13Se trata de un proyecto INIA, financiado por Innova Corfo, mediante el cual se creará e implementará la primera NAMA Agrícola para Chile (Acción Nacionalmente Apropiada de Mitigación), que permitirá aplicar las prácticas de secuestro de carbono atmosférico por los suelos, validadas como eficientes ambiental y económicamente.

El Proyecto “Una Nama Agrícola para Chile”, busca aportar a los compromisos del Estado de Chile, en orden a disminuir sus emisiones de Gases de Efecto Invernadero, a partir del manejo sustentable de suelos orientado al secuestro de Carbono.

La iniciativa se está desarrollando en su segundo año y apunta a proponer normas técnicas de manejo de los suelos, que permitan cuantificar el aporte de cada productor a la captura de carbono atmosférico. Además, incorporar las mediciones de captura de Carbono, en el Sistema de Incentivos para la sustentabilidad Agroambiental de los Suelos Agropecuarios (SIRSD-S).

La mitigación de las emisiones de Gases de Efecto Invernadero a través del manejo sustentable de los suelos es uno de los temas que lidera en el INIA el Dr. Carlos Ovalle del INIA La Cruz, quien asegura que la agricultura no sólo es responsable de una parte importante de las emisiones de Gases Efecto Invernadero, sino que también puede contribuir a su mitigación a través del secuestro de carbono atmosférico, como carbono orgánico de los suelos.

Este proyecto busca desarrollar las bases técnicas para la creación e implementación de la primera NAMA Agrícola (Acción Nacionalmente apropiada de Mitigación), tendiente a mitigar las emisiones de Gases Efecto Invernadero (GEI), a partir del manejo sustentable de suelos orientado al secuestro de carbono atmosférico.

La iniciativa está orientada a determinar los impactos de las principales prácticas de conservación de suelos propiciadas por el Sistema de Incentivos para la Sustentabilidad Agroambiental de los Suelos Agropecuarios (SIRSD-S) sobre los servicios ecológicos que brindan, en orden a determinar su contribución a mejorar la calidad de los suelos y a mitigar las emisiones de gases efecto invernadero, en particular al secuestro carbono de los suelos.

Existen soluciones concretas que necesitan ser estudiadas y fomentadas para que los productores las apliquen. Por eso, las prácticas que se propician en este estudio son el establecimiento de cubiertas vegetales y praderas, cero labranza, aplicación de materia orgánica compostada y guanos estabilizados, abonos verdes e incorporación de rastrojos.

Esta iniciativa beneficiará a productores con suelos cultivables (principalmente cereales) y los de praderas (para ganadería) y productores que tengan problemas de degradación de sus suelos.

Al respecto, Calos Ovalle, afirma que la realización de pequeños cambios en la reserva de carbono del suelo tiene enormes efectos tanto en la productividad agrícola como en la mitigación de las emisiones de gases de efecto invernadero. Asimismo, aclaró que juega un papel importante para hacer frente al cambio climático y la mitigación de emisiones antropogénicas el mantenimiento de los suelos ricos en carbono orgánico, la restauración y mejora de los suelos degradados y, el aumento del carbono en el suelo.

La materia orgánica en los suelos (principalmente compuesta de carbono) juega un papel fundamental en cuatro importantes servicios ecosistémicos: la resistencia del suelo a la erosión, la capacidad de almacenamiento y retención de agua, la fertilidad del suelo y la disponibilidad de nutrientes para las plantas y la biodiversidad del suelo.

Este proyecto lo financia Innova y cuenta con el apoyo del Ministerio del Medio Ambiente, SAG a través del Sistema de Incentivos para la sustentabilidad Agroambiental de los Suelos Agropecuarios (SIRSD-S).

Fuente: INIA