La Asociación Mundial de Medicina del Sueño afirma que los estilos de vida moderna impiden un descanso adecuado, ya que más del 45% de la población mundial no duerme lo suficiente, por lo que ha sido catalogado como una epidemia global.
La National Library of Medicine de Estados Unidos lo confirma. “Dormir bien es necesario para una buena salud física y mental“, señala.
¿Por qué dormimos mal?
El neurólogo Pedro Chaná, académico de la Universidad de Santiago, lo explica a Diario Usach. “Puede deberse a muchas causas”, sostiene.
Entre ellas están problemas de hábitos, de salud (mental o física) y factores ambientales. “Para cada caso hay que hacer un diagnóstico para la corrección adecuada”, afirma Chaná.
El especialista distingue entre causas banales y crónicas. Dormir mal tras una fiesta se compensa después. Pero si es crónico, “puede tener mayores impactos en la salud“.
Consecuencias graves
La falta de sueño genera deterioro de los sistemas corporales. Aumenta la probabilidad de diabetes mellitus, obesidad y deterioro cognitivo.
También incrementa los accidentes de tráfico. El académico Usach recalca que la salud se afecta “a niveles cognitivos y físicos“.
“Hay pérdida de las capacidades de concentración, de la toma de decisiones”, advierte. Aparecen irritabilidad, trastornos depresivos o fatigas.
El problema de las pantallas
El uso de celulares, tablets y televisores en la noche agrava la situación. La National Library of Medicine confirma que estos elementos “están agravando el problema“.
La luz azul y la estimulación constante impiden que el cerebro se prepare para descansar.
Higiene del sueño: la solución
Los especialistas recomiendan establecer una higiene del sueño. El neurólogo Jonathan Wimmer, también de la Usach, entrega claves prácticas.
“Preparar el ambiente y a nosotros antes de dormir” es fundamental. Actividades tranquilas con luz tenue ayudan mucho. Recomienda no comer abundante ni tomar mucho líquido dos horas antes. Evitar las siestas y hacer ejercicio moderado durante el día.
Recomendaciones prácticas
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Establecer un horario regular para dormir
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No fumar ni beber alcohol antes de acostarse
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Hacer ejercicio con regularidad
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No estar en la cama más del tiempo necesario
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La cama debe ser solo para dormir
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Aislarse del ruido y la luz
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Evitar pantallas antes de dormir
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No comer antes de acostarse
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No abrigarse demasiado
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Relajarse antes del descanso, sin películas de acción ni pensar en problemas