Esta tarde se estrena en Agricultura TV un nuevo episodio de “Espacio Libre”, instancia donde expertos abordarán los temas más importantes de la contingencia a través de videocolumnas.
En este espacio, los destacados profesionales analizarán en profundidad distintos aspectos de la política y actualidad nacional e internacional, entregando perspectivas nuevas sobre los hitos que marcan el día a día.
Las columnas se estrenarán todos los lunes, miércoles y viernes a las 20:00 horas a través del canal de YouTube de Agricultura TV.
En esta edición del podcast el director ejecutivo del IPSUSS, Dr. Jorge Acosta, aborda una de las mayores crisis del sistema de salud chileno: Cientos de miles de personas esperan por atención médica o una cirugía. Además, el hecho de que el sistema público está sobrecargado y las soluciones no pueden seguir postergándose.
Jorge Acosta en Espacio Libre: “Listas de espera: o que no puede esperar”
Pocos llamados telefónicos pueden traer más alegría para un paciente que lo llamen del hospital para decirle que por fin lo pueden atender cuando estaba en una lista de espera. Esto puede cambiar dramáticamente si el llamado es para decirle que van a atender a un familiar y que ese familiar falleció hace meses e incluso hace años. En ese contexto una llamada que debería ser fuente de alegría, de entusiasmo, se transforma muchas veces en una revictimización donde no se atendió en tiempo y forma a una persona y ahora el sistema no fue capaz de sacar a ese familiar de la lista de espera y lo está llamando al paciente, al familiar del paciente para decirle que se atienda y está ratificando de alguna manera que la salud no solamente tardó en llegar, sino que nunca llegó antes de que la persona falleciera.
Esta es una realidad que viven lamentablemente muchos pacientes porque uno de cada tres personas que falleció en Chile el año 2024 estaba en una lista de espera. Son más de 2,5 millones de chilenos que están en una lista de espera, si consideramos todas y cada una de las que se evalúan. Solo a nivel quirúrgico son más de 390 mil personas que están esperando más de un año y medio por una cirugía.
Hay cosas que se pueden hacer sin duda y hay varias iniciativas. Una de ellas es una noticia que supimos recientemente cuando la Asociación de Clínicas de Chile, según informa el diario financiero, estimó que se podrían resolver más del 70% de las listas de espera en menos de dos años. Esta asociación gremial hizo un estudio que evaluó que se puede utilizar la capacidad instalada del sector privado para disminuir la lista de espera.
Y ellos han descubierto que efectivamente este es un problema que se arrastra por demasiado tiempo y es una necesidad urgente, según dijo el propio presidente del gremio, Javier Fuenzalida. Y que una de las pocas lecciones que dejó la pandemia es la importancia de esta colaboración público-privada. Según esta entidad, tras encuestar a los prestadores privados, que representan un 47% de las consultas y un 42% de las cirugías realizadas el año 2024, en tan solo un año y nueve meses sería posible resolver todas las consultas y cirugías relacionadas con el GES y especialidades no necesitadas por FONASA, que equivalen al 72% de las listas de espera.
Si además se agregan algunos criterios que pueda ingresar el ministerio relacionado a movilidad de pacientes y recursos entre un sistema, por ejemplo, entre un servicio y otro. Esto equivale a un millón 900 mil consultas, a 312 mil cirugías que se podrían realizar si se utiliza la capacidad completa de los sectores privados y, como les decía, si se aplica en criterio de movilidad de pacientes. Un gran problema, sin duda, va a ser el costo, pero si bien reconocieron que no había una cifra definitiva, el propio Ministerio de Salud ya había entregado información y en más de alguna oportunidad autoridades han sostenido que se pueden requerir en torno a los 750 millones de dólares para enfrentar esta problemática.
