El actor Jorge Zabaleta ya tiene 48 años. El reconocido profesional, comentó una de las etapas que todo hombre debe realizar cuando ya se cumple una cierta edad, que es asistir al examen de la próstata.
En ese sentido, el protagonista de teleseries como Papi Ricky o Socios, conversó con Francisco Saavedra, quien relató cómo fue esta experiencia.
Todo comenzó cuando “Pancho” le consultó si se había realizado la “revisión técnica”. “Me la realicé y fue todo muy gracioso. Todo partió cuando hablé con mi papá y me preguntó cuántos años tenía, porque mi viejo no tiene idea mi edad”.
“Le dije mi edad y me preguntó si me había hecho el examen del tacto rectal y le dijo ‘¿qué? Y él respondió el ‘tacto rectal po’, como si fuera algo muy normal, como lavarse los dientes”, agregó.
“Me dijo, ‘mira, en nuestra familia hay problemas de próstata, entonces deberías hacértelo’, esto me llamó la atención y comencé a buscar doctores en una clínica. Puros hueones con apellidos ‘trastemayer’, y me imaginaba a un alemán con un dedo gigante”, complementó.
“Estaba tratando de elegir un doctor con un apellido más piola. Un Rojas, un Valenzuela, con un deíto chico. La cuestión es que había uno de apellido Guzmán. Dije ‘este Guzmán no puede tener el dedo grande’. Y pido hora con Guzmán. Le digo a mi papá ‘acompáñame’”, relató.
Los comentarios y las impresiones en redes sociales estallaron tras esta confesión, que no se detuvo. “Si iba a tener una experiencia rectal, le pedí que me acompañara mi papá. Llegamos a la cuestión, al mesón y les digo a las personas que tenía una hora y mi papá dice ‘sí, viene por el tacto rectal’”.
“Le digo ‘papá, cállate’, y se reía todo el rato, porque encontraba el mejor panorama que le podía haber tocado”, siguió relatando Zabaleta.
“Y le pregunto a la señorita ‘¿qué tal el doctor Guzmán? ¿Muy alto? ¿Cuánto mide?’. La señorita se cagaba de la risa. ‘Ay’, me dijo, ‘se nota que no lo conoce’. Y yo ‘¿cómo?’. ‘Se nota que usted no conoce al doctor Guzmán’. Me llama el doctor Guzmán: 1.98, impactante. Dije ‘¿en qué minuto?’”, agregó.
“Estaba nervioso. Y le digo ‘doctor, ¿me pongo como en cuatro?’. ‘No’, me dijo, ‘de espalda y con las patitas abiertas’. ‘Ya, bueno’. Estaba entregado. Se puso unos guantes el doctor y no le entraba. Se saca el guante y dice por teléfono ‘Ana María, de nuevo me cambiaron los guantes. ¿Me puedes traer los míos, por favor?’. Eran como extra, extra large”.
“Llega la Ana María a la consulta, abre la puerta. ‘Doctor, disculpe. Esta consulta la ocupó antes del doctor ‘trasenmayer’, no sé qué, al que yo debería haberle pedido hora. Le pasa unos guantes, ¡era un guatero!.”, finalizó.