En la vida hay momentos que nos cambian para siempre. Algunos nos llenan de alegría; otros nos quiebran el alma. Pero, incluso en medio del dolor más profundo, siempre hay una chispa que nos invita a transformar lo vivido en algo que pueda ayudar a otros.
El 25 de mayo de 2020 marcó un antes y un después en la vida de Hernán de Solminihac (32 años). Ese día, su hermana Javiera sufrió una trombosis pulmonar durante su embarazo. La familia entera se unió para acompañarla, sostenerla y buscar fuerzas donde ya casi no quedaban.
Pero el destino aún tenía otra prueba. En octubre de 2021, su madre, Alejandra Aranda, falleció repentinamente mientras dormía. Fue un golpe devastador, un silencio difícil de llenar.
“Ese día sentí que el mundo se detuvo”, recuerda Hernán. “Y me quedó dando vueltas la idea de que mi hijo que entonces tenía solo unos meses nunca iba a conocer a su abuela. Quería que supiera quién fue ella, no solo por mis palabras, sino a través de sus gestos, su voz, sus fotos, su historia”.
En medio del duelo y la necesidad de conservar las memorias de su familia, nació Memmo, una plataforma creada para que las historias y recuerdos de quienes amamos nunca se pierdan en el tiempo.
Un espacio digital con alma
Memmo permite guardar fotografías, videos, audios y textos, creando un perfil conmemorativo que puede ser compartido entre familiares y amigos. Además, incorpora herramientas como líneas de tiempo y dedicatorias, que ayudan a reconstruir la historia de cada persona y mantenerla viva para futuras generaciones.
Al crear un perfil en memmo.cl, los usuarios reciben una plaquita con un código QR que los conecta directamente con su espacio digital, un memorial único que puede ser público o privado. Así, cada familia puede decidir cómo y con quién compartir su legado.
“Quería que mi hijo, que no alcanzó a conocer a su abuela, pudiera descubrir quién fue ella realmente, no solo a través de mis palabras, sino reviviendo sus gestos, su voz, su historia”, cuenta Hernán, fundador de la plataforma.
De una historia familiar a una misión universal
Lo que partió como una forma de sobrellevar la pérdida se transformó en un propósito más grande: ayudar a otros a honrar la memoria de sus seres queridos. Detrás del proyecto están Hernán, Javier y Gonzalo, tres amigos que comparten una misma experiencia de pérdida y una visión común: que la tecnología puede ser un medio cálido y humano para acompañar el duelo.
“Memmo no nació desde una oportunidad de negocio. Nació desde el corazón”, aseguran sus creadores. Para ellos, hablar de la muerte y del duelo todavía es un tema tabú. Muchos guardan sus recuerdos en carpetas olvidadas, sin un espacio íntimo, sin un contexto que invite a recordar con calma.
Memmo busca romper con eso. Es un lugar cálido, cuidado, libre de ruido y distracciones. Un refugio digital donde el tiempo se detiene para mirar atrás con cariño.
Más que recordar, acompañar
En un mundo donde las despedidas son rápidas y las redes sociales tienden a diluir los momentos significativos, Memmo propone una experiencia diferente: un espacio tranquilo, sin distracciones, diseñado para recordar con cariño, conectar con quienes compartieron nuestra historia y mantener vivos los lazos que el tiempo no puede borrar.
No se trata solo de almacenar archivos, sino de contar historias, de rescatar anécdotas, fotos, gestos y palabras que construyen la identidad de una persona. Cada Memmo es único, y cada historia tiene su propio pulso.
Algunos lo usan para recordar a un padre, otros para celebrar la vida de una madre, una pareja o un amigo. En todos los casos, el sentido es el mismo: honrar la memoria desde el amor.
Memmo busca que recordar no duela, sino que abrace. Que las memorias no se pierdan, sino que se conviertan en una herencia emocional, un legado que perdure en la nube y en el corazón.