En cerezos, luego de la cosecha, se baja el riego para una adecuada preparación de la planta previa al receso.
Este menor riego parece ser conveniente manejarlo alrededor de un 25% menor (1) a la capacidad de campo. Debe evitar niveles de humedad que generen un inconveniente estrés hídrico sobre la planta y la microbiota, que pudiese:
- Afectar la fotosíntesis. Es imprescindible que la planta genere la reserva de carbohidratos (nutrientes) necesaria para apoyar la siguiente brotación y floración que sustentará la producción de la próxima temporada.
- Afectar la salud de la microbiota (2). Debe preservarse la salud de la microbiota (microorganismos en el sustrato), ya que es imprescindible para la planta (3). Sustenta vitalmente la correcta expresión fisiológica del huerto. No cuidarla, implica alterar el equilibrio fisiológico de la planta, hipotecando la potencial producción de la próxima temporada.
En conclusión, según estudio de Küçükyumuk (1) seguido durante cuatro años (2016-2019), parece conveniente manejar el estrés hídrico evitando una humedad < 75% de la CC.
Esto no es un objetivo fácil en zonas con alta radiación y viento y sobre todo en suelos de baja retención de humedad (arenosos).
La aplicación de Biopoliagua Soluble a través del riego permite mantener en el sustrato un adecuado rango de humedad.