Un estudio del Centro de Investigación en Ambientes Alimentarios y Prevención de Enfermedades Crónicas Asociadas a la Nutrición (CIAPEC) reveló que la mayoría de los niños en Chile consume edulcorantes a muy temprana edad. La investigación mostró que este hábito no ha logrado reducir la ingesta de azúcar y plantea nuevos desafíos en salud pública.
El artículo, titulado “Non-Nutritive Sweeteners Intake and Its Association With Sugars Intake Among Chilean Toddlers”, fue desarrollado por Paola Arévalo, Natalia Rebolledo y Marcela Reyes. Según las autoras, el reemplazo del azúcar por endulzantes no nutritivos no ha disminuido el consumo de azúcares, situación vinculada a la aplicación de la Ley de Etiquetado y Publicidad de los Alimentos.
Hallazgos principales del estudio
La investigadora Marcela Reyes explicó que “la alta prevalencia de ingesta de algún edulcorante no calórico por parte de esta población de niños de solo 3 años de edad, en que más de 3/4 partes de ellas y ellos habían consumido al menos un endulzante el día anterior” fue uno de los hallazgos clave.
Además, agregó que “los participantes que consumían los principales ENN identificados (sucralosa, estevia, acesulfame y aspartame) no tenían una dieta con menor contenido de azúcares; es decir, el consumo de edulcorantes no mejoraba la calidad de la dieta”.
La académica Natalia Rebolledo coincidió en la conclusión: “interesantemente, no se encontró una asociación entre el consumo de edulcorantes y menor consumo de azúcar. Esto significa que los niños no están consumiendo edulcorantes en reemplazo del azúcar, sino que de forma adicional”.
Riesgos y recomendaciones
Las investigadoras advierten que el uso de edulcorantes en niños puede generar riesgos, ya que al tener menor peso corporal podrían sobrepasar con facilidad la ingesta diaria admisible. Asimismo, el hábito temprano de consumir productos dulces puede condicionar las preferencias alimentarias futuras.
Reyes enfatizó que “una menor exposición a dulzor de cualquier fuente” es la estrategia más efectiva para evitar ese riesgo. En tanto, Rebolledo recomendó “evitar la introducción de productos endulzados, ya sea con azúcar o edulcorantes”, privilegiando agua y lácteos no saborizados.
El análisis incluyó 450 niños de 3 años, de los cuales 76% consumió al menos un edulcorante en un día. La sucralosa fue la más usada (63%), seguida de acesulfamo-K (35%), aspartamo (32%) y estevia (26%). Los bebestibles y lácteos saborizados lideraron la lista de fuentes.