En las últimas semanas, numerosos videos en Instagram y TikTok muestran a personas sumergiendo su rostro en agua con hielo como parte de su rutina de cuidado facial. Esta práctica, que se ha vuelto viral, promete una piel más sana, menor hinchazón y la disminución de arrugas. Sin embargo, su efectividad real aún carece de respaldo científico.
El dermatólogo Héctor Fuenzalida, especialista en enfermedades de la piel, pelo y uñas y académico de la Universidad de Santiago de Chile (Usach), aclaró que “efectivamente el enfriamiento de la piel con agua fría o con un hielo, por períodos cortos de aplicación, no más de 15 o 20 segundos, puede provocar una mejor circulación, puede disminuir el edema, la hinchazón que puede existir en la piel y la inflamación que puede existir en relación, por ejemplo, a dos patologías, como es la rosácea y como es el acné”.
Según el experto, el frío también puede reducir el tamaño de los poros dilatados y disminuir la sensación de ardor o dolor local. Sin embargo, enfatizó que no hay estudios clínicos sólidos que respalden su uso prolongado sobre la piel.
¿Aplicar agua con hielo en la cara?: Precauciones y alternativas seguras
Fuenzalida señaló que el hielo no debe aplicarse directamente sobre la piel. “La aplicación del hielo no es recomendable aplicarlo directamente, sino que debiera estar cubierto a través de un paño, a través de algún elemento que no permita el contacto directo del hielo sobre la piel porque podría producir una quemadura”, afirmó.
Por esta razón, herramientas como el ice roller o los antifaces de gel frío se han popularizado, ya que permiten aplicar frío de manera segura sobre el rostro. Respecto a la duración, recomendó ciclos cortos de 10 a 20 segundos con pausas entre cada aplicación.
En relación a arrugas y ojeras, el especialista aclaró que “la verdad que podría dar un efecto de turgencia en el momento inmediato, pero no es que esté teniendo un efecto importante a nivel ultraestructural que tenga que ver con cambiar el colágeno, la fibra elástica o la capacidad de hidratación de la piel”. Sobre las ojeras, precisó que cualquier efecto que se observe es transitorio y relacionado con la reducción temporal del edema.
En conclusión, el uso de hielo en la cara puede generar beneficios momentáneos, como disminuir la hinchazón y la inflamación, pero no produce cambios duraderos en la estructura de la piel ni en la aparición de arrugas. La recomendación es aplicar el frío de forma segura y breve, evitando contacto directo con la piel.