El uso de celulares, plataformas digitales e inteligencia artificial está cambiando la manera en que las personas estudian. Así lo afirman académicos del Centro de Investigación Avanzada en Educación (CIAE) de la Universidad de Chile, quienes analizaron cómo las nuevas herramientas tecnológicas han influido en los hábitos de estudio durante las últimas dos décadas.
“Se usaban tecnologías similares hace 20 años, pero muchos menos estudiantes tenían acceso”, señala Juan Cristóbal Castro-Alonso, investigador asociado del CIAE. “Hoy, no sólo la mayoría trae notebooks o tablets, sino también celulares con las mismas funcionalidades que esos otros equipos más grandes”.
Cambios y desafíos con el uso de tecnología e IA
Para Roberto Araya, también investigador del CIAE, los métodos de estudio no han cambiado de forma radical. “Las estrategias de estudio han variado muy poco. Es principalmente memorizar y repetir los procedimientos que dicta el profesor”, dice. La diferencia principal está en el acceso a recursos como videos en YouTube, que pueden complementar la enseñanza en clases.
Ambos expertos advierten que el uso de celulares puede tener efectos positivos y negativos. “Lo ideal es reforzar en nuestros estudiantes cuáles son los usos buenos, que los ayudarán a mejorar su conocimiento, pensamiento crítico y creatividad”, indica Castro-Alonso. Araya agrega que, especialmente en educación básica y media, las redes sociales han impactado negativamente la salud mental, en particular entre niñas y adolescentes.
Sin embargo, los avances en inteligencia artificial abren nuevas posibilidades. “Ahora es posible una educación más dialógica, de mayor profundidad conceptual y creatividad, que incorpora habilidades socioemocionales”, afirma Araya. Según los expertos, herramientas como los modelos de lenguaje pueden facilitar interacciones que fomenten la reflexión, el trabajo colaborativo y la metacognición.
Recomendaciones para mejorar los hábitos de estudio
Los investigadores proponen diversas estrategias para fortalecer los hábitos de estudio. Entre ellas destacan hacerse preguntas para verificar la comprensión, explicar los contenidos a otras personas o incluso a la IA, y aplicar los conocimientos en contextos nuevos.
Castro-Alonso sugiere organizar los tiempos de estudio, intercalando momentos de descanso. También propone aprovechar recursos auditivos si se necesita descansar la vista. “Cerrarlos y pedirle a un compañero o la IA que nos lea o nos explique las imágenes a través de narraciones también puede optimizar el tiempo de estudio”, sostiene.
Finalmente, Araya llama a aprovechar el potencial colaborativo de las nuevas tecnologías: “Podemos convertirnos en un Rey Arturo con caballeros 24×7 en nuestra mesa redonda. Nuestra labor es concentrarnos en plantear las preguntas relevantes y provocar la indagación”.
Los especialistas coinciden en que, con un uso adecuado, la tecnología puede ser una aliada clave para desarrollar mejores hábitos de estudio y lograr aprendizajes más profundos.