No solamente desde el sector privado han venido propuestas, sino que desde la Alianza Académica por una Salud Oportuna, que está compuesta por la Universidad Católica, la Universidad de Chile, la Universidad Andrés Bello y la Universidad San Sebastián, representada por el IPSUS, el Instituto de Políticas Públicas en Salud, propuso 10 puntos fundamentales para resolver las listas de espera y para poder tener, como dice su nombre, una salud oportuna. El primero fue gestionar una trayectoria del cuidado de personas, en vez de tener tiempos y listas de espera, que podamos acompañar a las personas a lo largo, cierto, de su espera y determinar que hay tiempos que son razonables y otros que son inaceptables y, por lo tanto, más que hablar de listas de espera, podemos hablar de tiempos de espera. En segundo lugar, fortalecer las capacidades diagnósticas y terapéuticas en la atención primaria en salud.
Poder tener más herramientas para diagnosticar y para tratar. A veces vemos situaciones bastante complejas, como que exámenes no están disponibles en los consultorios y hay que derivar al hospital solo para que se haga un examen. Sería interesante, por ejemplo, tener mayor disponibilidad de consultas, por ejemplo, con ecografías, con endoscopias, que lamentablemente hoy día en los servicios de atención primaria no se realizan.
En tercer lugar, hay que rediseñar el modelo de priorización de pacientes. Sin duda que es muy frustrante para un paciente que le digan que lo va a atender un médico especialista y después de un año, dos años lo atiende y el especialista le termina diciendo que en realidad lo va a devolver a la atención primaria simplemente porque estaba mal derivado y mal priorizado. Hay que, en cuarto lugar, incorporar un acompañamiento en la espera como una prestación de salud, que se le informe a la persona, en qué lugar estoy de la lista de espera, cuánto en promedio esperan las personas que están en mi misma situación.
Informarle cuando se van pasando los distintos procesos para que sepa el paciente que su gestión está avanzando. En quinto lugar, mejorar la gestión diagnóstica, terapéutica y quirúrgica. Sin duda que tenemos brechas bastante importantes, como, por ejemplo, la utilización de los pabellones.
Entre el 40 y el 55% del tiempo disponible se utiliza para cirugía en los hospitales y deberíamos tender a un 100%. Si lo usáramos un 100% también podríamos terminar con lista de espera incluso en menos de un año. En sexto lugar, integrar las trayectorias de cuidado de las prestaciones que los pacientes se realicen en sistemas privados.
Muchas veces los pacientes resuelven sus problemas en el sector privado y eso no conversa con las listas de espera y a veces no se resuelve completamente en el sector privado y tienen que volver a comenzar todo en el sector estatal. En séptimo lugar, desarrollar soportes de información y gestión centrados en la trayectoria terapéutica de los pacientes que puedan compartir, por ejemplo, los resultados de los exámenes, que puedan compartir los resultados de los informes de las imágenes, que se pueda entregar un soporte electrónico que sea facilitador de la atención del paciente y no sea un problema. En octavo lugar, mejorar la productividad de los equipos y establecimientos de salud.
Este sin duda es un gran desafío, como les comentaba, lamentablemente hemos ido aumentando significativamente, casi en 10, 11 veces, los recursos entregados, por ejemplo, para tener personal de salud en los servicios, en los hospitales, en los consultorios y lamentablemente la productividad ha estado estancada durante la última década. Hay que mejorar los recursos humanos en salud. Tenemos cada vez más profesionales del área de la salud disponibles, ¿cierto? Gracias a la formación que han tenido en las universidades, pero muchas veces la utilización de esos recursos no ha sido la más racional.
Y por último, sin duda que se requiere rediseñar la gobernanza del sistema de salud para poder incentivar una mejor gestión. Si no somos capaces de tener una gobernanza, una estructura, una serie de incentivos puestos de la manera correcta, vamos a seguir viendo dramas como los que hemos visto y hemos comentado al inicio de esta columna. Cuando la administración de salud, en vez de entregarle mayores beneficios a las personas, salvarles la vida y mejorar su calidad de vida, estamos generándole un efecto, como decimos los médicos, iatrogénico, es decir, un daño adicional cuando estamos llegando tarde y cuando estamos victimizando aquel que deberíamos salvar con llamadas telefónicas para pedirles que se vayan a atender pacientes que ya habían fallecido sin duda, que estamos llegando tarde, estamos llegando mal y muchas veces nunca estamos llegando.
Chile no se merece esa situación de salud y tenemos un gran desafío para adelante, sea cual sea el futuro electoral que haya en nuestro país.