos tomaron inspiración de Resident Evil, pero aquí la saga de Capcom parece momentáneamente moverse en un terreno que otros ya han explorado.
Aun así, el objetivo de esta sección es claro: bajar el ritmo de la historia y ofrecer un espacio para procesar uno de los momentos más intensos de Requiem. Eso sí, si bien la pausa se agradece, la ciudad a ratos se siente demasiado tranquila, y una mayor presencia de zombis habría ayudado a mantener la tensión constante.
Una nueva armería
En esta ocasión, el tradicional mercader de la saga deja paso a un sistema de compra y mejora de armas mucho más estructurado. Cada mejora debe pagarse con créditos obtenidos al eliminar enemigos, una mecánica que inevitablemente recuerda al sistema visto en Metal Gear Solid 4: Guns of the Patriots.
El sistema funciona muy bien dentro de esta sección más abierta del juego, entregando objetivos claros para el jugador y motivando a enfrentarse a más enemigos con el fin de seguir expandiendo su arsenal.
Sección con spoilers
Villanos memorables… pero poco aprovechados
Los antagonistas de Resident Evil Requiem logran robarse la pantalla cada vez que aparecen. Con actuaciones destacadas y diseños visuales espectaculares, cada uno deja una impresión inmediata, aportando personalidad y presencia a los momentos clave de la historia.
Sin embargo, al llegar al final del juego es difícil no sentir que se podría haber pasado más tiempo con ellos. Ya sea a través de más enfrentamientos tipo boss fight o simplemente mediante escenas adicionales que permitieran explorar mejor sus motivaciones, su presencia se siente algo limitada. Gran parte de su trasfondo termina relegado a los tradicionales documentos repartidos por el mapa, un recurso clásico de la saga que si bien cumple su función, deja con ganas de conocerlos más directamente dentro de la narrativa principal.
Aun así, este enfoque parece deliberado. Al final del día, los Victor Gideon y Zeno terminan siendo piezas dentro de un rompecabezas mucho más oscuro y profundo.
Zeno: Un antagonista que dividirá a los fans
Dentro de esta galería de antagonistas, Zeno probablemente será el personaje que más división generará entre los fanáticos de la serie. Personalmente, es uno de los elementos que más me gustaron de la entrega. Su diseño rompe completamente con la estética que el título había establecido hasta ese momento, generando una presencia inquietante desde el instante en que aparece.
Para los jugadores atentos a los detalles de la historia, pronto queda claro que no se trata del regreso desde la tumba de Albert Wesker, sino más bien de “una simple imitación”, como tan elocuentemente lo pone el propio Gideon hacia el final del juego.
Más allá de las inevitables teorías sobre cómo pudo existir un clon de uno de los villanos más icónicos de la saga, lo cierto es que el juego lo despacha con relativa rapidez sin lograr conocer mucho sobre el enigmático Zeno. Sin embargo, este abrupto final, sumado a la críptica escena postcréditos, parece indicar que estamos lejos de ver lo último de él.
Un cierre algo desordenado
Si hay un punto donde Resident Evil Requiem tropieza ligeramente es en su enfrentamiento final. Para ese momento de la campaña el juego ya permite al jugador convertirse prácticamente en un “one man army”, con acceso a un arsenal devastador y suficientes mejoras como para enfrentar cualquier amenaza sin demasiadas dificultades.
Esto termina afectando el combate contra Víctor Gideon, que si bien cumple en términos de espectacularidad, queda al debe en complejidad y desafío. El villano cuenta con un repertorio de ataques bastante limitado, y bastan apenas media docena de disparos del poderoso Requiem para empujarlo rápidamente hacia su segunda fase.
Eso sí, el enfrentamiento tiene momentos que funcionan muy bien desde lo cinematográfico. La posibilidad de hacer parry a un RPG y arrebatárselo para devolvérselo al enemigo es uno de esos instantes que se sienten completamente en línea con el tono exagerado y épico que ha caracterizado a la saga en sus momentos más memorables.
Siguiendo esa misma línea, la segunda fase del combate —con un Gideon completamente mutado— también se resuelve con rapidez. Por lo mismo, más que el gran broche de oro que uno esperaría para cerrar la campaña, el enfrentamiento termina sintiéndose como un mero trámite antes de los créditos finales.
Sin embargo, más allá de todas sus luces y sus pocas sombras, resulta un verdadero crimen que en toda la historia no se haga una sola mención o referencia Claire Redfield, quien acompañó a Leon en la pesadilla que vivió en Raccoon City.
El destino de Leon… y un giro muy propio de la saga
Durante gran parte de la campaña, Resident Evil Requiem parece preparar al jugador para un desenlace inevitable: el final del camino para Leon S. Kennedy.
La narrativa constantemente sugiere que el peso de la misión terminará recayendo en Grace Ashcroft, quien poco a poco se perfila como la encargada de tomar la posta y llevar la operación hasta sus últimas consecuencias. Mientras tanto, Leon muestra signos cada vez más evidentes del desgaste físico provocado por los efectos secundarios del Virus-T, al que estuvo expuesto años atrás. Para el tramo final del juego, el legendario agente apenas puede caminar, dando la impresión de que su sacrificio será el cierre natural de su historia.
Sin embargo, como suele ocurrir en la saga, el destino del héroe termina tomando otro rumbo. Gracias a Elpis, Leon logra sobrevivir, evitando así el trágico final que durante gran parte del juego parecía inevitable. Es un giro muy en línea con el espíritu de la franquicia, donde los protagonistas rara vez caen definitivamente —con la notable excepción Resident Evil Village (R.I.P. Ethan)— y que deja claro que el icónico agente todavía tiene historia por delante.
Veredicto
En definitiva, Resident Evil Requiem se posiciona con autoridad como la mejor entrega de la saga desde el legendario Resident Evil 4 original. El título no solo supera con creces a los remakes recientes —que en varios casos optaron por recortar o modificar secciones emblemáticas de los juegos originales—, sino que además logra algo mucho más difícil: reconciliar distintas etapas de la franquicia en una experiencia coherente.
Por un lado, el juego recupera con fuerza el tono de terror y tensión que definió a las primeras entregas de la saga, devolviendo al jugador a esa sensación constante de peligro y vulnerabilidad. Al mismo tiempo, convive sin problemas con el enfoque más explosivo y cinematográfico que Resident Evil ha adoptado en algunos de sus capítulos más modernos.
Si Resident Evil 7: Biohazard fue el salvavidas que mantuvo a flote a la franquicia en uno de sus momentos más inciertos, Requiem es la confirmación de que Capcom entiende perfectamente el lugar que ocupa la serie en la industria. El resultado es un juego que demuestra que Resident Evil está viviendo uno de los mejores momentos de su historia.
Puede que no sea perfecto, pero está peligrosamente cerca de serlo. Y en un año que recién comienza, Resident Evil Requiem ya se perfila como un serio candidato a Juego del Año, una demostración de lo que puede lograrse cuando un equipo de desarrolladores tiene la libertad de tratar a los videojuegos como una verdadera forma de arte. 9/10.