La actriz Cristina Tocco conversó con Angélica Castro en un nuevo capítulo de Tendencias, donde repasó sus más de 45 años de trayectoria artística, las dificultades para encontrar trabajo y la necesidad de reinventarse en el mundo del espectáculo.
Durante la entrevista, también abordó el paso del tiempo, los prejuicios asociados a la edad y los proyectos que busca retomar. Además, contó que decidió cambiarse a un departamento más pequeño para reducir gastos y conseguir mayor libertad económica.
Teatro, trabajo y nuevos proyectos
Tocco presentó sus actuales propuestas: el unipersonal Se dice de mí y la comedia ¿Quién es quién?, que protagoniza junto a Rolando Valenzuela.
La actriz también se refirió a las dificultades que enfrenta el teatro chileno, especialmente por la falta de salas y de público. En ese contexto, destacó el valor del humor, el afecto y la conexión con las personas.
Sobre su situación laboral, relató que en algunas regiones ha recibido comentarios por los montos que supuestamente solicita para trabajar.
“En algunas regiones se me han comentado, ‘te queríamos contratar, pero pucha con lo que tú pides…’ pero si nunca me enteré que me quería contratar, porque aparecen estos paracaidistas, que yo no los conozco, y piden una plata que no es la que pide uno”.
También explicó que prioriza la continuidad laboral por sobre los ingresos de cada presentación: “Yo no nunca pido mucha plata, yo prefiero la continuidad”.
Cristina Tocco y el humor en las relaciones
Otro de los temas de la conversación fue el papel de la risa en los vínculos personales. La actriz sostuvo que el humor ha sido una constante en su vida y que también lo considera fundamental en una relación de pareja.
“El humor también siempre me ha marcado. Yo incorporo el humor a mi vida siempre”, afirmó. Luego agregó: “Yo me río mucho de mí misma”.
Al recordar sus experiencias sentimentales, Tocco señaló que el sentido del humor de una antigua pareja chilena dejó una vara difícil de superar.
“El humor salva siempre (…) Yo siempre tuve novios muy aburridos, menos el último que tenía un gran sentido del humor (…) un novio chileno”, recordó.
Junto a lo anterior, expresó: “Tenía un humor tal y un ingenio que desde ahí yo no me he enamorado y no me volví a enamorar porque me dejó esa vara muy alta”.
Finalmente, resumió esa experiencia con una frase: “Todos habían sido muy aburridos, muy fomes”.
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