Esta tarde se estrena en Agricultura TV un nuevo episodio de “Espacio Libre”, instancia donde expertos abordarán los temas más importantes de la contingencia a través de videocolumnas.
En este espacio, los destacados profesionales analizarán en profundidad distintos aspectos de la política y actualidad nacional e internacional, entregando perspectivas nuevas sobre los hitos que marcan el día a día.
Las columnas se estrenarán todos los lunes, miércoles y viernes a las 20:00 horas a través del canal de YouTube de Agricultura TV.
En esta edición, contamos con la participación del Dr. Jorge Acosta, médico y académico quien comenta los alarmantes resultados de un estudio del IPSUSS, donde 1 de cada 4 chilenos declara estar en tratamiento por depresión, ansiedad u otra patología mental.
Jorge Acosta en Espacio Libre: “Salud Mental: El drama oculto de los chilenos”
Una de cada cuatro personas declara estar recibiendo un tratamiento para la depresión, la ansiedad u otra patología de salud mental. Para este tipo de atenciones existe una distribución casi en partes iguales entre prestadores estatales y privados, ambos en torno a un 11%. En un contexto donde la salud mental y el acceso a tratamientos han vuelto uno de los principales temas de preocupación social y política en nuestro país, la tercera versión de la encuesta Chile Nos Habla es dedicada específicamente a salud, es muy relevante.
Esta encuesta es impulsada por el Centro de Políticas Públicas de la Facultad de Economía, Negocio y Gobierno y el Instituto de Políticas Públicas en Salud de la Facultad de Medicina de la Universidad de San Sebastián y nos entrega resultados que permiten comprender la percepción ciudadana sobre la salud pública, el acceso a tratamientos y medidas de autocuidado. Específicamente en la salud mental se registró una alta demanda pero una baja accesibilidad. Esta última, el acceso, sigue siendo una barrera crítica considerando que casi el 50% de los encuestados reconoce que es difícil o muy difícil acceder a consultas generales de salud mental, mientras que más de la mitad de las personas, un 53%, declara lo mismo respecto de las consultas psiquiátricas.
Con todo, más del 44% de los consultados también afirma tener dificultades para acceder incluso a los medicamentos relacionados con estas condiciones. Quizás por cosas como estas existe tanta desconfianza frente al sistema en su conjunto. Sólo una de cada cinco personas cree que el sistema de salud chileno mejorará en los próximos tres años.
Poco más de la mitad cree que la situación se mantendrá más o menos igual en el país y casi un tercio estima que empeorará el sistema completo. Al preguntar sobre las prioridades para mejorar el sistema de salud, consistentemente, al igual que las dos ediciones anteriores de la encuesta, lidera las preferencias de la necesidad de contar con más especialistas, casi un 70%, reducir las listas de espera, más de un 60%, y mejorar el uso de la infraestructura de salud pública, casi un 30%. Al evaluar los tiempos de espera, las cifras difieren según el asegurador al que pertenece el usuario.
Mientras que en Fonasa, un 42% de los encuestados dijo no haber sido atendido en un tiempo razonable, en las ISAPRES el porcentaje baja a tan sólo un 14%, es decir, un 30% comparado con Fonasa. También destaca que el 15% de la afiliada Fonasa no ha podido atenderse por no poder pagar por otro prestador. Si consideramos ahora solamente la evaluación de los pacientes que están en Fonasa, uno de cada cuatro evalúa positivamente la disponibilidad de horas en el sistema de salud estatal.
Sólo tres de cada diez evalúa positivamente el tiempo de la espera por la atención y sólo cuatro de cada diez está satisfecho con la respuesta del prestador estatal. Para resolver este problema, los encuestados consideran que se debe tomar varias medidas, como por ejemplo establecer tiempos máximos de espera y cuando no se cumplan, se defina solución alternativa. Más de 65% está de acuerdo con eso.
