En una conversación marcada por la reflexión propia de Semana Santa, el padre Juan Manuel Horcajo, párroco de San Ramón Nonato en Puente de Vallecas y autor del libro Oigo en mi corazón, compartió su visión sobre la fe en tiempos de incertidumbre, su trabajo pastoral en uno de los sectores más vulnerables de Madrid y el origen de su vocación sacerdotal.
Durante el reciente episodio de Entre Chile, España y el Mundo, Horcajo presentó su nueva obra, cuyo título nace del Salmo 72. El sacerdote explica que el propósito del texto es ayudar a reconocer la voz de Dios “en medio de la vida ordinaria, en la oración, el trabajo, la familia, el descanso e incluso la música”.
Conversión en la puerta de la parroquia
Uno de los testimonios más impactantes que compartió ocurrió en Semana Santa de años anteriores. Una mujer que ejercía la prostitución sintió “una voz interior” que la llevó hasta una procesión y luego a entrar por primera vez a la parroquia. Pidió confesarse y, tras ello, decidió cerrar el burdel que administraba.
Hoy, relata el sacerdote, es una de las colaboradoras más comprometidas del comedor social y participa activamente en un grupo de alabanza.
Su vocación: un llamado inesperado a los 18 años
El Padre confesó que jamás pensó en ser sacerdote, de hecho estudiaba ingeniería industrial, tenía novia y jugaba fútbol. “Mi idea era casarme y ya está”, recordó.
Todo cambió en un retiro de la parroquia en 1992. “Entré a hablar con el sacerdote y de repente dije: ‘Creo que Dios me pide algo’. En ese momento vi clarísimo que me pedía ser sacerdote. Nunca lo había pensado”, comentó.
La noticia no fue fácil para su familia, pero su entonces novia lo comprendió. “Me dijo ‘llevaba una temporada rezando por tí, no sabía por qué’”, aseguró.
Para Horcajo, las experiencias de conversión como retiros de Emaús hasta movimientos como Schoenstatt, funcionan porque generan comunidad.
Revisa el capítulo completo a continuación: