Los problemas relacionados con el piso pélvico afectan a un gran número de mujeres, pero continúan siendo un tema poco abordado. En Chile, distintas estimaciones clínicas apuntan a que la incontinencia urinaria podría afectar a más del 60% de mujeres mayores de 30 años, reflejando la magnitud de una condición que muchas veces no se consulta.
A nivel internacional, en tanto, se estima que entre un 25% y un 50% de las mujeres experimentará algún tipo de alteración del piso pélvico a lo largo de su vida, lo que incluye síntomas que pueden impactar directamente en la calidad de vida.
Por qué muchas mujeres no consultan
De acuerdo a la kinesióloga Romina Cortínez, especialista en piso pélvico de la Clínica CRL, uno de los principales problemas es la falta de información.
La profesional advierte que muchas pacientes llegan tarde a consulta, cuando los síntomas ya están avanzados, principalmente por el estigma, la vergüenza y la normalización de estas molestias.
Factores que pueden influir
Existen múltiples factores que pueden afectar el correcto funcionamiento del piso pélvico, como el sedentarismo, el embarazo, la menopausia, el sobrepeso y los cambios en los hábitos de vida.
También influyen prácticas cotidianas como permanecer muchas horas sentada o mantener una mala postura, lo que puede generar una sobrecarga progresiva en la zona pélvica.
Mitos sobre el ejercicio y los tratamientos
Uno de los errores más comunes es pensar que hacer ejercicio protege automáticamente esta zona. Sin embargo, no siempre es así.
“Muchas mujeres que entrenan constantemente no son conscientes de que la musculatura del piso pélvico debe ser integrada a su rutina”, explicó la especialista.
Además, los ejercicios de Kegel no son una solución universal. “El simple contraer y relajar está lejos de resolver todos los problemas”, advirtió, enfatizando que cada caso requiere un tratamiento individualizado.
Señales de alerta que no debes ignorar
Existen síntomas claros que pueden indicar un problema en el piso pélvico y que justifican consultar.
Entre ellos destacan la pérdida de orina al toser, reír o hacer ejercicio, la sensación de peso o presión en la pelvis, el dolor en las relaciones sexuales, la dificultad para controlar gases o deposiciones y el dolor pélvico persistente.
Qué hacer para prevenir o tratar
Los especialistas recomiendan adoptar hábitos que ayuden a cuidar esta zona, como mantener una buena hidratación, evitar el estreñimiento, realizar pausas activas durante el día e incorporar ejercicios adecuados para fortalecer el piso pélvico.
Además, recalcan la importancia de consultar a tiempo, ya que un diagnóstico oportuno puede generar mejoras significativas en la calidad de vida.