En el marco del Mes del Corazón, expertos advirtieron que retrasar la consulta, automedicarse o atribuir los síntomas a una simple indigestión puede aumentar el daño al músculo cardíaco y disminuir las posibilidades de recuperación.
Esperar para consultar puede agravar el daño al corazón
El cardiólogo intervencionista del Centro Médico Nueva Estoril, Dr. Nicolás Veas Paredes, explicó que uno de los principales problemas ocurre antes de llegar a un centro asistencial.
“Muchos pacientes esperan pensando que el dolor se va a pasar, que es acidez, estrés o cansancio“, señaló el especialista, quien agregó que esta situación es especialmente compleja en las mujeres, ya que los síntomas no siempre se presentan de la forma clásica.
El médico recordó el concepto de que “tiempo es músculo“, ya que durante un infarto una arteria se obstruye y el corazón deja de recibir oxígeno. Mientras más se retrasa el tratamiento, mayor es el daño que puede sufrir el tejido cardíaco.
Síntomas que no se deben ignorar
Aunque el dolor en el pecho es uno de los signos más conocidos, no siempre aparece con la misma intensidad. El especialista indicó que también es importante prestar atención a síntomas como dolor que se irradia al brazo, cuello, mandíbula o espalda, dificultad para respirar, sudoración fría, náuseas, mareos, palidez o sensación de desmayo.
Asimismo, advirtió que un dolor persistente en la denominada “boca del estómago” también puede ser una señal de alarma.
Veas explicó que otro error frecuente es pensar que un infarto siempre provoca un dolor intenso. En algunos casos, la molestia puede manifestarse como presión, ardor o una sensación de peso, lo que lleva a muchas personas a confundirlo con problemas digestivos o ansiedad.
Qué hacer ante una sospecha de infarto
Frente a cualquiera de estos síntomas, el especialista recomendó buscar ayuda médica de inmediato y activar un servicio de urgencia, evitando conducir por cuenta propia o esperar a que el malestar desaparezca.
Además, recordó que en Chile el infarto agudo al miocardio está cubierto por las Garantías Explícitas en Salud (GES), lo que permite acceder a atención en la red asistencial, independientemente del sistema previsional del paciente.