Con la llegada de Semana Santa, el consumo de pescados y mariscos aumenta en gran parte del país. Sin embargo, especialistas advierten que esta tradición también eleva el riesgo de intoxicaciones por mariscos, especialmente cuando estos productos no cumplen con condiciones adecuadas de almacenamiento, manipulación o preparación.
De acuerdo con registros del grupo Interclínica, los cuadros gastrointestinales continúan siendo una causa relevante de consultas en servicios de urgencia. Durante 2025, estas atenciones disminuyeron en un 11,3% a nivel general, aunque con diferencias regionales: Santiago registró una baja de 28%, Iquique de 27,3%, Quilpué de 8,7% y La Calera de 8,1%, mientras que Arica presentó un aumento de 9,7%.
Estos casos incluyen síntomas como náuseas, vómitos, diarrea y dolor abdominal, muchas veces asociados a intoxicaciones por mariscos o infecciones digestivas.
Riesgos en la manipulación y conservación
El doctor Gonzalo Vizueta, gastroenterólogo de San José Interclínica, explicó que el principal riesgo se genera cuando no se respetan las condiciones de conservación. En ese sentido, advirtió que “El principal problema aparece cuando se rompe la cadena de frío o cuando el producto no proviene de un lugar autorizado. En esos casos se facilita la proliferación de bacterias que pueden provocar cuadros gastrointestinales en un lapsus de 4 a 8 horas”.
El especialista indicó que es fundamental revisar las características del producto antes de su consumo. Según detalló, “El pescado fresco debe tener ojos brillantes, carne firme y un olor suave a mar. En el caso de los mariscos, deben mantenerse siempre refrigerados y, si se consumen crudos, es fundamental que provengan de proveedores confiables”.
Además, enfatizó que muchas intoxicaciones por mariscos no se originan en el punto de compra, sino en el manejo posterior dentro del hogar. Por ello, recomendó extremar las medidas de higiene. En esa línea, señaló que “Las manos, las superficies y los utensilios deben limpiarse antes y después de manipular pescados y mariscos. Además, es importante evitar la contaminación cruzada con otros alimentos que se consumen crudos, como las ensaladas”.
Asimismo, destacó la importancia de la cocción adecuada como medida preventiva. “Cuando los mariscos se cocinan correctamente, el calor elimina la mayoría de los microorganismos que pueden causar problemas gastrointestinales. El riesgo aumenta cuando se consumen crudos sin conocer bien su origen o cuando se mantienen demasiado tiempo a temperatura ambiente”, explicó.
Por su parte, el doctor Francisco Marino, urgenciólogo y director médico de Los Carrera Interclínica, recalcó la relevancia de la refrigeración. Según indicó, “Estos productos deben mantenerse siempre a temperaturas inferiores a 4 °C y consumirse lo antes posible. Dejarlos varias horas fuera del refrigerador, especialmente durante reuniones familiares o celebraciones prolongadas, aumenta considerablemente el riesgo sanitario”.
Intoxicaciones en Semana Santa: Los síntomas de alerta
Las intoxicaciones por mariscos pueden manifestarse pocas horas después del consumo. Entre los síntomas más frecuentes se encuentran vómitos, diarrea, fiebre y dolor abdominal. Si bien la mayoría de los casos son leves, pueden complicarse en niños, adultos mayores o personas con enfermedades crónicas.
El doctor Marino advirtió que “Si los síntomas son intensos, persisten por más de 24 horas o se acompañan de: vómitos persistentes, deposiciones con sangre, fiebre alta y/o compromiso del estado general, es importante consultar oportunamente en un servicio de urgencia. La atención temprana permite evitar complicaciones y entregar el tratamiento adecuado”.
Finalmente, los especialistas también hicieron un llamado a moderar el consumo de chocolate durante estas fechas. El exceso puede provocar molestias digestivas, especialmente en niños. En ese sentido, recalcaron la importancia de revisar etiquetas y supervisar el consumo para evitar alergias o riesgos de asfixia.
Las autoridades sanitarias y expertos coincidieron en que las intoxicaciones por mariscos pueden prevenirse con medidas simples, como comprar en lugares autorizados, mantener la cadena de frío y asegurar una correcta manipulación de los alimentos.