También aumentar la cantidad de personal de salud, casi un 60%. Y en tercer lugar también fijar metas de trabajo más exigentes para los establecimientos, casi un 40%. Ahora bien, en medio del debate sobre fórmulas para reducir la lista de espera, como por ejemplo utilizar personal no médico bien capacitado que brinde ciertas prestaciones tradicionalmente exclusivas para los médicos, se contrastó que incluso un 44% de los encuestados estaría dispuesto a acceder a este tipo de atenciones.
Entre quienes se muestran favorables a esta opción, las principales áreas donde aceptarían ser atendidos son los controles preventivos de enfermedades crónicas como diabetes, hipertensión, artrosis, que se suman también a otros controles como de niños sanos, de embarazo, de enfermedad de transmisión sexual y también incluso de ajustes de dosis de medicamentos. Tres cosas para terminar. Dos en relación al sistema en su conjunto y la final sobre algunos de los aprendizajes que tuvimos a propósito de la pandemia.
Primero, ojo con la evaluación de la calidad en la atención. Las clínicas superan con creces a los hospitales, pero FONASA está superando la evaluación de las ISAPRES. Tres de cada cuatro chilenos indicaron haberse atendido en algún prestador de salud, público o privado, en los últimos 12 meses.
Sin embargo, la evaluación de la experiencia varía significativamente según el tipo de establecimiento. El 40% de los usuarios de las entidades públicas declaró que el servicio recibido sí dio respuesta a la necesidad, frente a casi un 70% que opinó lo mismo sobre las clínicas privadas. En cuanto a la disponibilidad de horas para atenderse, sólo un 26% de los usuarios de centros públicos declara estar satisfecho o muy satisfecho, mientras que en la salud privada esto salta a un 62%.
En cuanto a la evaluación de los administradores de los fondos de salud por primera vez desde el año 2023, la calidad de la atención reportada por usuarios de FONASA superó a los de ISAPRES, 55 versus 49%. En el caso de FONASA, saltó 7 puntos respecto a la medición anterior, aunque la evaluación de las ISAPRES se mantuvo estable y estuvo lejos del 54% que había registrado el año 2023.
Segundo, el sistema de salud en Chile es de provisión eminentemente mixta. Casi 3 de cada 4 de los usuarios de FONASA se han atendido en entidades privadas, probablemente por la dificultad de resolver sus problemas de salud en la red estatal. Aquello también puede ser sustentado en la evaluación visible que hay respecto a la satisfacción en la atención. Se evalúa mejor a aquel prestador que ofrece más acceso y más resolutividad.
Y en tercer lugar, existe una dispar utilización de las medidas preventivas respecto de lo aprendido en la pandemia. A 5 años del COVID-19 y consultados sobre qué medidas sanitarias seguirán aplicando frente a las enfermedades respiratorias, llama la atención positivamente que estén bastante interiorizadas las medidas de prevención de enfermedades respiratorias, como por ejemplo el lavado de manos, casi un 70%, la ventilación de los espacios cerrados, más de un 60% o incluso el uso de mascarillas cuando hay síntomas, un 63%. Esos aprendizajes de la población a propósito de la pandemia servirán muchísimo cada invierno.
No obstante, las situaciones dispar en relación con las inmunizaciones. La disposición para vacunarse contra la influenza es casi el doble de hacerlo contra el COVID-19, 45 versus 24%. Incluso inmunizarse contra la neumonía baja a tan solo un 11%.
Esto requiere que las autoridades analicen muy bien sus estrategias de comunicación de riesgo de enfermar. Finalmente, como se sabe, los desafíos en salud son múltiples y complejos de abarcar. Por eso, una forma razonable de aportar a la comprensión, la priorización y la resolución de los problemas en el ámbito sanitario es justamente en entender y escuchar las opiniones y preferencias y evaluaciones también de los propios pacientes.
En suma, prestar siempre muchísima atención cuando Chile nos habla, sobre todo, de salud.