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Anime en Chile: académicos explican por qué cautiva a millennials y generación Z

Anime en Chile: académicos explican por qué cautiva a millennials y generación Z
Agencia Uno – Referencial.

El anime en Chile ha pasado de ser una curiosidad televisiva a convertirse en un fenómeno cultural profundo y duradero. Así lo revelan las voces expertas de Riko Iizumi, académica del Departamento de Lingüística y Literatura de la Usach, y Oriel Rodríguez, traductor y académico de la misma casa de estudios, quienes explican las razones del creciente interés de millennials y generación Z por la animación japonesa.

Un estudio realizado por la firma Dentsu para la revista Variety indica que el 50% de las personas entre 12 y 44 años consume anime con frecuencia. Esta tendencia se sustenta en factores como la originalidad de las historias, la variedad de géneros y el interés por la cultura nipona.

El informe también señala que, frente a un contenido hollywoodense repetitivo, el anime ofrece una alternativa fresca. En Estados Unidos, un 29% de los fanáticos afirma sentirse agotado por el cine tradicional.

Chile: un caso singular en Latinoamérica

En el contexto chileno, Rodríguez observa un desarrollo inusual. “Tenemos prácticamente tres o cuatro generaciones que ya han consumido anime como si fuera algo muy normal”, explicó. Este fenómeno comenzó a fines de los años 70, cuando la televisión abierta exhibió producciones como Mazinger Z o La Abeja Maya.

El académico remarca que no sólo los jóvenes, sino también padres e incluso abuelos, tienen vínculos con este tipo de contenido. “La gente mayor le dio el puntapié inicial de esto”, indicó.

A juicio de Iizumi, este traspaso generacional se debe a que “la generación millennial encontró el anime y descubrió la cultura japonesa como cultura pop, manga, juegos, etc., y se la transmitió a la generación Z”.

Además, el formato serializado del anime habría favorecido su recepción en un país como Chile, donde existe una tradición de seguir teleseries. “El anime se asemeja mucho a eso (…) al chileno en sí le gusta mantener la historia, saber cómo termina”, dijo Rodríguez.

Internet y comunidad: la expansión definitiva

Rodríguez también subrayó el impacto de la era digital, señalando que el acceso a múltiples pantallas y a internet permitió elegir contenidos y formar comunidades. “El fandom permitió que el gusto por el anime se masificara y profundizara”, afirmó.

En ese proceso, Japón también impulsó su industria cultural, promoviendo el anime como un estandarte global. Con la llegada de los smartphones, el consumo se democratizó aún más.

El mercado global de la animación japonesa, valorado en 24 mil millones de dólares, podría alcanzar los 43 mil millones para 2027, según datos de la Asociación de Animación Japonesa. Este fenómeno, lejos de ser pasajero, ya se ha consolidado como parte del imaginario de varias generaciones en Chile.

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