La reciente auditoría de la Contraloría General de la República (CGR) volvió a poner en el centro del debate la gestión de los microplásticos en Chile. El organismo fiscalizador dio a conocer una serie de observaciones sobre la implementación de la Estrategia Nacional para la Gestión de Residuos Marinos y Microplásticos, aprobada en 2021 por el Consejo de Ministros para la Sustentabilidad.
Según el informe, la estrategia presenta deficiencias en la coordinación entre instituciones. Además, existe una escasa difusión de las medidas comprometidas y la ausencia de mecanismos que permitan monitorear el cumplimiento de los objetivos. Estas observaciones reactivaron las dudas sobre la capacidad del país para enfrentar una contaminación con posibles efectos en la salud.
La auditoría se conoció, además, en el marco del Día Internacional Libre de Bolsas de Plástico, conmemoración que cada 3 de julio busca promover la reducción de residuos plásticos de un solo uso.
Microplásticos y nanoplásticos en placas arteriales
Durante los últimos años, distintos estudios científicos han detectado la presencia de microplásticos y nanoplásticos en tejidos humanos. Estos hallazgos han impulsado nuevas investigaciones para determinar las consecuencias que podrían generar estas partículas en el organismo.
Uno de los trabajos más citados fue publicado en 2024 por The New England Journal of Medicine. La investigación identificó microplásticos y nanoplásticos en placas arteriales de pacientes sometidos a cirugía de carótida. Además, observó que quienes presentaban estas partículas registraban una mayor probabilidad de sufrir infartos o accidentes cerebrovasculares en los meses posteriores.
A ese estudio se sumó otra investigación publicada en 2025 por Nature Medicine, que detectó acumulación de microplásticos en muestras de cerebro humano. Los investigadores encontraron concentraciones superiores a las registradas en otros órganos y advirtieron que los niveles aumentaron respecto de muestras obtenidas años antes. Otros estudios también han identificado estas partículas en placentas humanas.
Especialistas cuestionan las bolsas biodegradables
El debate sobre los microplásticos en Chile también incluye la eficacia de las bolsas comercializadas como biodegradables o compostables. Diversos estudios sostienen que algunos materiales utilizados en estos productos pueden fragmentarse y transformarse en microplásticos cuando permanecen fuera de sistemas de compostaje industrial o quedan expuestos a la radiación solar.
En este contexto, el economista español y profesor de Economía Circular de la Universidad de Harvard, Manuel Maqueda, llamó a diferenciar conceptos que suelen utilizarse como sinónimos. El académico afirmó: “La distinción entre bioplásticos y biodegradables no es lo mismo. Los bioplásticos que tienen, no todo, pero parcialmente, un contenido biológico, pueden ser o no pueden ser biodegradables. Un bioplástico que está hecho de patata de maíz no significa biodegradable. Compostable tampoco”.
El experto realizó estas declaraciones durante una sesión especial de la Comisión de Medio Ambiente, Cambio Climático y Bienes Nacionales del Senado.
“La distancia entre lo que promete una etiqueta y lo que ocurre en la práctica”
Maqueda también advirtió sobre las limitaciones de los productos etiquetados como compostables cuando no existe infraestructura adecuada para procesarlos. En ese sentido, señaló: “Yo suelo bromear que las posibilidades de que un plástico de compostaje industrial sea compostado son inferiores a que me caiga un piano en la cabeza paseando por la ciudad de Madrid, para graficar la distancia entre lo que promete una etiqueta y lo que ocurre en la práctica”.
Estudios publicados en la revista científica Water Research indican que materiales como el PBAT (polibutileno adipato tereftalato), un polímero de origen fósil utilizado en numerosas bolsas compostables, pueden fragmentarse y generar microplásticos cuando permanecen expuestos al sol o terminan fuera de instalaciones industriales especializadas.
La auditoría de la Contraloría y la evidencia científica disponible refuerzan la necesidad de fortalecer las políticas públicas relacionadas con los microplásticos en Chile, mejorar la coordinación institucional y avanzar hacia soluciones que reduzcan de manera efectiva la contaminación por plásticos de un solo uso.