Raquel Argandoña demostró una vez más que su opinión no conoce filtros. La panelista de Tal Cual protagonizó un momento hilarante y polémico en el programa de TV+. Todo ocurrió durante un segmento dedicado a las decoraciones navideñas, a poco más de un mes de la festividad.
El intercambio comenzó con un comentario de su coanimador, José Miguel Viñuela. El ex Mekano compartió su gusto personal por un estilo muy específico de luces. “A mí me gustan las luces de colores ochenteras“, confesó en pleno programa.
La respuesta de Raquel Argandoña fue instantánea, brutalmente honesta y sin ningún tipo de ambages. Mirando directamente a cámara, sentenció con su inconfundible estilo: “Qué ordinariez más grande de todos colores”.
Su frase, cargada de desdén, dejó en claro que para ella, ese estilo decorativo está muy lejos de ser elegante. No hubo término medio en su crítica hacia las coloridas luces que a Viñuela tanto le gustan.
La alternativa elegante según Raquel
Ante el demoledor comentario, José Miguel Viñuela intentó reconducir la conversación. “Ahora está de moda las que se usan de un solo tono“, señaló, refiriéndose a una tendencia más moderna.
Esta vez, Argandoña estuvo completamente de acuerdo con su partner. “Sí, cálidas esas son bonitas“, destacó “La Raca”, aprobando el estilo de luces monocromáticas y de tonos cálidos.
Pero la animadora no se quedó solo en la crítica. Reveló sus propias aspiraciones decorativas para esta Navidad, las cuales implican una inversión considerable y un toque de lujo internacional.
El lujoso gusto navideño de “La Raca”
Raquel Argandoña contó que ya tiene en mente la decoración perfecta. “Yo quiero encargar a Estados Unidos esas luces que vienen con el árbol“, reveló con entusiasmo.
Describió la practicidad de este codiciado producto: “llegar y encargar“. Sin embargo, admitió que esta elección de alto estilo conlleva un precio acorde. “Pero valen como 1000 dólares“, confesó, cifra ascendería a más de $900 mil pesos chilenos.
A pesar del elevado costo, para Argandoña el resultado vale la pena. “Se ven preciosas“, cerró.