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Tribunales de Michigan y Georgia han rechazado este jueves sendas demandas interpuestas por el equipo del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, para detener el recuento de votos en estos estados, claves para decantar la balanza del resultado electoral.

En referencia a Michigan, un tribunal estatal ha desestimado la demanda presentada por la campaña de Trump, que pedía la suspensión inmediata del recuento de votos hasta que sus representantes tuvieran un acceso “significativo” al recuento.

La jueza Cynthia Stephens se había mostrado muy escéptica respecto a la demanda ya que, a su juicio, el caso carecía de evidencias admisibles.

Además, en una audiencia celebrada horas antes, ha expresado su exasperación por el movimiento de la campaña de Trump y ha concluido la sesión señalando que aplazaba el asunto “donde todos aquí buscan tener un proceso electoral completo y justo“, informa la cadena de televisión CNN.

Por su parte, la abogada que representa a Míchigan, Heather Meingast, ha señalado que el caso era “discutible” porque el recuento ya ha concluido –a favor del candidato demócrata, Joe Biden–.

En cuanto a Georgia, un tribunal ha rechazado admitir una demanda emitida por los republicanos del estado para prevenir el “injusto recuento de votos después de la elección” en la ciudad de Savannah.

Presentaron la demanda después de que un observador electoral del Partido Republicano supuestamente viera unos votos anticipados no contabilizados mezclados con otros que sí. Según el expediente proporcionado por los republicanos de Georgia, las papeletas no eran muchas.

Trump había anunciado poco antes que su equipo impugnaría por “fraude” el recuento en todos los estados que en las últimas horas se han decantado del lado de Biden y ha solicitado que se tengan en cuenta las papeletas que puedan llegar al término de la jornada electoral.

¡Detened el recuento!”, ha afirmado Trump, en un mensaje en mayúsculas en el que ha vuelto a reclamar lo que ya pidió en su discurso de la noche electoral, cuando se autoproclamó vencedor de las elecciones y alertó de un posible fraude a favor de su rival.

Trump ha subrayado en Twitter que “no se contará ningún voto que llegue después del día de las elecciones”, un mensaje que la propia red social ha catalogado de ‘engañoso‘.

Impugnaremos por fraude (…) los estados reivindicados por Biden recientemente“, ha anunciado el mandatario, que ha dicho tener “muchas pruebas” y ha llamado a “comprobar los medios”, en aparente alusión a informaciones no confirmadas. Trump, por ejemplo, considera que tiene una “gran victoria legal” en Pensilvania, uno de los estados pendientes.

Las posibilidades de reelección de Trump descansan sobre una estrategia contradictoria y a largo plazo: un intento de detener el recuento de votos en los estados en los que cree estar a la cabeza, mientras exige que el recuento continúe en los territorios en los que pierde contra Biden.

La campaña de Trump ha enviado a un equipo a Arizona, estado que algunas proyecciones otorgan a Biden, para asegurar que se cuenten cientos de miles de votos por correo, según informa Bloomberg, que cita fuentes conocedoras del asunto.

A pesar de que el mandatario ha afirmado repetidamente que el voto por correo está plagado de fraudes, su director de campaña, Bill Stepien, ha señalado que el equipo de Trump cree que esos votos le favorecerán hasta en un 70 por ciento y harán que el estado vuelva al lado republicano.

El equipo de Trump también pidió un recuento oficial en Wisconsin el miércoles, donde Biden ha ganado por más de 20.000 votos. Además, presentó sendas demandas para que se detuviera el recuento en Pensilvania y Míchigan, alegando que los trabajadores electorales no dieron a su campaña el acceso adecuado para observar el recuento.

El vicepresidente de Trump, Mike Pence, en cambio, ha guardado un perfil más bajo en estos últimos dos días. Ya en sus primeras palabras públicas evitó cantar victoria como sí hizo su compañero.

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