Con las bajas temperaturas y el aumento del consumo energético, profesores de la USM alertan sobre fallas eléctricas del invierno que podrían derivar en incendios estructurales y accidentes.
El uso intensivo de estufas en instalaciones antiguas genera “calentamiento excesivo en conductores eléctricos, enchufes y dispositivos de conexión”, lo que puede derivar en cortocircuitos e incendios, advierte el profesor Andrés Bastías.
Alargadores y enchufes múltiples
Además, Bastías señala que es común conectar calefactores superiores a 2200W a extensiones diseñadas para 10 amperes, excediendo su capacidad.
El profesor Roberto Otarola advierte que intervenir sistemas de protección eléctrica “elimina mecanismos críticos de seguridad”. También alerta sobre reemplazar enchufes simples por triples sin evaluación técnica.
Por otro lado, las filtraciones de agua reducen la capacidad dieléctrica de los materiales, elevando el riesgo de electrocución.
Recomendaciones
Recomiendan mantenciones periódicas certificadas por la SEC. Algunas señales de alerta son: recalentamiento de enchufes, olor a aislación quemada y frecuente desconexión de interruptores.
En caso de incendio, se debe cortar el suministro eléctrico si es seguro y usar extintores clase C. “Nunca aplicar agua sobre instalaciones energizadas”, aconseja Otarola.