Esta tarde se estrena en Agricultura TV un nuevo episodio de “Espacio Libre”, instancia donde expertos abordarán los temas más importantes de la contingencia a través de videocolumnas.
En este espacio, los destacados profesionales analizarán en profundidad distintos aspectos de la política y actualidad nacional e internacional, entregando perspectivas nuevas sobre los hitos que marcan el día a día.
Las columnas se estrenarán todos los lunes, miércoles y viernes a las 20:00 horas a través del canal de YouTube de Agricultura TV.
En esta edición del podcast, Álvaro Iriarte, Director de Contenidos de Res Pública, analiza las implicancias de las medidas económicas impulsadas por Donald Trump, especialmente los aranceles.
Álvaro Iriarte en “Espacio Libre”: “La nueva Guerra Fría del cobre”
Estados Unidos finalmente anunció que el cobre no tendrá aranceles. El cobre chileno, para ser más específicos, no tendrá un recargo en tarifas como lo anunció originalmente, como se pensó que podía suceder durante la administración del Presidente Donald Trump. Rápidamente, hay muchos que han salido a celebrar como un alivio absoluto esta noticia, sin considerar que existen algunos elementos que deberían ponernos en alerta.
¿Por qué? Porque el peligro que corrimos en algún instante ante la eventual imposición de aranceles sobre el cobre, ya sea concentrado de cobre o cobre refinado y otros subproductos, no se ha disipado del todo. No estamos hablando de un tema económico, estamos hablando de un tema mucho más complejo y profundo, y existe una verdadera dimensión geopolítica respecto de lo que podría pasar en el próximo año con el cobre chileno. ¿Por qué? Porque desde la llegada del Presidente Donald Trump a la Casa Blanca se ha reavivado el fuego del conflicto geopolítico global.
El tablero del mundo está con las piezas revueltas y en movimiento, y en particular es el enfrentamiento cada vez más frontal entre China y Estados Unidos el que está generando tensión en el mundo. Desde esta perspectiva, la imposición de aranceles aun sin número de productos no es un tema que tenga que ver con una perspectiva exclusivamente económica, y el error en Chile está en creer que esto es única y exclusivamente algo relativo al mercado del cobre, al precio del cobre o a nuestro socio comercial. Si bien es cierto, China compra el 40% del cobre que exportamos y se convierte en el principal destino de nuestras exportaciones de cobre, Estados Unidos sigue teniendo un segundo lugar importante con un 15%.
Por lo tanto, ambos son aliados estratégicos y claves para la situación de nuestro país. Ahora, ¿por qué hay que seguir alertas? Porque en el mismo documento en el cual la Casa Blanca da las directrices respecto de los aranceles y plantea entonces que los productos de cobre, en particular el concentrado de cobre y el refinado, no van a contar con estos aranceles, deja abierta la puerta a una evaluación para que en un año más, esto es en junio o julio del 2026, el Secretario de Comercio de los Estados Unidos le informe al Presidente cómo está la capacidad de refinación de cobre de los Estados Unidos, y dependiendo de ese resultado se podrían fijar un arancel de hasta el 15% a las importaciones de cobre refinado. Eso sí afectaría a Chile eventualmente.
No podemos creer que estas medidas adoptadas por la Administración Trump se enmarcan exclusivamente en un mal entendimiento de la teoría económica moderna, ni tampoco podemos pretender que el argumento económico de que los aranceles perjudican el comercio internacional y las relaciones bilaterales sean suficientes para disuadir este tipo de medidas. No. ¿Por qué? Porque estamos ante un tema de fondo.
Hay muchos autores y expertos que ya empiezan a hablar de una verdadera Guerra Fría entre el gigante asiático y la otrora superpotencia americana. Como sea, si es una Guerra Fría o no lo es, lo que es evidente es que Chile, a pesar de encontrarse geográficamente aislado y muy distante de Washington y de Beijing, no está exento de quedar atrapado en este conflicto. Las decisiones que tome el gobierno y los políticos chilenos van a ser vitales de cara a los próximos años.
La Administración Trump todavía tiene cuatro años de vigencia y en Beijing van a seguir contando con Xi Jinping por un largo tiempo. Por lo tanto, la gran pregunta que todos tenemos que hacernos es ¿qué estamos haciendo para evitar quedar enfrascados en el conflicto? Y ante lo que muchos esperábamos que era una toma de postura neutral, en particular distintas entidades de asociaciones gremiales lo han solicitado, el Presidente Boric ha decidido sistemáticamente girar la política hacia China. ¿Qué costos va a tener este giro? No lo sabremos hasta que termine este gobierno y dependa de quién asuma el próximo mandato presidencial.