Espacio Libre

José Francisco Lagos: ¡Alerta! Así se tomaron los colegios

José Francisco Lagos: ¡Alerta! Así se tomaron los colegios
Espacio Libre

Esta tarde se estrena en Agricultura TV un nuevo episodio de “Espacio Libre”, instancia donde expertos abordarán los temas más importantes de la contingencia a través de videocolumnas.

En este espacio, los destacados profesionales analizarán en profundidad distintos aspectos de la política y actualidad nacional e internacional, entregando perspectivas nuevas sobre los hitos que marcan el día a día.

Las columnas se estrenarán todos los lunes, miércoles y viernes a las 20:00 horas a través del canal de YouTube de Agricultura TV.

En esta ocasión contamos con la presencia del Director Ejecutivo de Res Publica, José Francisco Lagos, quien expresó su preocupación por las constantes tomas y paros que afectan a liceos emblemáticos del país, advirtiendo que estas acciones están desvirtuando el rol fundamental de los establecimientos educacionales. Lagos acusó que los recintos están dejando de ser lugares de formación para transformarse en focos de violencia y presión política, con una evidente pérdida del sentido de comunidad y respeto por el aprendizaje.

“Esto ya no es noticia”: José Francisco y el derrumbe de la educación pública

A la ofensiva compañeros. Con estas palabras estudiantes secundarios convocan a una nueva semana de movilizaciones, un mochilazo secundario que reunió alumnos del Instituto Nacional, del Liceo 1, del Liceo Aplicación y del Liceo Barros Borgoño, entre otros colegios emblemáticos. En esta ocasión la barricada estudiantil lanzó sus dardos contra el alcalde Mario Desbordes, acusándolo de violencia política y de querer explicitar el uso de la ley Aula Segura en los reglamentos internos de los colegios.

Toda esta situación desencadenó una ola de tomas completamente coordinada en varios establecimientos educacionales emblemáticos de la capital, que se mantienen paralizados hasta el día de hoy o hasta el momento de grabar esta videocolumna. Lo que debiera ser un escándalo que ha pasado finalmente bastante desapercibido en medio de la contingencia nacional. Simplemente la violencia de la educación pública ya no es noticia, las tomas no son noticias, el uso de bombas molotov ya no son noticia, o al menos rara vez lo son, y la participación de encapuchados en los colegios no son noticias.

La suspensión de clases, por ejemplo, tampoco y finalmente el daño irreversible en la educación no es noticia. Esta es parte del lamentable panorama educacional de nuestro país, cuando la excepción ya se volvió la norma y esa excepción es la destrucción de la propia educación. Y si hablamos de cifras, en lo concreto, la situación aún es más preocupante, porque, por ejemplo, el Instituto Nacional, el liceo emblemático más antiguo de Chile, arrastra datos alarmantes.

Lleva ya un tercio del año perdido debido a paros docentes o acciones violentas de los propios encapuchados. Son 48 cursos, 1.776 alumnos perjudicados. El año pasado la situación no fue tan distinta, de hecho casi el 20% del año escolar completamente perdido, y el resto de los colegios exactamente lo mismo.

Por ejemplo, en Lastarria perdió 15 días de clases, el Tajamar perdió 14. El Liceo 1, extender las clases hasta el 12 de enero debido a una toma estudiantil del mes de mayo. Sin embargo, las alumnas no asistieron, asistieron sólo los profesores, es decir, fue una recuperación de clases de papel.

Obviamente la pérdida sistemática de clases, junto con el retroceso del aprendizaje, ha tenido su efecto. Es cosa de ver los resultados en las pruebas de admisión en la ocasión superior, colegios que eran de excelencia, líderes en los rankings, ahora ocupan posiciones intermedias o incluso más bajas. El 2005 el Instituto Nacional ocupaba el puesto número 9, casi 20 años después el puesto 267.

Este año fue aún peor, 303. Sus puntajes promedios en la PAES también han ido a la baja los últimos años, y entre el 2024 y el 2025 el Liceo 1 cayó más de 24 puntos, el Liceo Las Tarras también bajó lo mismo que el Liceo de Aplicación. Este patrón da cuenta del deterioro de la decadencia de la educación pública chilena, aquella que alguna vez destacó por su excelencia, mérito, exigencia y calidad.

Hoy se encuentra completamente abandonada a la deriva víctima de un daño irreparable. La reforma educacional de la presidenta Bachelet, la ley de inclusión, el adoctrinamiento ideológico y la violencia política fueron parte del problema. ¿Y qué más se puede hacer? La ley Aula Segura, proyecto emblema en esta materia, ha quedado en eso.

Lamentablemente en letra muerta y sus causas son múltiples. Primero, la pasividad de las propias autoridades de los colegios en aplicarlas por temor y por temor a las represalias, como culparlo a veces la funa, el descontento y más paralizaciones. La pasividad también de algunas autoridades municipales que son encargados directos de aquellos establecimientos que hicieron o hacen la vista gorda al problema y no actúan con determinación.

Es más, muchos de ellos se mostraron públicamente como ferros opositores a Aula Segura y la ex alcaldesa comunista por Santiago, Ira C. Hassler, fue una de las más opositoras en su momento. Segundo, la excesiva burocracia en la implementación de la ley y los riesgos que asumen los colegios al aplicarla porque se exponen a millonarias multas en caso de ser demandados y que los tribunales determinan que no aplicaron correctamente la normativa y en la práctica los tienen que actuar nuevamente por temor. Y tercero, y esto sí que ya es un punto también muy de fondo, la pérdida del respeto a la autoridad a todo nivel porque se invierten los roles.

Los liceos se han convertido en verdaderos tribunales, en campos de batalla de violencia, cuando deberían ser espacios de aprendizaje, debate, diálogo y crecimiento personal. Que quede claro, mientras no exista la convicción y determinación por parte de las autoridades competentes, Aula Segura seguirá siendo letra muerta y miles de estudiantes, padres y profesores que si les interesa progresar y que sus hijos se eduquen seguirán siendo las principales víctimas.

 

Ver comentarios
Los comentarios son moderados para garantizar un diálogo respetuoso.