En una conversación íntima y honesta, el cantante chileno Américo abrió su corazón para hablar de uno de los capítulos más sensibles de su vida: la paternidad adolescente.
A sus 48 años, el artista nacional reconoció que ser padre a los 16 fue una experiencia difícil, marcada por la ausencia, el juicio social y la culpa.
Invitado al podcast “Más que titulares”, conducido por Javiera Quiroga, Américo abordó la relación con sus hijos, en especial con su hija mayor, Mabel, con quien confesó haber estado menos presente. “Sé que de los cuatro, es con la que he estado más ausente”, expresó con sinceridad.
“Me van a matar”: el miedo de ser padre joven
Durante la entrevista, Américo recordó lo complejo que fue enfrentar la paternidad siendo tan joven, en una época en que los prejuicios eran intensos.
“Tenía 16 años y me sentía juzgado. Me acuerdo que en esos años había una publicidad donde salía una niña embarazada con jumper y decía ‘me van a matar’. Y yo pensaba lo mismo: ‘mi mamá me va a matar’”, relató.
Además del miedo y la presión social, el cantante también enfrentó dificultades dentro del entorno familiar. “Los abuelos de Mabel eran complicados”, comentó, insinuando que la situación no fue fácil ni para él ni para la madre de su hija.
Un proceso de aprendizaje y amor constante
Pese a la distancia en algunos momentos, Américo aseguró que la relación con su hija mayor ha estado siempre marcada por el cariño mutuo. “Siempre está expresando su tremendo amor, yo también. Aprovecho cada instancia para acompañarla, aconsejarla y apoyarla en lo que ella quiera y necesite”, afirmó.
El intérprete de “Te vas” también reconoció que la paternidad ha sido un camino de aprendizajes y que aún sigue en proceso de sanación y crecimiento. “Me tiene en conciencia de que hay cosas en las que todavía debo trabajar”, reflexionó.