, El cambio de hora volverá a modificar los relojes de gran parte de Chile durante este sábado. La medida dará inicio al denominado horario de verano y afectará a casi todo el territorio nacional.
Las regiones de Aysén y Magallanes, incluida la Antártica Chilena, quedarán fuera de este ajuste. En el resto del Chile continental, las personas deberán adelantar sus relojes.
El ajuste ocurrirá cuando sean las 23:59 horas de este sábado, momento en que los relojes deberán avanzar 60 minutos y marcarán la 01:00 del domingo.
En el Chile Insular Occidental también habrá modificación. En Rapa Nui e isla Salas y Gómez, el cambio comenzará a las 22:00 horas.
El cambio de hora suele generar debate por sus posibles efectos sobre el descanso. Además, especialistas advierten que el organismo necesita algunos días para adaptarse al nuevo horario.
Expertos entregan consejos para enfrentar el cambio
La psicóloga Margarita Bórquez, académica de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Chile, entregó recomendaciones para facilitar este proceso.
Una de las principales medidas consiste en mantener horarios constantes para dormir y despertar. También aconsejó conservar rutinas regulares de alimentación y actividad física.
La especialista recomendó evitar comidas durante las tres horas anteriores al descanso. En ese periodo, sugirió elegir alimentos livianos y fáciles de digerir.
Asimismo, Bórquez planteó realizar ejercicio durante el día. Antes de dormir, en cambio, aconsejó evitar actividades de alta intensidad.
Caminar o realizar ejercicios de estiramiento puede favorecer la relajación. Además, recomendó limitar la cafeína y, si se consume, reservarla para las primeras horas de la jornada.
“Sincronizadores circadianos”
Otro punto importante consiste en reservar la cama exclusivamente para dormir. Por ello, la especialista aconsejó evitar utilizarla para estudiar, comer o trabajar.
También llamó a reducir la exposición a pantallas durante la noche. La luz puede interferir con la liberación de melatonina, hormona que ayuda al organismo a iniciar el sueño.
Bórquez también recomendó dormir con la luz apagada. Según explicó, la iluminación nocturna puede inhibir la producción de esta hormona, que además cumple funciones antiinflamatorias, antitrombóticas y antilipídicas.
Por último, sugirió mantener una temperatura ambiental de 18 a 21 grados, sin importar la estación del año.
“Todo esto es importante, porque si la persona tiene horarios regulares de ejercicio, horarios regulares de alimentación y un horario regular de acostarse y levantarse, estos horarios pueden ser buenos sincronizadores circadianos, por lo que en este contexto de cambio de hora se pueden usar para disminuir el impacto, adelantando paulatinamente estos horarios, ojalá la semana anterior al cambio de hora. Por ejemplo, si acostumbro acostarme a las 23:00 horas, en la medida de lo posible, adelantar el horario a las 22:45 el primer día, el segundo día a las 22:30 horas, etc.”, explica la psicóloga Margarita Bórquez, académica de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Chile.
El reloj biológico necesita un periodo de adaptación
El cambio de hora también modifica la relación entre las rutinas diarias y los ciclos naturales de luz y oscuridad.
El académico del Departamento de Neurología y Neurocirugía de la Facultad de Medicina y neurólogo de la Clínica Universidad de Chile Quilín, Pablo Salinas, explicó que el organismo necesita reajustarse ante esta modificación.
“al hacer ese cambio, se genera ese problema, porque los seres humanos estamos regulados para nuestras actividades de la vida diaria en base al consenso llamado hora oficial. Y si eso se desincroniza con los ciclos de luz y oscuridad que ya tenemos, hay que readaptarse a esa nueva combinación y esa adaptación requiere un par de días, unos tres o cuatro días”, aseguró el neurólogo Pablo Salinas, académico del Departamento de Neurología y Neurocirugía de la Facultad de Medicina.
Por su parte, Gabriel Abudinén, neurólogo del Hospital Clínico Universidad de Chile, explicó cómo funciona el mecanismo interno que regula los periodos de sueño y vigilia.
“Biológicamente hablando, nosotros también tenemos un reloj. Es un reloj biológico que está en el centro de nuestro cerebro, que se llama núcleo supraquiasmático y que ordena nuestras transiciones para el despertar y para el dormir para que funcione perfectamente y no despertemos con fatiga y no nos cueste conciliar mucho el sueño”.
El especialista advirtió que una modificación externa puede alterar ese funcionamiento.
“¿Qué pasa si ese reloj se desregula porque cambiamos el horario externo? Eso va a hacer que nosotros tengamos problemas de insomnio asociado y problemas de amanecer con mucha fatiga y con ganas de seguir durmiendo”, explicó el doctor Gabriel Abudinén, neurólogo del Hospital Clínico Universidad de Chile.
De esta manera, el nuevo cambio de hora puede generar un periodo breve de adaptación. Los especialistas estiman que este proceso puede extenderse por unos tres o cuatro días.
Por eso, mantener rutinas estables puede ayudar al organismo a ajustarse. Adelantar progresivamente la hora de acostarse durante los días previos también puede facilitar la transición hacia el horario de verano.